JESUS COMO UN AMIGO
Todos cometemos errores que no podemos reparar; sufrimos pérdidas que no
podemos recuperar y afrontamos dolor, persecución, tragedias, cargas y
desilusiones que no podemos sobrellevar solos. Lo bueno es que no tenemos que
sobrellevarlas solos. El Hijo de Dios sabe y entiende perfectamente, ya que Él ha
sentido y llevado las cargas de cada uno de nosotros.
Jesús es importante para nosotros porque mediante Su expiación, Sus enseñanzas,
Su esperanza, Su paz y Su ejemplo, Él nos ayuda a cambiar nuestra vida, a afrontar
las pruebas y a seguir adelante con fe en nuestro camino de regreso a Él y a Su
Padre.
Cuando afrontamos problemas serios, a veces nos es difícil confiar en el Señor;
pero confiar en Él nos brinda la esperanza que necesitamos para afrontar los
problemas. El ejemplo más grandioso que jamás caminó sobre la tierra es nuestro
Salvador Jesucristo. Su ministerio terrenal estuvo colmando de enseñanza, servicio
y amor.
A medida que nosotros aprendemos más acerca de Dios, lo exaltamos como el
Señor de nuestra vida y lo reconocemos como el Gobernante soberano del mundo.
Es más fácil pensar en Él como el Creador excelso y poderoso, Salvador y Señor,
que “rebajarlo” a la posición de amigo. Pero Jesús se esforzó por enseñar a sus
discípulos que Él era tanto la deidad trascendente, el Hijo de Dios, como el mejor
de los amigos.
Su oferta de amistad se extiende a los discípulos modernos, a nosotros. Al igual
que los doce apóstoles, tenemos el privilegio de decir que Cristo dio su vida por
nosotros en un acto supremo de amor y entrega Juan 15:13
Además, su Espíritu revela la verdad de la Palabra de Dios en nuestro corazón para
que podamos conocer más a Dios y sus caminos. En otras palabras, Jesús nos ha
dado a conocer las cosas que escuchó de su Padre. Un hombre no cuenta secretos
a sus sirvientes, sino a sus amigos Juan 15:15
“Los he llamado amigos, porque todas las cosas que he oído de mi Padre se las he
dado a conocer a ustedes” Juan 15:15
Este versículo vemos que se aplica no solo a las personas más espirituales y
consagradas en el Señor, sino a todo aquel que cree que el señor Jesús es su
Salvador, el verdadero hijo del Dios viviente. Nuestro señor Jesús quiere que
reconozcamos y que veamos que nada somos sin Él, solo mediante su gracia
podemos ser salvos.
Pero yo creo que va más allá de creer que Jesús es un ser inalcanzable y estricto, o
que debemos de ser muy serios al pedirle algo. Se trata de tener una profunda
relación con Él, incluso más profunda que la que podríamos tener con nuestros
padres; tiene que ser una relación de por vida, en la que le contemos de nuestro
pasado, de nuestro presente, que le aclaremos que es lo que queremos en un
futuro para que Él pueda ayudarnos y bendecirnos, que le contemos acerca de
nuestras derrotas, que le agradezcamos de nuestros grandes triunfos. Él nos
espera, como una Roca fuerte, siempre dispuestos a perdonarnos, sin importar qué
es lo que hayamos hecho a lo largo de nuestras vidas, podemos volver a empezar,
siempre y cuando reconozcamos que necesitamos de su amor y estemos
dispuestos a ser fieles.
¿Por qué seguía siendo Jesús amigo de sus apóstoles? No porque cerrara los ojos a
sus defectos ni porque fuera demasiado indulgente, sino porque prefería
concentrarse en sus cualidades y ver sus buenas intenciones. Por ejemplo, la noche
más difícil de Jesús en la Tierra, Pedro, Santiago y Juan debieron haberlo apoyado,
pero en vez de eso, se quedaron dormidos. Como es natural, Jesús se sintió
decepcionado, pero también entendió que no lo habían hecho intencionalmente.
Por eso les dijo: “El espíritu, por supuesto, está pronto, pero la carne es débil”
Jesús brindó su cariño a la gente y le dio generosamente de su tiempo y recursos,
lo cual hizo que muchos se sintieran atraídos a él y quisieran corresponderle Lucas.
8:1-3
Por experiencia propia, Jesús podía decir: “Practiquen el dar, y se les dará.
Derramarán en sus regazos una medida excelente, apretada, remecida y rebosante.
Porque con la medida con que ustedes miden, se les medirá en cambio” Lucas 6:38
No obstante, poco después de que Jesús reconociera su lealtad, los apóstoles lo
abandonaron. Por un momento dejaron que el temor a los hombres eclipsara su
amor por él. Pero de nuevo, Jesús los perdonó. Después que murió y resucitó, se
les apareció y les confirmó su amistad. Y lo que es más, les encargó una comisión
sagrada: hacer discípulos “de gente de todas las naciones” y ser testigos de él
“hasta la parte más distante de la tierra” Mateo 28:19; Hechos 1:8
¿Cuál fue la reacción de los discípulos? Se entregaron en cuerpo y alma a la obra
de predicar el Reino.
Ni siquiera las amenazas de muerte les impidieron obedecer el mandato de Jesús
de hacer discípulos. Tan solo unas décadas después, el apóstol Pablo pudo decir
que las buenas nuevas se habían predicado “en toda la creación que [estaba] bajo
el cielo” (Col. 1:23).
No cabe duda: los discípulos valoraban profundamente el lazo de amistad que los
unía a Jesús.
Me gustaría contar acerca de cómo considero a Jesús, en este caso como mi amigo
y me ha ayudado en:
La escuela
Desde muy pequeño he aprendido a depender de Dios. Desde los 7 años de edad
tenía que viajar en autobús para ir a la primaria, a unos diez minutos de mi pueblo.
Recuerdo que mamá sólo me acompañó una vez para mostrarme el camino y
después lo hice por mi propia cuenta. Mamá, desde muy pequeño me enseñó a
confiar en el Señor, a confiar en sus promesas y a estar seguro a la hora de ir a
cualquier lugar. No suelo ser tan miedoso en ese aspecto porque ellos nunca se
preocuparon tanto porque yo viajara, y vaya que lo hice.
Creo que si no hubiera conocido a Jesús en esa época de mi vida, me hubiera
sentido demasiado perdido, en todos los aspectos de mi vida. En la escuela
primaria se me hizo muy fácil hacer amigos, conocer personas y demás. La cuestión
es que debido a los problemas que había entre mis padres, me cambié muchas
veces de primaria. Realmente no me afectaba, me sentía tranquilo, y no me metía
en los problemas de mis padres. Era un niño feliz al lado de mis hermanos. Gracias
a Dios tuve unos excelentes tíos que me hablaban acerca de lo que Jesús hizo por
mí, y que si confiaba en él y le contaba todo, los problemas de mis papás como
después los propios no me afectarían.
Donde tuve más problemas fue en la secundaria y preparatoria, que me seguía
cambiando seguidamente de escuelas, yo era un poco más maduro, entonces
empecé a hacerme preguntas acerca del porqué de las cosas. Quería tener algo
estable, quería que las personas no se fueran, o más bien, yo no me quería ir. A
pesar de todo lo “malo” que pasé, nunca olvidé que el Señor me había cuidado, y
sobre todo, yo siempre le contaba todo lo que me pasaba, hasta lo más absurdo
quizás, porque hacerlo realmente me hacía sentir de lo mejor. Así que lo puse todo
en sus manos, y quizás no soy el mejor haciendo amigos en la escuela, pero
siempre le pido a Jesús que me ayude a poder ser un buen amigo, a no ser tan
orgulloso.
En la familia
"El que me ama, mi palabra guardará; y
Mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él"
Juan 14:23
En ese pasaje se nos enseña que si amamos al Señor y
guardamos Sus mandamientos, El estará con nosotros tanto
individualmente como en nuestro hogar. Tenemos que esforzarnos
por hacer de nuestro hogar un lugar digno donde Dios pueda
morar.
No ha sido tan fácil poder tener una buena relación en la familia. Podría decir que
es porque papá no es, al igual que nosotros, Adventista; pero no quiero decirlo así,
creo que todos influimos en la armonía de un buen hogar. No siempre se habló de
Dios en la casa, pero por cosas muy buenas que nos trae el Señor, papá ya se
presta más para tratar temas acerca de la salvación. Incluso ya nos acompaña a la
iglesia, y logramos involucrarlo en las actividades. Jesús se convirtió en nuestra
gran roca, en nuestro gran amigo fiel. Y hemos notado la diferencia.
Ensayo
Jesús como mi amigo personal
Superación Personal: La vida de Jesús
Alumno: Julio Cesar Alvarez Ocampo
Docente: Abdías Paz Cruz
23 de marzo del 2018

Jesus como un amigo

  • 1.
    JESUS COMO UNAMIGO Todos cometemos errores que no podemos reparar; sufrimos pérdidas que no podemos recuperar y afrontamos dolor, persecución, tragedias, cargas y desilusiones que no podemos sobrellevar solos. Lo bueno es que no tenemos que sobrellevarlas solos. El Hijo de Dios sabe y entiende perfectamente, ya que Él ha sentido y llevado las cargas de cada uno de nosotros. Jesús es importante para nosotros porque mediante Su expiación, Sus enseñanzas, Su esperanza, Su paz y Su ejemplo, Él nos ayuda a cambiar nuestra vida, a afrontar las pruebas y a seguir adelante con fe en nuestro camino de regreso a Él y a Su Padre. Cuando afrontamos problemas serios, a veces nos es difícil confiar en el Señor; pero confiar en Él nos brinda la esperanza que necesitamos para afrontar los problemas. El ejemplo más grandioso que jamás caminó sobre la tierra es nuestro Salvador Jesucristo. Su ministerio terrenal estuvo colmando de enseñanza, servicio y amor. A medida que nosotros aprendemos más acerca de Dios, lo exaltamos como el Señor de nuestra vida y lo reconocemos como el Gobernante soberano del mundo. Es más fácil pensar en Él como el Creador excelso y poderoso, Salvador y Señor, que “rebajarlo” a la posición de amigo. Pero Jesús se esforzó por enseñar a sus discípulos que Él era tanto la deidad trascendente, el Hijo de Dios, como el mejor de los amigos. Su oferta de amistad se extiende a los discípulos modernos, a nosotros. Al igual que los doce apóstoles, tenemos el privilegio de decir que Cristo dio su vida por nosotros en un acto supremo de amor y entrega Juan 15:13 Además, su Espíritu revela la verdad de la Palabra de Dios en nuestro corazón para que podamos conocer más a Dios y sus caminos. En otras palabras, Jesús nos ha dado a conocer las cosas que escuchó de su Padre. Un hombre no cuenta secretos a sus sirvientes, sino a sus amigos Juan 15:15 “Los he llamado amigos, porque todas las cosas que he oído de mi Padre se las he dado a conocer a ustedes” Juan 15:15 Este versículo vemos que se aplica no solo a las personas más espirituales y consagradas en el Señor, sino a todo aquel que cree que el señor Jesús es su
  • 2.
    Salvador, el verdaderohijo del Dios viviente. Nuestro señor Jesús quiere que reconozcamos y que veamos que nada somos sin Él, solo mediante su gracia podemos ser salvos. Pero yo creo que va más allá de creer que Jesús es un ser inalcanzable y estricto, o que debemos de ser muy serios al pedirle algo. Se trata de tener una profunda relación con Él, incluso más profunda que la que podríamos tener con nuestros padres; tiene que ser una relación de por vida, en la que le contemos de nuestro pasado, de nuestro presente, que le aclaremos que es lo que queremos en un futuro para que Él pueda ayudarnos y bendecirnos, que le contemos acerca de nuestras derrotas, que le agradezcamos de nuestros grandes triunfos. Él nos espera, como una Roca fuerte, siempre dispuestos a perdonarnos, sin importar qué es lo que hayamos hecho a lo largo de nuestras vidas, podemos volver a empezar, siempre y cuando reconozcamos que necesitamos de su amor y estemos dispuestos a ser fieles. ¿Por qué seguía siendo Jesús amigo de sus apóstoles? No porque cerrara los ojos a sus defectos ni porque fuera demasiado indulgente, sino porque prefería concentrarse en sus cualidades y ver sus buenas intenciones. Por ejemplo, la noche más difícil de Jesús en la Tierra, Pedro, Santiago y Juan debieron haberlo apoyado, pero en vez de eso, se quedaron dormidos. Como es natural, Jesús se sintió decepcionado, pero también entendió que no lo habían hecho intencionalmente. Por eso les dijo: “El espíritu, por supuesto, está pronto, pero la carne es débil” Jesús brindó su cariño a la gente y le dio generosamente de su tiempo y recursos, lo cual hizo que muchos se sintieran atraídos a él y quisieran corresponderle Lucas. 8:1-3 Por experiencia propia, Jesús podía decir: “Practiquen el dar, y se les dará. Derramarán en sus regazos una medida excelente, apretada, remecida y rebosante. Porque con la medida con que ustedes miden, se les medirá en cambio” Lucas 6:38 No obstante, poco después de que Jesús reconociera su lealtad, los apóstoles lo abandonaron. Por un momento dejaron que el temor a los hombres eclipsara su amor por él. Pero de nuevo, Jesús los perdonó. Después que murió y resucitó, se les apareció y les confirmó su amistad. Y lo que es más, les encargó una comisión sagrada: hacer discípulos “de gente de todas las naciones” y ser testigos de él “hasta la parte más distante de la tierra” Mateo 28:19; Hechos 1:8
  • 3.
    ¿Cuál fue lareacción de los discípulos? Se entregaron en cuerpo y alma a la obra de predicar el Reino. Ni siquiera las amenazas de muerte les impidieron obedecer el mandato de Jesús de hacer discípulos. Tan solo unas décadas después, el apóstol Pablo pudo decir que las buenas nuevas se habían predicado “en toda la creación que [estaba] bajo el cielo” (Col. 1:23). No cabe duda: los discípulos valoraban profundamente el lazo de amistad que los unía a Jesús. Me gustaría contar acerca de cómo considero a Jesús, en este caso como mi amigo y me ha ayudado en: La escuela Desde muy pequeño he aprendido a depender de Dios. Desde los 7 años de edad tenía que viajar en autobús para ir a la primaria, a unos diez minutos de mi pueblo. Recuerdo que mamá sólo me acompañó una vez para mostrarme el camino y después lo hice por mi propia cuenta. Mamá, desde muy pequeño me enseñó a confiar en el Señor, a confiar en sus promesas y a estar seguro a la hora de ir a cualquier lugar. No suelo ser tan miedoso en ese aspecto porque ellos nunca se preocuparon tanto porque yo viajara, y vaya que lo hice. Creo que si no hubiera conocido a Jesús en esa época de mi vida, me hubiera sentido demasiado perdido, en todos los aspectos de mi vida. En la escuela primaria se me hizo muy fácil hacer amigos, conocer personas y demás. La cuestión es que debido a los problemas que había entre mis padres, me cambié muchas veces de primaria. Realmente no me afectaba, me sentía tranquilo, y no me metía en los problemas de mis padres. Era un niño feliz al lado de mis hermanos. Gracias a Dios tuve unos excelentes tíos que me hablaban acerca de lo que Jesús hizo por mí, y que si confiaba en él y le contaba todo, los problemas de mis papás como después los propios no me afectarían. Donde tuve más problemas fue en la secundaria y preparatoria, que me seguía cambiando seguidamente de escuelas, yo era un poco más maduro, entonces empecé a hacerme preguntas acerca del porqué de las cosas. Quería tener algo estable, quería que las personas no se fueran, o más bien, yo no me quería ir. A pesar de todo lo “malo” que pasé, nunca olvidé que el Señor me había cuidado, y sobre todo, yo siempre le contaba todo lo que me pasaba, hasta lo más absurdo
  • 4.
    quizás, porque hacerlorealmente me hacía sentir de lo mejor. Así que lo puse todo en sus manos, y quizás no soy el mejor haciendo amigos en la escuela, pero siempre le pido a Jesús que me ayude a poder ser un buen amigo, a no ser tan orgulloso. En la familia "El que me ama, mi palabra guardará; y Mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él" Juan 14:23 En ese pasaje se nos enseña que si amamos al Señor y guardamos Sus mandamientos, El estará con nosotros tanto individualmente como en nuestro hogar. Tenemos que esforzarnos por hacer de nuestro hogar un lugar digno donde Dios pueda morar. No ha sido tan fácil poder tener una buena relación en la familia. Podría decir que es porque papá no es, al igual que nosotros, Adventista; pero no quiero decirlo así, creo que todos influimos en la armonía de un buen hogar. No siempre se habló de Dios en la casa, pero por cosas muy buenas que nos trae el Señor, papá ya se presta más para tratar temas acerca de la salvación. Incluso ya nos acompaña a la iglesia, y logramos involucrarlo en las actividades. Jesús se convirtió en nuestra gran roca, en nuestro gran amigo fiel. Y hemos notado la diferencia.
  • 5.
    Ensayo Jesús como miamigo personal Superación Personal: La vida de Jesús Alumno: Julio Cesar Alvarez Ocampo Docente: Abdías Paz Cruz 23 de marzo del 2018