Joven, ¿estás poniendo un buen
fundamento para el futuro?
“Yo mismo bien conozco los pensamientos que estoy pensando
para con ustedes [...], pensamientos de paz, y no de calamidad, para
darles un futuro y una esperanza.” (JEREMÍAS 29:11.)
1, 2. ¿Desde qué perspectivas distintas pueden verse los años de la juventud?
LA MAYORÍA de los adultos consideran la juventud una etapa maravillosa de la vida.
Recuerdan la energía y el entusiasmo que tenían entonces, y añoran aquella época de
muchas menos responsabilidades, buenas dosis de diversión y toda una vida de
oportunidades por delante.
2 Si eres joven, es probable que veas las cosas de modo distinto, pues quizá te cueste
adaptarte a los cambios emocionales y físicos propios de tu edad. En la escuela tal vez
soportes fuertes presiones de tus compañeros y tengas que hacer un verdadero
esfuerzo para mantenerte alejadode las drogas, el alcohol y la inmoralidad. Y es muy
posible que afrontes la cuestión de la neutralidad u otras pruebas relacionadas con tu
fe. En efecto, la juventud puede ser un período complicado. Sin embargo, lo cierto es
que sí es una etapa de oportunidades. La pregunta es: ¿las aprovecharás?
Disfruta tu juventud
3. ¿Qué consejo y qué advertencia dio Salomón a los jóvenes?
3 Los mayores te dirán que la juventud pasa volando, y tienen razón. En pocos años
quedará atrás, así que disfrútala mientras dure. Ese fue el consejo del rey Salomón,
quien escribió: “Regocíjate, joven, en tu juventud, y hágate bien tu corazón en los días
de tu mocedad, y anda en los caminos de tu corazón y en las cosas vistas por tus ojos”.
Sin embargo, Salomón advirtió a los jóvenes: “Quita de tu corazón la irritación, y evita a
tu carne la calamidad”. Y añadió: “Pues la juventud y la flor de la vida son vanidad”
(Eclesiastés 11:9, 10).
4, 5. ¿Por qué les conviene a los jóvenes prepararse para el futuro? Ilústrelo.
4 ¿Entiendes lo que Salomón quiso decir? Por ejemplo, piensa en un joven que recibe un
gran regalo, quizá una herencia. ¿Qué hará con ella? Podría derrocharla en placeres,
como el hijo pródigo de la parábola de Jesús (Lucas 15:11-23). ¿Pero qué pasará
cuando se acabe el dinero? Pues que sin duda lamentará haber sido tan inconsciente.
Por otra parte, supongamos que emplea el regalo pensando en el futuro, tal vez
invirtiendo prudentemente casi todo. Cuando a la larga coseche los beneficios de su
inversión, ¿te parece que se arrepentirá de no haber gastado todo el dinero en
divertirse de joven? Claro que no.
5 Piensa en tus años de juventud como un regalo de Dios, pues la verdad es que lo son.
¿Qué harás con ellos? Puedes gastar toda esa energía y entusiasmo en pasarlo bien,
yendo de una diversión a otra sin pensar en el futuro. Pero si hicieras eso, en tu caso “la
juventud y la flor de la vida” realmente serían “vanidad”. ¡Cuánto mejor es que
aproveches tu juventud preparándote para el futuro!
6. a) ¿Qué consejo de Salomón es una guía confiable para los jóvenes? b) ¿Qué le gustaría a Jehová
hacer por los jóvenes, y cómo pueden estos beneficiarse de ello?
6 Salomón enunció un principio que te ayudará a aprovechar tu juventud al máximo:
“Acuérdate, ahora, de tu Magnífico Creador en los días de tu mocedad” (Eclesiastés
12:1). La clave del éxito es escuchar a Jehová y hacer su voluntad. Él les dijo a los
israelitas lo que deseaba para ellos: “Yo mismo bien conozco los pensamientos que
estoy pensando para con ustedes [...], pensamientos de paz, y no de calamidad, para
darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11). A Jehová le gustaría darte a ti
también “un futuro y una esperanza”. Si tus actos, pensamientos y decisiones reflejan
que te acuerdas de él, ese futuro y esa esperanza se harán realidad (Revelación
[Apocalipsis] 7:16, 17; 21:3, 4).
“Acérquense a Dios”
7, 8. ¿Cómo puede un joven acercarse a Dios?
7 Santiago nos anima a acordarnos de Jehová con esta exhortación: “Acérquense a Dios,
y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8). Jehová es el Creador, el Soberano celestial,
digno de toda adoración y alabanza (Revelación 4:11). Aun así, si nos acercamos a él, él
se acercará a nosotros. ¿No te conmueve su amoroso interés? (Mateo 22:37.)
8 Nos acercamos a Jehová de varias maneras. Por ejemplo, el apóstol Pabloaconseja:
“Sean perseverantes en la oración, y permanezcan despiertos en ella con acción de
gracias” (Colosenses 4:2). En otras palabras, cultiva la costumbre de orar. No te
contentes con solo decir “amén” cuando tu padre u otro cristiano de la congregación te
represente en oración. ¿Alguna vez le has abierto el corazón a Jehová para decirle lo
que piensas, lo que temes, las dificultades a las que te enfrentas? ¿Alguna vez le has
dicho cosas de las que te daría vergüenza hablar con cualquier otra persona? Las
oraciones sinceras, que nacen del corazón, producen paz interior (Filipenses 4:6, 7). Nos
ayudan a acercarnos a Jehová y a percibir que él se acerca a nosotros.
9. ¿Cómo puede un joven escuchar a Jehová?
9 Vemos otra manera de acercarse a Jehová en estas palabras divinamente inspiradas:
“Escucha el consejo y acepta la disciplina, a fin de que te hagas sabio en tu futuro”
(Proverbios 19:20). Así es: si escuchas a Jehová y le obedeces, estarás poniendo un
buen fundamento para el futuro. ¿Cómo puedes demostrar que le escuchas? Sin duda
no faltas a las reuniones y prestas atención al programa, y también “honra[s] a tu padre
y a tu madre” estando presente en el estudio bíblico de la familia (Efesios
6:1, 2; Hebreos 10:24, 25). Aunque eso está muy bien, ¿‘compras el tiempo’ para
preparar las reuniones, leer la Biblia asiduamente e investigar algunos temas? ¿Procuras
poner en práctica lo que lees, de modo que andes ‘como un sabio’? (Efesios 5:15-
17; Salmo 1:1-3.) Si lo haces, te estás acercando a Jehová.
10, 11. ¿Qué grandes beneficios reciben los jóvenes que escuchan a Jehová?
10 En las palabras de apertura de Proverbios, el escritor explica el objetivode ese libro de
la Biblia: “Para conocer uno sabiduría y disciplina, para discernir los dichos del
entendimiento, para recibir la disciplina que da perspicacia, justicia y juicio y rectitud,
para dar sagacidad a los inexpertos, conocimiento y capacidadde pensar al joven”
(Proverbios 1:1-4). Por consiguiente, al leer y aplicar las palabras de Proverbios —así
como del resto de la Biblia—, cultivarás la justicia y la rectitud, y Jehová se sentirá feliz
de que te hayas acercado a él (Salmo 15:1-5). Cuanto más cultives el buen juicio, la
sagacidad, el conocimiento y la capacidadde pensar, mejores decisiones tomarás.
11 ¿Es irrazonableesperar que un joven se comporte con tanta sensatez? No, no lo es;
muchos jóvenes cristianos son prueba de ello. Como resultado de su conducta sabia, se
ganan el respeto de los demás y ‘nadie menosprecia su juventud’ (1 Timoteo 4:12). Sus
padres tienen motivo para sentirse orgullosos de ellos, y Jehová declara que le
regocijan el corazón (Proverbios 27:11). Aunque son jóvenes, pueden estar seguros de
que estas palabras escritas por inspiración divina se cumplirán en su caso: “Vigila al
exento de culpa y mantén a la vista al recto, porque el futuro de ese hombre será
pacífico” (Salmo 37:37).
Elige bien
12. ¿Qué importante decisión toman los jóvenes, y por qué tiene consecuencias a largo plazo?
12 La juventud es una etapa de decisiones. Algunas de ellas tienen consecuencias tan
duraderas que sus efectos te acompañarán durante muchos años. Las buenas
decisiones contribuyen a la felicidad y el éxito, pero las malas pueden echar a perder
toda una vida. Piensa en cómo se cumple este hecho en dos elecciones que te
corresponde hacer. La primera: las compañías que eliges. ¿Por qué es tan importante
esta cuestión? Pues bien, Dios inspiró este proverbio: “El que está andando con
personas sabias se hará sabio, pero al que está teniendo tratos con los estúpidos le irá
mal” (Proverbios 13:20). Dicho de otro modo, con el tiempo serás como aquellos con
quienes te juntes: o sabio, o estúpido. ¿Qué prefieres ser?
13, 14. a) Además del contacto directo con otras personas, ¿a qué nos referimos al hablar de las
compañías? b) ¿En qué error no deben caer los jóvenes?
13 Al hablar de compañías, probablemente pienses en las personas con las que
mantienes contacto directo. Y tiene que ver con eso, pero hay más implicado. También
cuando ves la televisión, escuchas música, lees una novela, vas al cine o empleas ciertas
funciones de Internet, te expones a la influencia de otras personas. Y si estas toleran la
violencia y la inmoralidad, o si alientan el consumo de drogas, la borrachera o cualquier
otra cosa contraria a los principios bíblicos, te estás juntando con “el insensato”, con el
que actúa como si Jehová no existiera (Salmo 14:1).
14 Quizá te parezca que por asistir a las reuniones cristianas y estar activo en la
congregación, eres lo bastante fuerte para que no te afecte una película violenta o un
álbum con buena música pero letras de dudosa moralidad. Tal vez creas que no te hará
ningún daño echar un vistazo a un sitio pornográfico de Internet. Pues bien, el apóstol
Pablo te advierte que estás equivocado. “Las malas compañías echan a perder los
hábitos útiles”, afirmó (1 Corintios 15:33). Por desgracia, muchos jóvenes con una
prometedora trayectoria cristiana han permitido que las malas compañías corrompan
sus buenos hábitos. De modo que resuélvete a evitarlas y sigue el consejo de Pablo:
“Cesen de amoldarse a este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su
mente, para que prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la
perfecta voluntad de Dios” (Romanos 12:2).
15. ¿Cuál es una segunda elección que los jóvenes tienen que hacer, y qué presiones suelen recibir a
este respecto?
15 He aquí una segunda elección a la que un día tendrás que enfrentarte: la de qué
deseas hacer cuando acabes tus estudios. Si en tu país escasean las ofertas de empleo,
quizá te sientas tentado a aprovechar la mejor ocasión que se presente. Y si vives en un
país próspero, pudiera haber muchas opciones, algunas muy tentadoras. Con las
mejores intenciones, tus maestros o tus padres tal vez te insten a elegir una profesión
que te ofrezca seguridad económica o hasta te haga rico. Sin embargo, es posible que
los estudios o la preparación que se requieran para ello reduzcan drásticamente el
tiempo que podrías dedicar al serviciode Jehová.
16, 17. Explique de qué manera pueden diversos textos bíblicos ayudar a los jóvenes a tener un
punto de vista equilibrado del empleo.
16 No olvides consultar la Biblia antes de tomar cualquier decisión. Las Escrituras nos
estimulan a trabajar y así cumplir con nuestra responsabilidad de ganarnos la vida
(2 Tesalonicenses 3:10-12). Sin embargo, hay otros factores que debes tomar en cuenta.
Te animamos a leer los siguientes textos bíblicos y a pensar en cómo te ayudan a ser
equilibrado al escoger a qué te dedicarás en la vida: Proverbios 30:8, 9;Eclesiastés
7:11, 12; Mateo 6:33; 1 Corintios 7:31, y 1 Timoteo 6:9, 10. Después de leer estos
versículos, ¿captas el punto de vista de Jehová al respecto?
17 El empleo nunca debe ocupar un lugar tan importante que eclipse nuestro servicio a
Jehová. Si puedes aspirar a un puesto de trabajo digno al concluir la enseñanza
secundaria, magnífico. Si necesitas seguir estudiando durante algún tiempo, conversa
sobre ello con tus padres. Pero jamás dejes a un lado “las cosas más importantes”, esto
es, los asuntos espirituales (Filipenses 1:9, 10). No cometas el mismo error que el
secretario de Jeremías, Baruc, quien perdió el aprecio por su privilegiadoservicio y se
puso a ‘buscar cosas grandes para sí’ (Jeremías 45:5). Olvidó por un tiempo que
ninguna ‘cosa grande’ de este mundo lo acercaría a Jehová ni le ayudaría a sobrevivir a
la destrucción de Jerusalén. Lo mismo es cierto de nosotros hoy.
Valora los asuntos espirituales
18, 19. a) ¿Qué padece la mayoría de tus vecinos, y qué deberías sentir por ellos? b) ¿Por qué hay
muchas personas que no sienten hambre espiritual?
18 ¿Has visto fotos de niños que viven en países azotados por el hambre? Seguramente,
al verlos te compadeciste de ellos. ¿Sientes la misma compasión por tus vecinos? ¿Por
qué habrías de sentirla? Pues porque la mayoría también padece inanición, pero de la
clase que profetizó Amós: “Vienen días —es la expresión del Señor Soberano Jehová—,
y ciertamente enviaré un hambre al país, un hambre, no de pan, y una sed, no de agua,
sino de oír las palabras de Jehová” (Amós 8:11).
19 Es verdad que, en su mayor parte, quienes son víctimas de esta desnutrición espiritual
no “tienen conciencia de su necesidad espiritual” (Mateo 5:3). Muchos no se sienten
espiritualmente hambrientos, y puede que a algunos hasta les parezca que están bien
alimentados. Pero eso es porque se alimentan de la inútil “sabiduría del mundo”, la cual
fomenta, entre otras cosas, el materialismo, la especulación en el campo de la ciencia o
diversas opiniones sobre la moralidad. Hay quienes creen que la “sabiduría” moderna
deja anticuadas las enseñanzas bíblicas. No obstante, “el mundo mediante su sabiduría
no [ha llegado] a conocer a Dios”. La sabiduría del mundo no te acercará a Jehová.
No es más que “necedad para con Dios” (1 Corintios 1:20, 21; 3:19).
20. ¿Por qué no es lógico quererse parecer a quienes no adoran a Jehová?
20 Cuando miras esas fotos de niños hambrientos, ¿quisieras estar en su lugar? Claro que
no. Y, sin embargo, algunos jóvenes de familias cristianas han demostrado el deseo de
ser como la gente espiritualmente desnutrida que los rodea. Es probable que piensen
que los jóvenes del mundo viven sin preocupaciones, que disfrutan de la vida. Pero
olvidan que esos jóvenes están alejados de Jehová (Efesios 4:17, 18). También olvidan
las malas consecuencias de la desnutrición espiritual, como embarazos no deseados
entre adolescentes y el daño emocional y físico que provocan la inmoralidad, el tabaco,
la borrachera y las drogas. Además, tal desnutrición promueve una actitud de rebeldía,
una desesperanza latente y la falta de rumbo en la vida.
21. ¿Cómo podemos guardarnos de adoptar las malas actitudes de quienes no adoran a Jehová?
21 Por lo tanto, no dejes que te intimiden las actitudes de tus compañeros de escuela
que no adoran a Jehová (2 Corintios 4:18). Algunos hablarán con desdén de los temas
espirituales. Además, los medios de comunicación difundirán propaganda sutil que dé
a entender que es normal cometer actos inmorales, emborracharse o ser mal hablado.
Lucha contra esas influencias. No dejes de reunirte regularmente con quienes están
“manteniendo la fe y una buena conciencia”. Ten siempre “mucho que hacer en la obra
del Señor” (1 Timoteo 1:19; 1 Corintios 15:58). Mantente ocupado trabajandoen el
Salón del Reino y en el servicio del campo. En tus años escolares haz el precursorado
auxiliar de vez en cuando. Así reforzarás tu visión espiritual y no perderás el equilibrio
(2 Timoteo 4:5).
22, 23. a) ¿Por qué toma el joven cristiano decisiones que a menudo otros no entienden? b) ¿A qué
animamos a los jóvenes?
22 Una óptica espiritual probablemente te lleve a tomar decisiones que otros
no entiendan. Por ejemplo, un joven cristiano tenía extraordinarias dotes musicales y
sobresalía en todas las asignaturas. Cuando se graduó, se unió a su padre en un trabajo
de limpiar ventanas a fin de cumplir su vocación de ser precursor, es decir,
evangelizador de tiempo completo. Sus maestros nunca entendieron por qué lo hizo,
pero si te has acercado a Jehová, estamos seguros de que tú sí lo comprendes.
23 A la hora de pensar en cómo vas a usar los valiosos recursos de tu juventud, ‘atesora
con seguridad un fundamento excelente para el futuro, para que logres asirte
firmemente de la vida que realmente lo es’ (1 Timoteo 6:19). Resuélvete a ‘acordarte de
tu Magnífico Creador’ ahora y durante el resto de tu vida. Solo así podrás poner el
fundamento para un futuro brillante, un futuro que nunca tendrá fin.
¿A qué conclusión hemos llegado?
• ¿Qué consejo divinamente inspiradoayuda a los jóvenes a planear para el futuro?
• ¿De qué maneras puede un joven ‘acercarse a Dios’?
• ¿Qué decisiones influirán en el futuro de los jóvenes?
Fortalezcámonos unos a otros
“Estos mismos han venido a ser para mí un socorro fortalecedor.”
(COLOSENSES 4:11.)
1, 2. A pesar de los peligros implicados, ¿por qué visitaron a Pablo sus amigos mientras se hallaba en
prisión?
SER amigo de alguien que cumple una condena de prisión puede ser peligroso, incluso
si su encarcelamiento es injusto. Los agentes penitenciarios quizá sospechen de usted y
vigilen cada uno de sus movimientos para asegurarse de que no cometa algún delito,
de modo que requiere valor seguir en estrecho contacto con el amigo e ir a verlo.
2 Pues bien, precisamente eso es lo que hace unos mil novecientos años hicieron
algunos amigos de Pablo, quienes no dudaron en visitarlo mientras estaba preso para
darle el consuelo y el ánimo que necesitaba y fortalecerlo espiritualmente. ¿Quiénes
fueron aquellos compañeros leales? ¿Y qué nos enseñan su valor, lealtad y amistad?
(Proverbios 17:17.)
“Un socorro fortalecedor”
3, 4. a) ¿Qué cinco amigos menciona Pablo, y qué llegaron a ser para él? b) ¿Qué significa la
expresión “socorro fortalecedor”?
3 Remontémonos al año 60 E.C., aproximadamente. El apóstol Pablo está encarceladoen
Roma, falsamente acusado de sedición (Hechos 24:5; 25:11, 12). Él menciona por
nombre a cinco cristianos que se distinguieron por permanecer a su lado: Tíquico, su
enviado personal y “coesclavo en el Señor”, del distrito de Asia; Onésimo, un “fiel y
amado hermano” de Colosas; Aristarco, un macedonio de Tesalónica que una vez había
sido “compañero de cautiverio” de Pablo; Marcos, escritor del Evangelio que lleva su
nombre y primo de Bernabé, el compañero misional de Pablo, y Justo, uno de los
colaboradores del apóstol “para el reino de Dios”. Pablodice de los cinco: “Estos
mismos han venido a ser para mí un socorro fortalecedor” (Colosenses 4:7-11).
4 Pablo hizo una contundente afirmación sobre el apoyo que le prestaron estos amigos
leales. Empleó un término griego (pa·re·go·rí·a) que se traduce “socorro fortalecedor” y
que en la Biblia solo se encuentra en este pasaje. La palabra, rica en significados, se
usaba sobre todo en el campo de la medicina.* Puede verterse “consuelo”, “estímulo”,
“aliento” o “alivio”. Pablonecesitaba ese fortalecimiento, y aquellos cinco hombres se lo
dieron.
Por qué necesitaba Pablo “un socorro fortalecedor”
5. ¿Qué necesitó Pablo a pesar de ser un apóstol, y qué necesitamos todos nosotros de vez en
cuando?
5 Quizá haya quienes se sorprendan de que todo un apóstol como Pablo necesitara que
lo fortalecieran. Y, sin embargo, así era. Es verdad que tenía una fe fuerte y que había
sobrevivido a mucho maltrato físico, “golpes, con exceso”, situaciones en las que estuvo
“a punto de morir, frecuentemente”, y otros sufrimientos (2 Corintios 11:23-27). Pero
era humano, y en un momento u otro, todos los seres humanos necesitamos que nos
consuelen y nos fortalezcan la fe. Hasta Jesús lo necesitó. En su última noche, un ángel
se le apareció en Getsemaní y “lo fortaleció” (Lucas 22:43).
6, 7. a) ¿Quiénes decepcionaron a Pablo en Roma, y quiénes lo animaron? b) ¿Qué servicios le
prestaron a Pablo sus hermanos cristianos en Roma, de modo que se convirtieron en “un socorro
fortalecedor”?
6 Pablo también necesitaba que lo fortalecieran. Cuando llegó preso a Roma, la gente
de su propia raza no le dio una cálida acogida, pues eran judíos cuya respuesta al
mensaje del Reino, en conjunto, no fue favorable. El relatode Hechos narra lo que
sucedió después de que los varones prominentes de los judíos lo visitaran donde
estaba recluido: “Algunos creían las cosas que se decían; otros no creían. Así, porque
estaban en desacuerdo unos con otros, empezaron a irse” (Hechos 28:17, 24, 25). Sin
duda, a Pablo debió de dolerlemuchísimo que despreciaran de esa forma la bondad
inmerecida de Jehová. En una carta que escribió unos pocos años antes a la
congregación de Roma, expresó sus intensos sentimientos en cuanto a ello: “Tengo
gran desconsuelo e incesante dolor en mi corazón. Porque podría desear que yo
mismo fuera separado del Cristo como el malditoa favor de mis hermanos [los judíos],
mis parientes según la carne” (Romanos 9:2, 3). Con todo, en Roma halló compañeros
verdaderos y leales cuyo valor y afecto lo reconfortaron, auténticos hermanos
espirituales.
7 ¿Por qué fueron un socorro fortalecedor aquellos cinco hermanos? Porque
no permitieron que las cadenas de prisión de Pablo los intimidaran, sino que
amorosamente y de buena gana hicieron cosas por él, tareas de las que no podía
encargarse estando encarcelado. Por ejemplo, fueron sus mensajeros y llevaron sus
cartas e instrucciones verbales a distintas congregaciones, además de animarlo con
informes sobre el bienestar de los hermanos de Roma y de otros lugares. Es probable
que le consiguieran algunos artículos necesarios, como ropa de invierno, rollos y útiles
de escritura (Efesios 6:21, 22; 2 Timoteo 4:11-13). Todos estos actos bondadosos
fortalecieron y estimularon al apóstol de modoque él, aun estando en prisión, pudiera
a su vez ser “un socorro fortalecedor” para otras personas y hasta para congregaciones
enteras (Romanos 1:11, 12).
Cómo ser “un socorro fortalecedor”
8. ¿Qué aprendemos de que Pablo admitiera humildemente que necesitaba el “socorro fortalecedor”
de otras personas?
8 ¿Qué aprendemos de este relato de Pablo y sus cinco colaboradores? Veamos una
lección en particular. Requiere valor y abnegación acudir en auxilio de quienes sufren
alguna adversidad. Asimismoexige humildad reconocer que podemos necesitar ayuda
en tiempos de angustia. Pablo no solo admitió que la necesitaba, sino que la agradeció
y elogió a quienes se la dieron. No consideró que aceptarla fuera un síntoma de
debilidadni una humillación, y nosotros tampoco deberíamos pensarlo. Decir que
nunca nos hace falta que otros nos fortalezcan equivale a afirmar que somos
superhombres o supermujeres. Y recordemos que el ejemplo de Jesús muestra que, a
veces, hasta un ser humano perfecto puede necesitar clamar por ayuda (Hebreos 5:7).
9, 10. ¿Qué bien se logra cuando una persona reconoce que necesita ayuda, y qué influencia puede
tener este hecho en otros miembros de la familia o la congregación?
9 Se logra mucho bien cuando quienes ocupan puestos de responsabilidad admiten que
tienen limitaciones y que dependen del apoyo de otros (Santiago 3:2). Ese
reconocimiento fortalece los lazos entre los que poseen tal autoridad y los que se
hallan sujetos a ella, lo cual fomenta la comunicación franca y afectuosa. La humildad
de quienes están dispuestos a aceptar ayuda sirve de ejemplo a los que se encuentran
en situaciones parecidas, y muestra que los hermanos que llevan la delantera también
son seres humanos y son accesibles (Eclesiastés 7:20).
10 Por ejemplo, a los hijos quizá les resulte más fácil aceptar la ayuda de sus padres para
afrontar problemas y tentaciones si saben que ellos pasaron por circunstancias
similares (Colosenses 3:21). De este modo, las vías de comunicación entre padres e
hijos pueden abrirse, lo que les permitirá conversar más eficazmente sobre las
recomendaciones que da la Biblia y seguirlas con mayor prontitud (Efesios 6:4).
De igual manera, los miembros de la congregación estarán en mejor disposición de
recibir la ayuda de los ancianos si entienden que, al igual que ellos, estos se enfrentan a
problemas, temores y ansiedades (Romanos 12:3; 1 Pedro 5:3). También en este caso se
fomentará la buena comunicación, que permitirá examinar los consejos bíblicos y
robustecer la fe. No olvidemos que nuestros hermanos necesitan ser fortalecidos ahora
más que nunca (2 Timoteo 3:1).
11. ¿Por qué hay tantas personas hoy necesitadas del “socorro fortalecedor” de otros?
11 Sin importar dónde vivamos, quiénes seamos o qué edad tengamos, todos
soportamos presiones a veces. Es parte de la vida en el mundo de hoy (Revelación
[Apocalipsis] 12:12). Tales condiciones que amenazan la salud física o emocional
someten a prueba la calidad de nuestra fe. En el trabajo, la escuela, la familia o la
congregación pueden surgir situaciones difíciles. Asimismo, una enfermedad grave o
un trauma del pasado quizá nos cause mucha tensión. Pero ¡qué tranquilizador es que
el cónyuge, un anciano o un amigo nos anime con palabras y actos bondadosos!
Es como un bálsamo sobre una piel irritada. Por consiguiente, si observamos que
alguno de nuestros hermanos se halla en ese estado, seamos un socorro fortalecedor
para él. Por otra parte, si nos abruma un problema particularmente difícil, recurramos a
quienes están capacitados en sentido espiritual para ayudarnos (Santiago 5:14, 15).
La ayuda que la congregación puede prestar
12. ¿Qué puede hacer todo miembro de la congregación para fortalecer a sus hermanos?
12 Todos los miembros de la congregación, incluidos los jóvenes, podemos hacer algo
para animarnos mutuamente. Por ejemplo, nuestra regularidad en la asistencia a las
reuniones y en el servicio del campo fortalece muchísimo la fe de los demás (Hebreos
10:24, 25). La constancia en el servicio sagrado es prueba de nuestra lealtad a Jehová y
de que nos mantenemos espiritualmente despiertos a pesar de las dificultades que tal
vez estemos atravesando (Efesios 6:18). Pues bien, es muy posible que esa constancia
tenga un efecto fortalecedor en otros hermanos (Santiago 2:18).
13. ¿Qué podría llevar a algunos a caer en la inactividad, y qué puede hacerse para ayudarlos?
13 En ocasiones, las presiones de la vida u otras dificultades pueden llevar a algunos a
aflojar el paso o hacerse inactivos en el servicio del campo (Marcos 4:18, 19). Aunque
tal vez no los veamos en las reuniones de la congregación, es probable que los
inactivos todavía abriguen amor por Jehová en su corazón. ¿Qué hacer para fortalecer
su fe? Los ancianos pueden visitarlos y ofrecerles ayuda (Hechos 20:35). Asimismo,
quizá se solicite la colaboración de otros miembros de la congregación. Es fácil que
tales visitas amorosas sean la medicina precisa, por así decirlo, para reavivar a los
débiles en la fe.
14, 15. ¿Qué consejo da Pablo sobre fortalecer a otros? Dé un ejemplo de una congregación que
aplicó dicho consejo.
14 “Hablen confortadoramente a las almas abatidas, den su apoyo a los débiles”, nos
exhorta la Biblia (1 Tesalonicenses 5:14). Puede que a esas “almas abatidas” les parezca
que les falta valor y que no son capaces de superar los obstáculos sin el apoyo de una
mano amiga. ¿Podemos ofrecérsela? El verbo original de la frase “den su apoyo a los
débiles” también puede traducirse “aférrense” o “apéguense”. Jehová aprecia y ama a
todas sus ovejas. No las considera de poco valor ni desea que ninguna se extravíe.
¿Podemos ayudar a la congregación a “aferrarse” a los espiritualmente débiles hasta
que se hagan fuertes? (Hebreos 2:1.)
15 Un anciano que visitó a un matrimonio que llevaba seis años inactivo escribe lo
siguiente: “El interés amoroso y la bondad que toda la congregación les mostró tuvieron
tal efecto en ellos que los impulsaron a regresar al rebaño”. ¿Qué piensa la hermana
que estuvo inactiva de las visitas que le hicieron los miembros de la congregación? Ella
comenta: “Lo que nos ayudó a reactivarnos fue que ni los hermanos que nos visitaron
ni las hermanas que vinieron con ellos tuvieron jamás una actitud de condena o de
crítica. Por el contrario, nos trataron comprensivamente y nos animaron con las
Escrituras”.
16. ¿Quién está siempre preparado para ayudar a quienes necesitan fortaleza?
16 En efecto, al cristiano sincero le produce satisfacción ser un socorro fortalecedor para
otros. Y como las circunstancias de la vida pueden cambiar, quizá sean nuestros
hermanos quienes algún día tengan que fortalecernos. No obstante, siendo realistas, es
posible que cuando surja la necesidad, ningún ser humano pueda ayudarnos. Pero hay
una Fuente de fortaleza que siempre está ahí, alguien que permanentemente está
dispuesto a socorrernos: Jehová Dios (Salmo 27:10).
Jehová, la Fuente suprema de fortaleza
17, 18. ¿De qué maneras fortaleció Jehová a su Hijo, Jesucristo?
17 Clavado en el madero, Jesús clamó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”
(Lucas 23:46). Entonces murió. Hacía pocas horas que lo habían arrestado y que sus
amigos más íntimos habían huido presas del miedo, dejándolo abandonado(Mateo
26:56). Jesús se quedó solo, con una única Fuente de fortaleza: su Padre celestial. Aun
así, su confianza en Jehová no fue en vano. La lealtad de Jesús a su Padre se vio
recompensada con el leal apoyo divino (Salmo 18:25; Hebreos 7:26).
18 Durante todo el ministerio terrestre de Jesús, Jehová proporcionó a su Hijo todo lo
que necesitaba para mantenerse íntegro hasta su último aliento. Por ejemplo, justo
después de su bautismo, el cual marcó el comienzo de su ministerio, Jesús escuchó la
voz de su Padre aprobándolo y confirmando Su amor por él. Cuando le hizo falta
apoyo, Jehová envió ángeles para fortalecerlo. Y cuando al final de su vida en la Tierra
afrontó su mayor prueba, Dios oyó favorablemente sus súplicas y ruegos. Sin duda,
todo esto constituyó un socorro fortalecedor para Jesús (Marcos 1:11, 13;Lucas 22:43).
19, 20. ¿Por qué podemos confiar en que Jehová nos fortalecerá cuando lo necesitemos?
19 Jehová desea ser también nuestra principal Fuente de fortaleza (2 Crónicas 16:9).
El Creador de toda energía dinámica y poder puede ser un socorro fortalecedor para
nosotros cuando lo necesitemos (Isaías 40:26). La guerra, la pobreza, la enfermedad, la
muerte o nuestras propias imperfecciones podrían someternos a inmensas presiones.
Pues bien, cuando los problemas de la vida parecen tan abrumadores como un “fuerte
enemigo”, Jehová puede convertirse en nuestra fuerza y poderío (Salmo 18:17; Éxodo
15:2). Él tiene a su disposición una ayuda muy poderosa para nosotros: su espíritu
santo, mediante el que da “poder al cansado” para que ‘se remonte con alas como un
águila’ (Isaías 40:29, 31).
20 El espíritu de Dios es la fuerza más poderosa del universo. Pablo afirmó: “Para todas
las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder”. En efecto, nuestro
amoroso Padre celestial puede infundirnos “el poder que es más allá de lo normal” a fin
de que aguantemos todas las penalidades hasta que haga “nuevas todas las cosas” en
el Paraíso que ha prometido y que tan cercano está (Filipenses 4:13; 2 Corintios
4:7; Revelación 21:4, 5).
[Nota]
El Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento exhaustivo, de
W. E. Vine, dice lo siguiente: “Una forma verbal de este vocablo [pa·re·go·rí·a] significa
medicinas que alivian la irritación” (llamadas en español paregóricas).
¿Lo recuerda?
• ¿De qué forma fueron los hermanos de Roma “un socorro fortalecedor” para Pablo?
• ¿De qué maneras podemos ser “un socorro fortalecedor” en la congregación?
• ¿En qué sentido es Jehová nuestra Fuente suprema de fortaleza?
[Ilustración de la página 19]
Los hermanos fueron “un socorro fortalecedor” para Pabloporque le ofrecieron su
apoyo leal, lo animaron e hicieron cosas por él
[Ilustración de la página 21]
Los ancianos son los primeros en fortalecer al rebaño
Biografía
Logré ver a pesar de estar ciego
RELATADA POR EGON HAUSER
Tras dos meses de ceguera literal, se me abrieron los ojos a
verdades bíblicas que había desconocido toda mi vida.
CUANDO pienso en las más de siete décadas pasadas, me siento muy satisfecho con
gran parte de mi vida. Pero si pudiera cambiar algo, optaría por haber conocido a
Jehová Dios mucho antes.
Nací en 1927 en Uruguay, un pequeño país con forma de pera entre la Argentina y
Brasil que cuenta con kilómetros y kilómetros de hermosos paisajes a lo largo de la
costa atlántica. La población se compone en su mayoría de descendientes de
inmigrantes italianos y españoles, aunque mis padres procedían de Hungría. Cuando
era pequeño, vivíamos en un vecindario humilde pero muy unido. No necesitábamos
cerraduras en las puertas ni rejas en las ventanas. Tampoco teníamos prejuicios raciales.
Todos éramos amigos: extranjeros y nativos, blancos y negros.
Mis padres eran católicos practicantes, y yo me hice monaguillo a la edad de 10 años.
Ya de adulto, colaboraba con la parroquia de la localidady formaba parte de un grupo
que asesoraba al obispo de la diócesis. Como había escogido la profesión médica, me
invitaron a participar en un ciclo de conferencias que organizó la Iglesia Católica en
Venezuela. A nuestro grupo, compuesto de ginecólogos, nos encargaron que
hiciéramos una investigación sobre los anticonceptivos orales que aparecían por aquel
entonces en el mercado.
Mis primeras impresiones como estudiante de
medicina
Mientras aún era estudiante de medicina, me sorprendía cada vez más la sabiduría que
refleja el cuerpo humano. Por ejemplo, me impresionaba su capacidadde sanar y
recuperarse de los traumatismos, como cuando el hígado o algunas costillas vuelven a
crecer después de habérseles extirpado una parte.
Al mismo tiempo, conocí muchas víctimas de accidentes graves que morían por
complicaciones surgidas a raíz de transfusiones de sangre, lo cual me causaba tristeza.
Aún hoy recuerdo lo difícil que era hablar con la familia de esos pacientes. La mayoría
de las veces no se les decía que esa había sido la razón de la muerte de su ser querido,
sino que se aducían otras razones. A pesar de los años que han transcurrido, todavía
recuerdo que la cuestión de las transfusiones de sangre me causaba malestar.
Finalmente llegué a la conclusión de que en ese tratamiento había algoque no estaba
claro. Cuánto me gustaría haber conocido la ley de Jehová sobre la santidad de la
sangre en aquel tiempo. Podría haberme ahorrado toda esa inquietud (Hechos
15:19, 20).
La satisfacción de ayudar a los demás
Posteriormente me hice cirujano y fui el director de un centro de asistencia médica en
Santa Lucía. También desempeñé funciones en el Instituto de Investigación de Ciencias
Biológicas. Mi trabajo me producía gran satisfacción. Asistía a los enfermos y paliaba su
sufrimiento —en muchos casos hasta les salvé la vida—, y ayudaba a las madres a traer
nuevas vidas al mundo. Por mi experiencia previa con las transfusiones de sangre,
intentaba no administrarlas, así que realicé miles de operaciones sin sangre. Para mí,
una hemorragia era como una fuga en un barril. La única solución que tenía sentido era
reparar la fuga, no seguir llenando el barril.
Atiendo pacientes Testigos
Mi relación con los testigos de Jehová se remonta a la década de 1960, cuando
empezaron a venir a nuestra clínica buscando cirugía sin sangre. Nunca olvidaré el caso
de una paciente llamada Mercedes González, que era precursora (evangelizadora de
tiempo completo). Tenía tanta anemia que los médicos del hospital universitario no se
arriesgaban a operarla, pues estaban seguros de que no sobreviviría a la operación.
Aunque no dejaba de perder sangre, nosotros la operamos en nuestra clínica.
La intervención fue un éxito, y Mercedes continuó con su precursorado durante más de
treinta años hasta su muerte, hace poco, a la edad de 86 años.
Siempre me impresionaba el amor e interés con que cuidaban los Testigos a sus
hermanos cristianos en el hospital. Mientras hacía mis rondas, me gustaba oírles hablar
sobre sus creencias y me quedaba con las publicaciones que me ofrecían. Jamás se me
pasó por la mente que poco después, además de ser su médico, llegaría a ser su
hermano espiritual.
Cuando me casé con Beatriz, la hija de un paciente, creció mi relación con los
Testigos. La mayor parte de su familia se estaba reuniendo con ellos, y después de
casarnos, Beatriz también se hizo Testigo. Por mi parte, yo estaba completamente
absorto en el trabajo y gozaba de cierta prominencia en el sector médico. Parecía que
todo me iba de maravilla. Lo que menos me imaginaba era que en breve se me caería
el mundo encima.
Hago frente a la adversidad
Una de las peores cosas que le pueden ocurrir a un cirujano es que pierda la vista, y eso
es precisamente lo que me sucedió. De repente sufrí un desgarro retiniano en los dos
ojos y me quedé ciego. No tenía forma de saber si recuperaría la vista. Tras ser
intervenido quirúrgicamente, quedé postrado en cama con ambos ojos vendados y caí
en una depresión. Me sentía tan inútil y vacío que decidí quitarme la vida. Como estaba
en el cuarto piso del hospital, me levanté y fui tanteando la pared en busca de la
ventana para tirarme por ella. Sin embargo, acabé en el pasillo del hospital, y una
enfermera me hizo volver a la cama.
Ya no lo intenté más, si bien en mi mundo de tinieblas continuaba irritado y abatido.
En aquella época de ceguera le prometí a Dios que si algún día volvía a ver, leería la
Biblia de principioa fin. Con el tiempo recuperé parcialmentela visión y logré leer de
nuevo. Sin embargo, no me fue posible seguir ejerciendo comocirujano. Aun así, en
Uruguay es común el dicho: No hay mal que por bien no venga, y yo iba a
experimentar la veracidad de este refrán.
Empiezo con mal pie
Tenía la intención de comprar la edición de letra grande de la Biblia de Jerusalén, pero
me enteré de que los testigos de Jehová tenían una más barata, y un joven Testigo se
ofreció a traérmela a mi hogar. A la mañana siguiente se presentó en mi puerta con la
Biblia. Mi esposa salió a atenderlo y habló con él. Desde dentro le grité de forma brusca
que si mi esposa ya le había pagado la Biblia, no había ninguna razón para que se
quedara en la casa, y que se fuera. De más está decir que lo hizo de inmediato. Nunca
hubiera pensado que este mismo joven pronto desempeñaría un papel importante en
mi vida.
Cierto día le prometí algo a mi esposa que no pude cumplir, así que, para compensarla
y darle una alegría, le dije que la acompañaría a la Conmemoración anual de la muerte
de Cristo. Cuando llegó el día, recordé la promesa y asistí con ella. Me impresionaron
mucho el ambiente amigabley la cálida acogida que se me brindó. Cuando empezó el
discurso, me sorprendió ver que el orador era el mismo joven al que yo había echado
de mi casa. Su conferencia me conmovió tanto que lamenté haberlo tratado tan mal.
¿Cómo podría arreglarlo?
Le pedí a mi esposa que lo invitara a cenar, a lo que ella contestó: “¿No crees que sería
mejor que lo invitarás tú? Quédate aquí y ya verás como él viene a hablar con
nosotros”. Tenía razón. El joven vino a saludarnos y aceptó gustosamente nuestra
invitación.
La conversación que mantuvimos la noche que vino a casa marcó el comienzo de un
período de muchos cambios en mi vida. Me enseñó el libro La verdad que lleva a vida
eterna,* y yo le mostré otros seis ejemplares del mismo libro. Algunos pacientes
Testigos me los habían regalado en el hospital, aunque nunca los había leído. Desde
que empezamos a cenar hasta bien entrada la noche le hice una pregunta tras otra, y
me contestó todas con la Biblia. Seguimos hablando hasta la madrugada, y al marchar,
el joven se ofreció a darme clases de la Biblia con la ayuda del libro La verdad. A los tres
meses terminamos esa publicación y empezamos el libro “¡Babilonia la Grande ha
caído!” ¡El reino de Dios domina!* Posteriormente dediqué mi vida a Jehová Dios y me
bauticé.
Me siento útil nuevamente
Como consecuencia de mi ceguera literal, ‘los ojos de mi corazón’ se abrieron a las
verdades bíblicas que hasta entonces había ignorado (Efesios 1:18). Conocer a Jehová y
su amoroso propósito cambiómi vida por completo. Me siento útil y feliz de nuevo.
Ahora puedo ayudar a las personas tanto física como espiritualmente, y les muestro
cómo pueden prolongar sus vidas algunos años más en este sistema de cosas y hasta
la eternidad, en el venidero.
Me he mantenido al día con la medicina y he investigado los riesgos de las
transfusiones sanguíneas, así como los tratamientos alternativos, los derechos del
paciente y la bioética. Cuando me han invitado para hablar sobre estos temas en
congresos médicos, he tenido la oportunidad de dirigirme a la comunidadmédica de la
localidad. En 1994 asistí al primer congreso que se celebró sobre tratamientos sin
sangre en Río de Janeiro (Brasil) y pronuncié un discurso sobre la forma de tratar las
hemorragias. Incluí parte de esa información en un artículo que escribí, titulado “Una
propuesta: Estrategias para el tratamiento de las hemorragias”, y que publicó la revista
médica Hemoterapia.
Se pone a prueba mi integridad
Al principio, mi reticencia a las transfusiones sanguíneas se debía sobre todo a mis
conocimientos científicos, pero cuando me tocó a mí ser paciente hospitalario, me di
cuenta de que rechazar tales transfusiones y mantener la fe ante la fuerte presión de
los médicos es algo muy distinto. Después de sufrir un infarto de corazón muy extenso,
tuve que explicarlemi postura a un cirujano durante más de dos horas. Era hijo de unos
buenos amigos míos y contestó que no me dejaría morir si creía que con una
transfusión sanguínea me podía salvar. Oré en silencio a Jehová y le pedí que ayudara
al médico a entender mi postura y a respetarla aunque no estuviera de acuerdo.
Al final, el doctor prometió respetar mis deseos.
En otra ocasión se hacía necesario extirparme un tumor grande de la próstata. Como
además tenía hemorragia, de nuevo me vi obligado a explicar las razones de mi
negativa a las transfusiones sanguíneas. Aunque perdí dos terceras partes de la sangre,
el personal médico respetó mi postura.
Se produce un cambio de actitud
Como miembro de la Asociación Internacional de Bioética, he tenido la satisfacción de
ver un cambio en la actitud del personal médico y las autoridades judiciales hacia los
derechos de los pacientes. El respeto al consentimiento informado está sustituyendo a
la antigua actitud paternalista de los médicos. Estos ahora dejan que los pacientes
participen en la elección del tratamiento. Ya no consideran que los testigos de Jehová
sean unos fanáticos que no merecen atención médica, sino que comprenden que son
pacientes bien informados cuyos derechos deben ser respetados. En congresos
médicos y programas de televisión han aparecido profesores de renombre que han
declarado: “Hemos comprendidogracias a los esfuerzos que hacen los testigos de
Jehová [...]”, “hemos aprendido de los Testigos” y “nos han enseñado cómo mejorar”.
Se ha dicho que la vida es lo más importante de todo, porque ni la libertad ni la
dignidad tienen sentido sin ella. Hoy en día, muchos concuerdan con un concepto
jurídico superior por el cual se reconoce que toda persona es dueña de sus derechos y
es la única con potestad para decidir a cuál de ellos da prioridad en determinado
momento. De esta forma se consideran más importantes la dignidad, la libertad de
elección y las creencias religiosas, y el paciente mantiene su autonomía. Los Servicios
de Información sobre Hospitales, creados por los testigos de Jehová, han contribuido a
que muchos doctores entiendan mejor estos asuntos.
El apoyo constante de mi familia me permite ser útil en el servicio a Jehová y servir de
anciano en la congregación cristiana. Como ya he expresado, lo que más lamento es
no haber conocido a Jehová antes, pero le estoy muy agradecidopor haberme abierto
los ojos a la maravillosa esperanza de vivir bajo el Reino de Dios, donde “ningún
residente dirá: ‘Estoy enfermo’” (Isaías 33:24).*
[Notas]
Publicado por los testigos de Jehová.
Publicado por los testigos de Jehová.
Mientras se preparaba este artículo, el hermano Egon Hauser falleció en fidelidad. Nos
alegramos de que la esperanza que tenía sea segura.
[Ilustración de la página 24]
Trabajando en el hospital de Santa Lucía, con treinta y tantos años
[Ilustración de la página 26]
Con mi esposa, Beatriz, en 1995
Los deportes de la antigüedad y la
importancia de ganar
“TODO hombre que toma parte en una competencia ejerceautodominio en todas las
cosas.” “Si alguien compite [...] en los juegos, no es coronado a menos que haya
competido de acuerdo con las reglas.” (1 Corintios 9:25; 2 Timoteo 2:5.)
Los juegos a los que aludió el apóstol Pablo eran parte integrante de la antigua
civilización griega. ¿Qué revela la historia respecto a aquellas competiciones y el
ambiente que las rodeaba?
Hace poco, en el Coliseo de Roma, se presentó una exposición dedicada a los juegos
griegos titulada Nike: Il gioco e la vittoria (Nike: el juego y la victoria), la cual ofreció
respuesta a esta pregunta y aportó datos que hacen pensar en el punto de vista
cristiano sobre los deportes.*
Con larga historia
Aunque Grecia no fue la primera civilización en practicar deportes, hacia el siglo
VIII a.E.C., el poeta griego Homerola describiócomo una sociedad animada por los
ideales heroicos y el espíritu competitivo, que valoraba mucho la destreza militar y el
atletismo. Las primeras celebraciones deportivas griegas —según mostró la
exposición— tuvieron su origen en actos religiosos en honor de los dioses durante los
funerales de personajes heroicos. Por ejemplo, la Ilíada de Homero —la obra de la
literatura griega más antigua que existe— cuenta que los nobles guerreros que
acompañaban a Aquiles se desarmaron en los ritos funerarios de Patroclo y
compitieron para demostrar su bravura en boxeo, lucha, lanzamiento de disco y de
jabalina y carreras de carros tirados por caballos.
Celebraciones similares empezaron a llevarse a cabo por toda Grecia. El folletode la
exposición dice: “Las fiestas constituían una oportunidad en la que los griegos —por
respeto a sus deidades— dejaban a un lado sus eternas y frecuentes disputas violentas
y sublimaban su característico espíritu competitivo de una forma pacífica y a la vez
sincera: la competición atlética”.
Ciertas ciudades estado adoptaron la costumbre de reunirse regularmente en centros
comunitarios de adoración para honrar a sus deidades mediante la competición de
juegos atléticos. Con el tiempo, cuatro celebraciones —los Juegos Olímpicos y Nemeos,
dedicados a Zeus, y los Píticos e Ístmicos, en honor de Apolo y Poseidón
respectivamente— fueron ganando importancia hasta convertirse en juegos
panhelénicos, es decir, que aceptaban competidores procedentes de todo el mundo
griego. Se ofrecían sacrificios y oraciones, y también se honraba a los dioses con
excepcionales competiciones atléticas y artísticas.
La celebración más antigua y prestigiosa, que al parecer data del año 776 a.E.C., se
llevaba a cabo cada cuatro años en Olimpia en honor de Zeus. La segunda en
importancia era la pítica, que también incluía juegos atléticos y que tenía lugar cerca de
Delfos, donde se hallaba el oráculo más famoso del mundo antiguo. Como se realizaba
en honor de Apolo, el patrón de la poesía y la música, se destacaban más el canto y el
baile.
Las pruebas
En comparación con el atletismo moderno, la cantidad de pruebas era bastante
limitada, y solo participaban los varones. El programa de las Olimpiadas antiguas nunca
incluía más de diez competiciones. Las estatuas, los relieves, los mosaicos y las vasijas
de terracota que se exhibieron en el Coliseo ofrecieron una pequeña muestra de estas
pruebas.
Había carreras pedestres de tres distancias: el estadio, de 200 metros; el doble estadio,
que equivaldría a los 400 metros de la actualidad, y la carrera larga, de unos
4.500 metros. Los atletas corrían y competían completamente desnudos. Quienes
participaban en el pentatlón realizaban cinco pruebas: carrera, salto de longitud, lucha,
y lanzamiento de disco y de jabalina. Otras competiciones incluían el boxeo y el
pancracio, descrito como un “combate brutal que combinaba la lucha con el pugilato”.
Había una prueba hípica en la que se recorría una distancia de ocho estadios. Los
carros utilizados en la carrera eran livianos y abiertos por la parte posterior, con ruedas
pequeñas y tirados por dos o cuatro potros o caballos adultos.
Los combates de boxeo eran sumamente violentos y, en ocasiones, mortales. Los
contrincantes se envolvían los puños con tiras de cuero duro que tenían incrustados
demoledores pedazos de metal. Así comprendemos por qué un contendiente llamado
Stratofonte no pudo reconocerse a sí mismo en el espejo después de boxear por cuatro
horas. Las estatuas y los mosaicos antiguos dan testimonio de que los púgiles
quedaban horriblemente desfigurados.
En la lucha solo se permitía que los participantes se agarraran de la parte superior del
cuerpo, y para ganar había que arrojar al rival tres veces al suelo. Sin embargo, en el
pancracio se aceptaba todo tipode llaves. Estaba permitido dar patadas y puñetazos o
torcer las articulaciones. Lo único que se prohibía era arañar, morder y sacarle los ojos
al adversario. El objetivo era inmovilizar al contrario en el suelo y obligarlo a declararse
vencido. Hubo quien calificó esta modalidad como“el mejor espectáculode las
Olimpiadas”.
Se dice que el combate más famoso de tiempos antiguos tuvo lugar en la final olímpica
del año 564 a.E.C. Arriquión, a punto de morir estrangulado, tuvo la presencia de ánimo
para dislocar uno de los dedos del pie de su adversario, quien ante tanto dolor, se
rindió justo antes de que muriera Arriquión. ¡Los jueces le dieron la victoria al cadáver
de Arriquión!
La carrera de carros era la competición más prestigiosa, además de ser la más popular
entre los aristócratas, pues el ganador no era el auriga, o conductor, sino el dueño del
carro y los caballos. Había dos momentos decisivos en la carrera: en la salida —cuando
los aurigas no podían cambiar de carril— y sobre todo, cuando rodeaban los postes
situados en ambos extremos de la pista. Los errores o la violación de las reglas
provocaban accidentes que hacían que esta prueba fuera aún más espectacular.
El premio
“Los corredores en una carrera todos corren —dijo el apóstol Pablo—, pero solo uno
recibe el premio.” (1 Corintios 9:24.) Lo único que importaba era ganar. No había
medallas de plata ni de bronce, no había segundo ni tercer puesto. “El objetivo del
atleta consistía solamente en la victoria, ‘Nike’ —explicaba la exposición—, pues era el
reflejo de su calidad personal, tanto física como moral, y el orgullo de su ciudad natal.”
Tal actitud se resume en una frase de Homero: “Siempre supe sobresalir”.
El premio que se le entregaba al vencedor en los juegos panhelénicos era puramente
simbólico: una corona de hojas. Pablo la llamó “una corona corruptible” (1 Corintios
9:25). Sin embargo, el premio tenía gran significado. Representaba la fuerza de la
naturaleza que concedía sus poderes al ganador. La victoria, que se buscaba con gran
determinación, significaba que el campeón contaba con el favor divino. En la
exposición se mostró cómo los escultores y pintores de la antigüedad se imaginaban a
Nike —la diosa alada de la victoria—extendiendola corona al vencedor. Una victoria
en Olimpia marcaba el punto culminante de la carrera del atleta.
Las coronas de los Juegos Olímpicos estaban hechas de olivo silvestre; las de los
Ístmicos, de pino; las de los Píticos, de laurel, y las de los Nemeos, de apio silvestre. Los
organizadores de competiciones en otras ciudades ofrecían premios monetarios y de
otro tipo para atraer a los mejores atletas. Algunas de las vasijas que se presentaron en
la exposición habían sido trofeos otorgados en los juegos de las fiestas panateneas,
celebradas en Atenas en honor de la diosa Atenea. Estas ánforas originalmente
guardaban aceite de oliva muy preciadoprocedente del Ática y tenían en un lado una
imagen de la diosa con la frase “premio al ganador en las competiciones de Atenea”, y
en el otro, una representación de una de las pruebas, probablemente en la que el atleta
había obtenido la victoria.
Las ciudades griegas disfrutaban de compartir la fama de sus atletas, cuyas victorias los
convertían en héroes en su ciudad natal. El regreso de los ganadores se celebraba con
procesiones triunfales. Se erigían estatuas en su honor como ofrendas de gracias a los
dioses —un honor que normalmente no se concedía a los mortales—, y los poetas
cantaban su valor. A partir de entonces, los campeones recibían el primer lugar en las
ceremonias públicas y una pensión del Estado.
Los gimnasios y sus atletas
Las competiciones atléticas se consideraban un elemento esencial en el desarrollo de
los ciudadanos y soldados. Todas las ciudades griegas tenían sus gimnasios donde el
entrenamiento físico de los jóvenes se combinaba con la enseñanza de disciplinas
intelectuales y espirituales. Los edificios de los gimnasios se ubicaban en torno a
grandes espacios abiertos para hacer ejercicios, y estaban rodeados de pórticos y otras
áreas cubiertas que se utilizaban como bibliotecas y aulas. Quienes mayormente
asistían a estas instituciones eran jóvenes de familias acaudaladas que podían darse el
lujo de no trabajar y dedicar tiempo a la educación. Los atletas se sometían a un
entrenamiento largo e intenso en preparación para los juegos bajo la dirección de
entrenadores, quienes les recetaban dietas y se aseguraban de que se abstuvieran de
tener relaciones sexuales.
La reciente exposición del Coliseo ofreció a los visitantes la oportunidad de admirar
muy buenas representaciones de atletas de la antigüedad, que en su mayoría eran
copias romanas de las esculturas griegas originales. Dado que, según la ideología
clásica, la perfección física correspondía a la perfección moral y era posesión exclusiva
de la aristocracia, los cuerpos bien proporcionados de los atletas victoriosos
simbolizaban un ideal filosófico. Los romanos consideraban tales estatuas obras de arte
y las utilizaron para decorar estadios, baños, villas y palacios.
Los espectáculos violentos siempre fueron populares entre los romanos. Por ello, de
todas las disciplinas griegas que se presentaban en Roma, las favoritas eran el boxeo, la
lucha y el pancracio. Los romanos veían estos deportes, no como una competencia
entre iguales para determinar sus respectivas virtudes, sino como simple
entretenimiento. Abandonaron el concepto original de que la participación colectiva en
los deportes de la flor y nata de los atletas guerreros formaba parte de su educación.
En lugar de eso, desvirtuaron los juegos griegos hasta convertirlos en ejercicios
saludables antes de darse un baño o en un deporte para espectadores en el que
participaban profesionales de clase baja, muy parecido a lo que ocurría en los
combates de gladiadores.
Los cristianos y los juegos
La naturaleza religiosa de los juegos era una razón por la que los cristianos del siglo
primero los evitaban, pues “[¿]qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos?”
(2 Corintios 6:14, 16). ¿Qué puede decirse de los deportes de la actualidad?
Indudablemente, los deportes modernos no honran a los dioses paganos. Sin embargo,
¿no es cierto que algunos deportes se caracterizan por un fervor casi religioso, parecido
al que existía en la antigüedad? Además, en los últimos años se ha revelado que, a fin
de ganar, algunos deportistas han estado dispuestos a ingerir sustancias para mejorar
el rendimiento que ponen en peligro su salud y su vida.
Los cristianos consideramos que los logros físicos tienen un valor muy limitado. Las
cualidades espirituales de “la persona secreta del corazón” son lo que nos hace
hermosos a los ojos de Dios (1 Pedro 3:3, 4). Reconocemos que no todos los que
participan en deportes tienen un feroz espíritu competitivo, pero muchos sí. Si nos
relacionamos con estas personas, ¿se nos hará más fácil seguir la exhortación bíblica de
‘no hacer nada movidos por espíritu de contradicción ni por egotismo, sino con
humildad mental’? ¿O resultará en que tengamos “enemistades, contiendas, celos,
arrebatos de cólera, altercaciones [y] divisiones”? (Filipenses 2:3; Gálatas 5:19-21.)
Muchos deportes de contacto pueden terminar en violencia. Cualquiera que se sienta
atraído a ellos debe recordar las palabras de Salmo 11:5: “Jehová mismo examina al
justo así como al inicuo, y Su alma ciertamente odia a cualquiera que ama la violencia”.
El ejercicio puede ser deleitable cuando se mantiene en su debido lugar, y el apóstol
Pablo dijo que “el entrenamiento corporal es provechoso para poco” (1 Timoteo 4:7-
10). No obstante, cuando habló de los juegos griegos, se refirió apropiadamente a ellos
solo para ilustrar la importancia de que los cristianos tengamos cualidades como el
autodominio y el aguante. La meta que Pablo procuraba alcanzar, sobre todo lo demás,
era la de recibir la “corona” de la vida eterna que Dios da (1 Corintios 9:24-
27; 1 Timoteo 6:12). De hecho, nos puso un ejemplo que nos conviene seguir.
[Nota]
Nike es la palabra griega para “victoria”.
[Ilustración y recuadro de la página 31]
El púgil sentado
Este bronce que se remonta al siglo IV a.E.C. muestra los efectos devastadores del
boxeo antiguo, en el que, según el catálogo de la exposición de Roma, “la resistencia
del púgil [...] que participaba en agotadoras peleas en las que intercambiaba ‘herida por
herida’ se alababa comoun magnífico ejemplo”. “Las marcas de la última pelea realzan
las cicatrices de los combates anteriores”, explica el catálogo.
[Ilustración de la página 29]
La carrera de carros era la prueba más prestigiosa de las competiciones antiguas
[Ilustración de la página 30]
Los pintores de la antigüedad se imaginaban a Nike, la diosa alada de la victoria,
coronando al ganador
¿Lo fortalece la Palabra de Dios?
¿QUÉ hace usted cuando afronta dificultades? En el caso de Jesús, recordar un pasaje
de las Escrituras le ayudó a hacer frente a los desafíos de Satanás (Mateo 4:1-11).
De igual manera, cuando el rey David se enfrentó a pruebas personales, obtuvo
fortaleza de la Palabra de Dios. Él dijo: “Cuando mis pensamientos inquietantes
llegaron a ser muchos dentro de mí, tus propias consolaciones empezaron a acariciar
mi alma” (Salmo 94:19).
De modo parecido, recordar un texto bíblico favoritopuede consolarnos o darnos
fuerzas cuando nos encaramos a problemas. Por ejemplo, Rex, de 89 años, ha sido
evangelizador de tiempo completodesde 1931. No obstante, dice: “A menudo me
sentía incompetente cuando recibía una asignación especial en el ministerio”. ¿Qué
hacía? “Pensaba en mi texto preferido, Proverbios 3:5, que dice: ‘Confía en Jehová con
todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento’. Recordar y aplicar esas
palabras me ayudó a cumplir con mis asignaciones.”
Incluso los jóvenes se benefician de tener un texto favorito. Jack, de seis años, dice que
el texto que más le gusta es Mateo 24:14, pues lo motiva a predicar con sus padres.
Explica: “Me gusta predicar todos los sábados con mamá, papá y mi hermana”.
¿Recibe su fe ataques directos, igual que la de Jesús? En ese caso, Filipenses
4:13pudiera llegar a ser uno de sus textos preferidos. ¿Tiene “pensamientos
inquietantes”, como le ocurría al rey David? Meditar en Filipenses 4:6, 7 le ayudará a
encararse a ellos. ¿Le preocupa a veces que su servicio a Dios sea en vano? Recordar las
palabras de 1 Corintios 15:58 lo fortalecerá.
Si memorizamos textos apropiados, permitimos que la Palabra de Dios ejerza poder en
nuestra vida (Hebreos 4:12). Tales textos preferidos pueden darnos fortaleza y consuelo
(Romanos 15:4).

Joven

  • 1.
    Joven, ¿estás poniendoun buen fundamento para el futuro? “Yo mismo bien conozco los pensamientos que estoy pensando para con ustedes [...], pensamientos de paz, y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza.” (JEREMÍAS 29:11.) 1, 2. ¿Desde qué perspectivas distintas pueden verse los años de la juventud? LA MAYORÍA de los adultos consideran la juventud una etapa maravillosa de la vida. Recuerdan la energía y el entusiasmo que tenían entonces, y añoran aquella época de muchas menos responsabilidades, buenas dosis de diversión y toda una vida de oportunidades por delante. 2 Si eres joven, es probable que veas las cosas de modo distinto, pues quizá te cueste adaptarte a los cambios emocionales y físicos propios de tu edad. En la escuela tal vez soportes fuertes presiones de tus compañeros y tengas que hacer un verdadero esfuerzo para mantenerte alejadode las drogas, el alcohol y la inmoralidad. Y es muy posible que afrontes la cuestión de la neutralidad u otras pruebas relacionadas con tu fe. En efecto, la juventud puede ser un período complicado. Sin embargo, lo cierto es que sí es una etapa de oportunidades. La pregunta es: ¿las aprovecharás? Disfruta tu juventud 3. ¿Qué consejo y qué advertencia dio Salomón a los jóvenes? 3 Los mayores te dirán que la juventud pasa volando, y tienen razón. En pocos años quedará atrás, así que disfrútala mientras dure. Ese fue el consejo del rey Salomón, quien escribió: “Regocíjate, joven, en tu juventud, y hágate bien tu corazón en los días de tu mocedad, y anda en los caminos de tu corazón y en las cosas vistas por tus ojos”. Sin embargo, Salomón advirtió a los jóvenes: “Quita de tu corazón la irritación, y evita a tu carne la calamidad”. Y añadió: “Pues la juventud y la flor de la vida son vanidad” (Eclesiastés 11:9, 10). 4, 5. ¿Por qué les conviene a los jóvenes prepararse para el futuro? Ilústrelo. 4 ¿Entiendes lo que Salomón quiso decir? Por ejemplo, piensa en un joven que recibe un gran regalo, quizá una herencia. ¿Qué hará con ella? Podría derrocharla en placeres, como el hijo pródigo de la parábola de Jesús (Lucas 15:11-23). ¿Pero qué pasará cuando se acabe el dinero? Pues que sin duda lamentará haber sido tan inconsciente. Por otra parte, supongamos que emplea el regalo pensando en el futuro, tal vez invirtiendo prudentemente casi todo. Cuando a la larga coseche los beneficios de su
  • 2.
    inversión, ¿te pareceque se arrepentirá de no haber gastado todo el dinero en divertirse de joven? Claro que no. 5 Piensa en tus años de juventud como un regalo de Dios, pues la verdad es que lo son. ¿Qué harás con ellos? Puedes gastar toda esa energía y entusiasmo en pasarlo bien, yendo de una diversión a otra sin pensar en el futuro. Pero si hicieras eso, en tu caso “la juventud y la flor de la vida” realmente serían “vanidad”. ¡Cuánto mejor es que aproveches tu juventud preparándote para el futuro! 6. a) ¿Qué consejo de Salomón es una guía confiable para los jóvenes? b) ¿Qué le gustaría a Jehová hacer por los jóvenes, y cómo pueden estos beneficiarse de ello? 6 Salomón enunció un principio que te ayudará a aprovechar tu juventud al máximo: “Acuérdate, ahora, de tu Magnífico Creador en los días de tu mocedad” (Eclesiastés 12:1). La clave del éxito es escuchar a Jehová y hacer su voluntad. Él les dijo a los israelitas lo que deseaba para ellos: “Yo mismo bien conozco los pensamientos que estoy pensando para con ustedes [...], pensamientos de paz, y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11). A Jehová le gustaría darte a ti también “un futuro y una esperanza”. Si tus actos, pensamientos y decisiones reflejan que te acuerdas de él, ese futuro y esa esperanza se harán realidad (Revelación [Apocalipsis] 7:16, 17; 21:3, 4). “Acérquense a Dios” 7, 8. ¿Cómo puede un joven acercarse a Dios? 7 Santiago nos anima a acordarnos de Jehová con esta exhortación: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8). Jehová es el Creador, el Soberano celestial, digno de toda adoración y alabanza (Revelación 4:11). Aun así, si nos acercamos a él, él se acercará a nosotros. ¿No te conmueve su amoroso interés? (Mateo 22:37.) 8 Nos acercamos a Jehová de varias maneras. Por ejemplo, el apóstol Pabloaconseja: “Sean perseverantes en la oración, y permanezcan despiertos en ella con acción de gracias” (Colosenses 4:2). En otras palabras, cultiva la costumbre de orar. No te contentes con solo decir “amén” cuando tu padre u otro cristiano de la congregación te represente en oración. ¿Alguna vez le has abierto el corazón a Jehová para decirle lo que piensas, lo que temes, las dificultades a las que te enfrentas? ¿Alguna vez le has dicho cosas de las que te daría vergüenza hablar con cualquier otra persona? Las oraciones sinceras, que nacen del corazón, producen paz interior (Filipenses 4:6, 7). Nos ayudan a acercarnos a Jehová y a percibir que él se acerca a nosotros. 9. ¿Cómo puede un joven escuchar a Jehová? 9 Vemos otra manera de acercarse a Jehová en estas palabras divinamente inspiradas: “Escucha el consejo y acepta la disciplina, a fin de que te hagas sabio en tu futuro”
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    (Proverbios 19:20). Asíes: si escuchas a Jehová y le obedeces, estarás poniendo un buen fundamento para el futuro. ¿Cómo puedes demostrar que le escuchas? Sin duda no faltas a las reuniones y prestas atención al programa, y también “honra[s] a tu padre y a tu madre” estando presente en el estudio bíblico de la familia (Efesios 6:1, 2; Hebreos 10:24, 25). Aunque eso está muy bien, ¿‘compras el tiempo’ para preparar las reuniones, leer la Biblia asiduamente e investigar algunos temas? ¿Procuras poner en práctica lo que lees, de modo que andes ‘como un sabio’? (Efesios 5:15- 17; Salmo 1:1-3.) Si lo haces, te estás acercando a Jehová. 10, 11. ¿Qué grandes beneficios reciben los jóvenes que escuchan a Jehová? 10 En las palabras de apertura de Proverbios, el escritor explica el objetivode ese libro de la Biblia: “Para conocer uno sabiduría y disciplina, para discernir los dichos del entendimiento, para recibir la disciplina que da perspicacia, justicia y juicio y rectitud, para dar sagacidad a los inexpertos, conocimiento y capacidadde pensar al joven” (Proverbios 1:1-4). Por consiguiente, al leer y aplicar las palabras de Proverbios —así como del resto de la Biblia—, cultivarás la justicia y la rectitud, y Jehová se sentirá feliz de que te hayas acercado a él (Salmo 15:1-5). Cuanto más cultives el buen juicio, la sagacidad, el conocimiento y la capacidadde pensar, mejores decisiones tomarás. 11 ¿Es irrazonableesperar que un joven se comporte con tanta sensatez? No, no lo es; muchos jóvenes cristianos son prueba de ello. Como resultado de su conducta sabia, se ganan el respeto de los demás y ‘nadie menosprecia su juventud’ (1 Timoteo 4:12). Sus padres tienen motivo para sentirse orgullosos de ellos, y Jehová declara que le regocijan el corazón (Proverbios 27:11). Aunque son jóvenes, pueden estar seguros de que estas palabras escritas por inspiración divina se cumplirán en su caso: “Vigila al exento de culpa y mantén a la vista al recto, porque el futuro de ese hombre será pacífico” (Salmo 37:37). Elige bien 12. ¿Qué importante decisión toman los jóvenes, y por qué tiene consecuencias a largo plazo? 12 La juventud es una etapa de decisiones. Algunas de ellas tienen consecuencias tan duraderas que sus efectos te acompañarán durante muchos años. Las buenas decisiones contribuyen a la felicidad y el éxito, pero las malas pueden echar a perder toda una vida. Piensa en cómo se cumple este hecho en dos elecciones que te corresponde hacer. La primera: las compañías que eliges. ¿Por qué es tan importante esta cuestión? Pues bien, Dios inspiró este proverbio: “El que está andando con personas sabias se hará sabio, pero al que está teniendo tratos con los estúpidos le irá mal” (Proverbios 13:20). Dicho de otro modo, con el tiempo serás como aquellos con quienes te juntes: o sabio, o estúpido. ¿Qué prefieres ser?
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    13, 14. a)Además del contacto directo con otras personas, ¿a qué nos referimos al hablar de las compañías? b) ¿En qué error no deben caer los jóvenes? 13 Al hablar de compañías, probablemente pienses en las personas con las que mantienes contacto directo. Y tiene que ver con eso, pero hay más implicado. También cuando ves la televisión, escuchas música, lees una novela, vas al cine o empleas ciertas funciones de Internet, te expones a la influencia de otras personas. Y si estas toleran la violencia y la inmoralidad, o si alientan el consumo de drogas, la borrachera o cualquier otra cosa contraria a los principios bíblicos, te estás juntando con “el insensato”, con el que actúa como si Jehová no existiera (Salmo 14:1). 14 Quizá te parezca que por asistir a las reuniones cristianas y estar activo en la congregación, eres lo bastante fuerte para que no te afecte una película violenta o un álbum con buena música pero letras de dudosa moralidad. Tal vez creas que no te hará ningún daño echar un vistazo a un sitio pornográfico de Internet. Pues bien, el apóstol Pablo te advierte que estás equivocado. “Las malas compañías echan a perder los hábitos útiles”, afirmó (1 Corintios 15:33). Por desgracia, muchos jóvenes con una prometedora trayectoria cristiana han permitido que las malas compañías corrompan sus buenos hábitos. De modo que resuélvete a evitarlas y sigue el consejo de Pablo: “Cesen de amoldarse a este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su mente, para que prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios” (Romanos 12:2). 15. ¿Cuál es una segunda elección que los jóvenes tienen que hacer, y qué presiones suelen recibir a este respecto? 15 He aquí una segunda elección a la que un día tendrás que enfrentarte: la de qué deseas hacer cuando acabes tus estudios. Si en tu país escasean las ofertas de empleo, quizá te sientas tentado a aprovechar la mejor ocasión que se presente. Y si vives en un país próspero, pudiera haber muchas opciones, algunas muy tentadoras. Con las mejores intenciones, tus maestros o tus padres tal vez te insten a elegir una profesión que te ofrezca seguridad económica o hasta te haga rico. Sin embargo, es posible que los estudios o la preparación que se requieran para ello reduzcan drásticamente el tiempo que podrías dedicar al serviciode Jehová. 16, 17. Explique de qué manera pueden diversos textos bíblicos ayudar a los jóvenes a tener un punto de vista equilibrado del empleo. 16 No olvides consultar la Biblia antes de tomar cualquier decisión. Las Escrituras nos estimulan a trabajar y así cumplir con nuestra responsabilidad de ganarnos la vida (2 Tesalonicenses 3:10-12). Sin embargo, hay otros factores que debes tomar en cuenta. Te animamos a leer los siguientes textos bíblicos y a pensar en cómo te ayudan a ser
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    equilibrado al escogera qué te dedicarás en la vida: Proverbios 30:8, 9;Eclesiastés 7:11, 12; Mateo 6:33; 1 Corintios 7:31, y 1 Timoteo 6:9, 10. Después de leer estos versículos, ¿captas el punto de vista de Jehová al respecto? 17 El empleo nunca debe ocupar un lugar tan importante que eclipse nuestro servicio a Jehová. Si puedes aspirar a un puesto de trabajo digno al concluir la enseñanza secundaria, magnífico. Si necesitas seguir estudiando durante algún tiempo, conversa sobre ello con tus padres. Pero jamás dejes a un lado “las cosas más importantes”, esto es, los asuntos espirituales (Filipenses 1:9, 10). No cometas el mismo error que el secretario de Jeremías, Baruc, quien perdió el aprecio por su privilegiadoservicio y se puso a ‘buscar cosas grandes para sí’ (Jeremías 45:5). Olvidó por un tiempo que ninguna ‘cosa grande’ de este mundo lo acercaría a Jehová ni le ayudaría a sobrevivir a la destrucción de Jerusalén. Lo mismo es cierto de nosotros hoy. Valora los asuntos espirituales 18, 19. a) ¿Qué padece la mayoría de tus vecinos, y qué deberías sentir por ellos? b) ¿Por qué hay muchas personas que no sienten hambre espiritual? 18 ¿Has visto fotos de niños que viven en países azotados por el hambre? Seguramente, al verlos te compadeciste de ellos. ¿Sientes la misma compasión por tus vecinos? ¿Por qué habrías de sentirla? Pues porque la mayoría también padece inanición, pero de la clase que profetizó Amós: “Vienen días —es la expresión del Señor Soberano Jehová—, y ciertamente enviaré un hambre al país, un hambre, no de pan, y una sed, no de agua, sino de oír las palabras de Jehová” (Amós 8:11). 19 Es verdad que, en su mayor parte, quienes son víctimas de esta desnutrición espiritual no “tienen conciencia de su necesidad espiritual” (Mateo 5:3). Muchos no se sienten espiritualmente hambrientos, y puede que a algunos hasta les parezca que están bien alimentados. Pero eso es porque se alimentan de la inútil “sabiduría del mundo”, la cual fomenta, entre otras cosas, el materialismo, la especulación en el campo de la ciencia o diversas opiniones sobre la moralidad. Hay quienes creen que la “sabiduría” moderna deja anticuadas las enseñanzas bíblicas. No obstante, “el mundo mediante su sabiduría no [ha llegado] a conocer a Dios”. La sabiduría del mundo no te acercará a Jehová. No es más que “necedad para con Dios” (1 Corintios 1:20, 21; 3:19). 20. ¿Por qué no es lógico quererse parecer a quienes no adoran a Jehová? 20 Cuando miras esas fotos de niños hambrientos, ¿quisieras estar en su lugar? Claro que no. Y, sin embargo, algunos jóvenes de familias cristianas han demostrado el deseo de ser como la gente espiritualmente desnutrida que los rodea. Es probable que piensen que los jóvenes del mundo viven sin preocupaciones, que disfrutan de la vida. Pero olvidan que esos jóvenes están alejados de Jehová (Efesios 4:17, 18). También olvidan las malas consecuencias de la desnutrición espiritual, como embarazos no deseados
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    entre adolescentes yel daño emocional y físico que provocan la inmoralidad, el tabaco, la borrachera y las drogas. Además, tal desnutrición promueve una actitud de rebeldía, una desesperanza latente y la falta de rumbo en la vida. 21. ¿Cómo podemos guardarnos de adoptar las malas actitudes de quienes no adoran a Jehová? 21 Por lo tanto, no dejes que te intimiden las actitudes de tus compañeros de escuela que no adoran a Jehová (2 Corintios 4:18). Algunos hablarán con desdén de los temas espirituales. Además, los medios de comunicación difundirán propaganda sutil que dé a entender que es normal cometer actos inmorales, emborracharse o ser mal hablado. Lucha contra esas influencias. No dejes de reunirte regularmente con quienes están “manteniendo la fe y una buena conciencia”. Ten siempre “mucho que hacer en la obra del Señor” (1 Timoteo 1:19; 1 Corintios 15:58). Mantente ocupado trabajandoen el Salón del Reino y en el servicio del campo. En tus años escolares haz el precursorado auxiliar de vez en cuando. Así reforzarás tu visión espiritual y no perderás el equilibrio (2 Timoteo 4:5). 22, 23. a) ¿Por qué toma el joven cristiano decisiones que a menudo otros no entienden? b) ¿A qué animamos a los jóvenes? 22 Una óptica espiritual probablemente te lleve a tomar decisiones que otros no entiendan. Por ejemplo, un joven cristiano tenía extraordinarias dotes musicales y sobresalía en todas las asignaturas. Cuando se graduó, se unió a su padre en un trabajo de limpiar ventanas a fin de cumplir su vocación de ser precursor, es decir, evangelizador de tiempo completo. Sus maestros nunca entendieron por qué lo hizo, pero si te has acercado a Jehová, estamos seguros de que tú sí lo comprendes. 23 A la hora de pensar en cómo vas a usar los valiosos recursos de tu juventud, ‘atesora con seguridad un fundamento excelente para el futuro, para que logres asirte firmemente de la vida que realmente lo es’ (1 Timoteo 6:19). Resuélvete a ‘acordarte de tu Magnífico Creador’ ahora y durante el resto de tu vida. Solo así podrás poner el fundamento para un futuro brillante, un futuro que nunca tendrá fin. ¿A qué conclusión hemos llegado? • ¿Qué consejo divinamente inspiradoayuda a los jóvenes a planear para el futuro? • ¿De qué maneras puede un joven ‘acercarse a Dios’? • ¿Qué decisiones influirán en el futuro de los jóvenes? Fortalezcámonos unos a otros “Estos mismos han venido a ser para mí un socorro fortalecedor.” (COLOSENSES 4:11.)
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    1, 2. Apesar de los peligros implicados, ¿por qué visitaron a Pablo sus amigos mientras se hallaba en prisión? SER amigo de alguien que cumple una condena de prisión puede ser peligroso, incluso si su encarcelamiento es injusto. Los agentes penitenciarios quizá sospechen de usted y vigilen cada uno de sus movimientos para asegurarse de que no cometa algún delito, de modo que requiere valor seguir en estrecho contacto con el amigo e ir a verlo. 2 Pues bien, precisamente eso es lo que hace unos mil novecientos años hicieron algunos amigos de Pablo, quienes no dudaron en visitarlo mientras estaba preso para darle el consuelo y el ánimo que necesitaba y fortalecerlo espiritualmente. ¿Quiénes fueron aquellos compañeros leales? ¿Y qué nos enseñan su valor, lealtad y amistad? (Proverbios 17:17.) “Un socorro fortalecedor” 3, 4. a) ¿Qué cinco amigos menciona Pablo, y qué llegaron a ser para él? b) ¿Qué significa la expresión “socorro fortalecedor”? 3 Remontémonos al año 60 E.C., aproximadamente. El apóstol Pablo está encarceladoen Roma, falsamente acusado de sedición (Hechos 24:5; 25:11, 12). Él menciona por nombre a cinco cristianos que se distinguieron por permanecer a su lado: Tíquico, su enviado personal y “coesclavo en el Señor”, del distrito de Asia; Onésimo, un “fiel y amado hermano” de Colosas; Aristarco, un macedonio de Tesalónica que una vez había sido “compañero de cautiverio” de Pablo; Marcos, escritor del Evangelio que lleva su nombre y primo de Bernabé, el compañero misional de Pablo, y Justo, uno de los colaboradores del apóstol “para el reino de Dios”. Pablodice de los cinco: “Estos mismos han venido a ser para mí un socorro fortalecedor” (Colosenses 4:7-11). 4 Pablo hizo una contundente afirmación sobre el apoyo que le prestaron estos amigos leales. Empleó un término griego (pa·re·go·rí·a) que se traduce “socorro fortalecedor” y que en la Biblia solo se encuentra en este pasaje. La palabra, rica en significados, se usaba sobre todo en el campo de la medicina.* Puede verterse “consuelo”, “estímulo”, “aliento” o “alivio”. Pablonecesitaba ese fortalecimiento, y aquellos cinco hombres se lo dieron. Por qué necesitaba Pablo “un socorro fortalecedor” 5. ¿Qué necesitó Pablo a pesar de ser un apóstol, y qué necesitamos todos nosotros de vez en cuando? 5 Quizá haya quienes se sorprendan de que todo un apóstol como Pablo necesitara que lo fortalecieran. Y, sin embargo, así era. Es verdad que tenía una fe fuerte y que había sobrevivido a mucho maltrato físico, “golpes, con exceso”, situaciones en las que estuvo
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    “a punto demorir, frecuentemente”, y otros sufrimientos (2 Corintios 11:23-27). Pero era humano, y en un momento u otro, todos los seres humanos necesitamos que nos consuelen y nos fortalezcan la fe. Hasta Jesús lo necesitó. En su última noche, un ángel se le apareció en Getsemaní y “lo fortaleció” (Lucas 22:43). 6, 7. a) ¿Quiénes decepcionaron a Pablo en Roma, y quiénes lo animaron? b) ¿Qué servicios le prestaron a Pablo sus hermanos cristianos en Roma, de modo que se convirtieron en “un socorro fortalecedor”? 6 Pablo también necesitaba que lo fortalecieran. Cuando llegó preso a Roma, la gente de su propia raza no le dio una cálida acogida, pues eran judíos cuya respuesta al mensaje del Reino, en conjunto, no fue favorable. El relatode Hechos narra lo que sucedió después de que los varones prominentes de los judíos lo visitaran donde estaba recluido: “Algunos creían las cosas que se decían; otros no creían. Así, porque estaban en desacuerdo unos con otros, empezaron a irse” (Hechos 28:17, 24, 25). Sin duda, a Pablo debió de dolerlemuchísimo que despreciaran de esa forma la bondad inmerecida de Jehová. En una carta que escribió unos pocos años antes a la congregación de Roma, expresó sus intensos sentimientos en cuanto a ello: “Tengo gran desconsuelo e incesante dolor en mi corazón. Porque podría desear que yo mismo fuera separado del Cristo como el malditoa favor de mis hermanos [los judíos], mis parientes según la carne” (Romanos 9:2, 3). Con todo, en Roma halló compañeros verdaderos y leales cuyo valor y afecto lo reconfortaron, auténticos hermanos espirituales. 7 ¿Por qué fueron un socorro fortalecedor aquellos cinco hermanos? Porque no permitieron que las cadenas de prisión de Pablo los intimidaran, sino que amorosamente y de buena gana hicieron cosas por él, tareas de las que no podía encargarse estando encarcelado. Por ejemplo, fueron sus mensajeros y llevaron sus cartas e instrucciones verbales a distintas congregaciones, además de animarlo con informes sobre el bienestar de los hermanos de Roma y de otros lugares. Es probable que le consiguieran algunos artículos necesarios, como ropa de invierno, rollos y útiles de escritura (Efesios 6:21, 22; 2 Timoteo 4:11-13). Todos estos actos bondadosos fortalecieron y estimularon al apóstol de modoque él, aun estando en prisión, pudiera a su vez ser “un socorro fortalecedor” para otras personas y hasta para congregaciones enteras (Romanos 1:11, 12). Cómo ser “un socorro fortalecedor” 8. ¿Qué aprendemos de que Pablo admitiera humildemente que necesitaba el “socorro fortalecedor” de otras personas? 8 ¿Qué aprendemos de este relato de Pablo y sus cinco colaboradores? Veamos una lección en particular. Requiere valor y abnegación acudir en auxilio de quienes sufren
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    alguna adversidad. Asimismoexigehumildad reconocer que podemos necesitar ayuda en tiempos de angustia. Pablo no solo admitió que la necesitaba, sino que la agradeció y elogió a quienes se la dieron. No consideró que aceptarla fuera un síntoma de debilidadni una humillación, y nosotros tampoco deberíamos pensarlo. Decir que nunca nos hace falta que otros nos fortalezcan equivale a afirmar que somos superhombres o supermujeres. Y recordemos que el ejemplo de Jesús muestra que, a veces, hasta un ser humano perfecto puede necesitar clamar por ayuda (Hebreos 5:7). 9, 10. ¿Qué bien se logra cuando una persona reconoce que necesita ayuda, y qué influencia puede tener este hecho en otros miembros de la familia o la congregación? 9 Se logra mucho bien cuando quienes ocupan puestos de responsabilidad admiten que tienen limitaciones y que dependen del apoyo de otros (Santiago 3:2). Ese reconocimiento fortalece los lazos entre los que poseen tal autoridad y los que se hallan sujetos a ella, lo cual fomenta la comunicación franca y afectuosa. La humildad de quienes están dispuestos a aceptar ayuda sirve de ejemplo a los que se encuentran en situaciones parecidas, y muestra que los hermanos que llevan la delantera también son seres humanos y son accesibles (Eclesiastés 7:20). 10 Por ejemplo, a los hijos quizá les resulte más fácil aceptar la ayuda de sus padres para afrontar problemas y tentaciones si saben que ellos pasaron por circunstancias similares (Colosenses 3:21). De este modo, las vías de comunicación entre padres e hijos pueden abrirse, lo que les permitirá conversar más eficazmente sobre las recomendaciones que da la Biblia y seguirlas con mayor prontitud (Efesios 6:4). De igual manera, los miembros de la congregación estarán en mejor disposición de recibir la ayuda de los ancianos si entienden que, al igual que ellos, estos se enfrentan a problemas, temores y ansiedades (Romanos 12:3; 1 Pedro 5:3). También en este caso se fomentará la buena comunicación, que permitirá examinar los consejos bíblicos y robustecer la fe. No olvidemos que nuestros hermanos necesitan ser fortalecidos ahora más que nunca (2 Timoteo 3:1). 11. ¿Por qué hay tantas personas hoy necesitadas del “socorro fortalecedor” de otros? 11 Sin importar dónde vivamos, quiénes seamos o qué edad tengamos, todos soportamos presiones a veces. Es parte de la vida en el mundo de hoy (Revelación [Apocalipsis] 12:12). Tales condiciones que amenazan la salud física o emocional someten a prueba la calidad de nuestra fe. En el trabajo, la escuela, la familia o la congregación pueden surgir situaciones difíciles. Asimismo, una enfermedad grave o un trauma del pasado quizá nos cause mucha tensión. Pero ¡qué tranquilizador es que el cónyuge, un anciano o un amigo nos anime con palabras y actos bondadosos! Es como un bálsamo sobre una piel irritada. Por consiguiente, si observamos que alguno de nuestros hermanos se halla en ese estado, seamos un socorro fortalecedor
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    para él. Porotra parte, si nos abruma un problema particularmente difícil, recurramos a quienes están capacitados en sentido espiritual para ayudarnos (Santiago 5:14, 15). La ayuda que la congregación puede prestar 12. ¿Qué puede hacer todo miembro de la congregación para fortalecer a sus hermanos? 12 Todos los miembros de la congregación, incluidos los jóvenes, podemos hacer algo para animarnos mutuamente. Por ejemplo, nuestra regularidad en la asistencia a las reuniones y en el servicio del campo fortalece muchísimo la fe de los demás (Hebreos 10:24, 25). La constancia en el servicio sagrado es prueba de nuestra lealtad a Jehová y de que nos mantenemos espiritualmente despiertos a pesar de las dificultades que tal vez estemos atravesando (Efesios 6:18). Pues bien, es muy posible que esa constancia tenga un efecto fortalecedor en otros hermanos (Santiago 2:18). 13. ¿Qué podría llevar a algunos a caer en la inactividad, y qué puede hacerse para ayudarlos? 13 En ocasiones, las presiones de la vida u otras dificultades pueden llevar a algunos a aflojar el paso o hacerse inactivos en el servicio del campo (Marcos 4:18, 19). Aunque tal vez no los veamos en las reuniones de la congregación, es probable que los inactivos todavía abriguen amor por Jehová en su corazón. ¿Qué hacer para fortalecer su fe? Los ancianos pueden visitarlos y ofrecerles ayuda (Hechos 20:35). Asimismo, quizá se solicite la colaboración de otros miembros de la congregación. Es fácil que tales visitas amorosas sean la medicina precisa, por así decirlo, para reavivar a los débiles en la fe. 14, 15. ¿Qué consejo da Pablo sobre fortalecer a otros? Dé un ejemplo de una congregación que aplicó dicho consejo. 14 “Hablen confortadoramente a las almas abatidas, den su apoyo a los débiles”, nos exhorta la Biblia (1 Tesalonicenses 5:14). Puede que a esas “almas abatidas” les parezca que les falta valor y que no son capaces de superar los obstáculos sin el apoyo de una mano amiga. ¿Podemos ofrecérsela? El verbo original de la frase “den su apoyo a los débiles” también puede traducirse “aférrense” o “apéguense”. Jehová aprecia y ama a todas sus ovejas. No las considera de poco valor ni desea que ninguna se extravíe. ¿Podemos ayudar a la congregación a “aferrarse” a los espiritualmente débiles hasta que se hagan fuertes? (Hebreos 2:1.) 15 Un anciano que visitó a un matrimonio que llevaba seis años inactivo escribe lo siguiente: “El interés amoroso y la bondad que toda la congregación les mostró tuvieron tal efecto en ellos que los impulsaron a regresar al rebaño”. ¿Qué piensa la hermana que estuvo inactiva de las visitas que le hicieron los miembros de la congregación? Ella comenta: “Lo que nos ayudó a reactivarnos fue que ni los hermanos que nos visitaron ni las hermanas que vinieron con ellos tuvieron jamás una actitud de condena o de
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    crítica. Por elcontrario, nos trataron comprensivamente y nos animaron con las Escrituras”. 16. ¿Quién está siempre preparado para ayudar a quienes necesitan fortaleza? 16 En efecto, al cristiano sincero le produce satisfacción ser un socorro fortalecedor para otros. Y como las circunstancias de la vida pueden cambiar, quizá sean nuestros hermanos quienes algún día tengan que fortalecernos. No obstante, siendo realistas, es posible que cuando surja la necesidad, ningún ser humano pueda ayudarnos. Pero hay una Fuente de fortaleza que siempre está ahí, alguien que permanentemente está dispuesto a socorrernos: Jehová Dios (Salmo 27:10). Jehová, la Fuente suprema de fortaleza 17, 18. ¿De qué maneras fortaleció Jehová a su Hijo, Jesucristo? 17 Clavado en el madero, Jesús clamó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46). Entonces murió. Hacía pocas horas que lo habían arrestado y que sus amigos más íntimos habían huido presas del miedo, dejándolo abandonado(Mateo 26:56). Jesús se quedó solo, con una única Fuente de fortaleza: su Padre celestial. Aun así, su confianza en Jehová no fue en vano. La lealtad de Jesús a su Padre se vio recompensada con el leal apoyo divino (Salmo 18:25; Hebreos 7:26). 18 Durante todo el ministerio terrestre de Jesús, Jehová proporcionó a su Hijo todo lo que necesitaba para mantenerse íntegro hasta su último aliento. Por ejemplo, justo después de su bautismo, el cual marcó el comienzo de su ministerio, Jesús escuchó la voz de su Padre aprobándolo y confirmando Su amor por él. Cuando le hizo falta apoyo, Jehová envió ángeles para fortalecerlo. Y cuando al final de su vida en la Tierra afrontó su mayor prueba, Dios oyó favorablemente sus súplicas y ruegos. Sin duda, todo esto constituyó un socorro fortalecedor para Jesús (Marcos 1:11, 13;Lucas 22:43). 19, 20. ¿Por qué podemos confiar en que Jehová nos fortalecerá cuando lo necesitemos? 19 Jehová desea ser también nuestra principal Fuente de fortaleza (2 Crónicas 16:9). El Creador de toda energía dinámica y poder puede ser un socorro fortalecedor para nosotros cuando lo necesitemos (Isaías 40:26). La guerra, la pobreza, la enfermedad, la muerte o nuestras propias imperfecciones podrían someternos a inmensas presiones. Pues bien, cuando los problemas de la vida parecen tan abrumadores como un “fuerte enemigo”, Jehová puede convertirse en nuestra fuerza y poderío (Salmo 18:17; Éxodo 15:2). Él tiene a su disposición una ayuda muy poderosa para nosotros: su espíritu santo, mediante el que da “poder al cansado” para que ‘se remonte con alas como un águila’ (Isaías 40:29, 31). 20 El espíritu de Dios es la fuerza más poderosa del universo. Pablo afirmó: “Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder”. En efecto, nuestro
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    amoroso Padre celestialpuede infundirnos “el poder que es más allá de lo normal” a fin de que aguantemos todas las penalidades hasta que haga “nuevas todas las cosas” en el Paraíso que ha prometido y que tan cercano está (Filipenses 4:13; 2 Corintios 4:7; Revelación 21:4, 5). [Nota] El Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento exhaustivo, de W. E. Vine, dice lo siguiente: “Una forma verbal de este vocablo [pa·re·go·rí·a] significa medicinas que alivian la irritación” (llamadas en español paregóricas). ¿Lo recuerda? • ¿De qué forma fueron los hermanos de Roma “un socorro fortalecedor” para Pablo? • ¿De qué maneras podemos ser “un socorro fortalecedor” en la congregación? • ¿En qué sentido es Jehová nuestra Fuente suprema de fortaleza? [Ilustración de la página 19] Los hermanos fueron “un socorro fortalecedor” para Pabloporque le ofrecieron su apoyo leal, lo animaron e hicieron cosas por él [Ilustración de la página 21] Los ancianos son los primeros en fortalecer al rebaño Biografía Logré ver a pesar de estar ciego RELATADA POR EGON HAUSER Tras dos meses de ceguera literal, se me abrieron los ojos a verdades bíblicas que había desconocido toda mi vida. CUANDO pienso en las más de siete décadas pasadas, me siento muy satisfecho con gran parte de mi vida. Pero si pudiera cambiar algo, optaría por haber conocido a Jehová Dios mucho antes. Nací en 1927 en Uruguay, un pequeño país con forma de pera entre la Argentina y Brasil que cuenta con kilómetros y kilómetros de hermosos paisajes a lo largo de la costa atlántica. La población se compone en su mayoría de descendientes de inmigrantes italianos y españoles, aunque mis padres procedían de Hungría. Cuando era pequeño, vivíamos en un vecindario humilde pero muy unido. No necesitábamos
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    cerraduras en laspuertas ni rejas en las ventanas. Tampoco teníamos prejuicios raciales. Todos éramos amigos: extranjeros y nativos, blancos y negros. Mis padres eran católicos practicantes, y yo me hice monaguillo a la edad de 10 años. Ya de adulto, colaboraba con la parroquia de la localidady formaba parte de un grupo que asesoraba al obispo de la diócesis. Como había escogido la profesión médica, me invitaron a participar en un ciclo de conferencias que organizó la Iglesia Católica en Venezuela. A nuestro grupo, compuesto de ginecólogos, nos encargaron que hiciéramos una investigación sobre los anticonceptivos orales que aparecían por aquel entonces en el mercado. Mis primeras impresiones como estudiante de medicina Mientras aún era estudiante de medicina, me sorprendía cada vez más la sabiduría que refleja el cuerpo humano. Por ejemplo, me impresionaba su capacidadde sanar y recuperarse de los traumatismos, como cuando el hígado o algunas costillas vuelven a crecer después de habérseles extirpado una parte. Al mismo tiempo, conocí muchas víctimas de accidentes graves que morían por complicaciones surgidas a raíz de transfusiones de sangre, lo cual me causaba tristeza. Aún hoy recuerdo lo difícil que era hablar con la familia de esos pacientes. La mayoría de las veces no se les decía que esa había sido la razón de la muerte de su ser querido, sino que se aducían otras razones. A pesar de los años que han transcurrido, todavía recuerdo que la cuestión de las transfusiones de sangre me causaba malestar. Finalmente llegué a la conclusión de que en ese tratamiento había algoque no estaba claro. Cuánto me gustaría haber conocido la ley de Jehová sobre la santidad de la sangre en aquel tiempo. Podría haberme ahorrado toda esa inquietud (Hechos 15:19, 20). La satisfacción de ayudar a los demás Posteriormente me hice cirujano y fui el director de un centro de asistencia médica en Santa Lucía. También desempeñé funciones en el Instituto de Investigación de Ciencias Biológicas. Mi trabajo me producía gran satisfacción. Asistía a los enfermos y paliaba su sufrimiento —en muchos casos hasta les salvé la vida—, y ayudaba a las madres a traer nuevas vidas al mundo. Por mi experiencia previa con las transfusiones de sangre, intentaba no administrarlas, así que realicé miles de operaciones sin sangre. Para mí, una hemorragia era como una fuga en un barril. La única solución que tenía sentido era reparar la fuga, no seguir llenando el barril.
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    Atiendo pacientes Testigos Mirelación con los testigos de Jehová se remonta a la década de 1960, cuando empezaron a venir a nuestra clínica buscando cirugía sin sangre. Nunca olvidaré el caso de una paciente llamada Mercedes González, que era precursora (evangelizadora de tiempo completo). Tenía tanta anemia que los médicos del hospital universitario no se arriesgaban a operarla, pues estaban seguros de que no sobreviviría a la operación. Aunque no dejaba de perder sangre, nosotros la operamos en nuestra clínica. La intervención fue un éxito, y Mercedes continuó con su precursorado durante más de treinta años hasta su muerte, hace poco, a la edad de 86 años. Siempre me impresionaba el amor e interés con que cuidaban los Testigos a sus hermanos cristianos en el hospital. Mientras hacía mis rondas, me gustaba oírles hablar sobre sus creencias y me quedaba con las publicaciones que me ofrecían. Jamás se me pasó por la mente que poco después, además de ser su médico, llegaría a ser su hermano espiritual. Cuando me casé con Beatriz, la hija de un paciente, creció mi relación con los Testigos. La mayor parte de su familia se estaba reuniendo con ellos, y después de casarnos, Beatriz también se hizo Testigo. Por mi parte, yo estaba completamente absorto en el trabajo y gozaba de cierta prominencia en el sector médico. Parecía que todo me iba de maravilla. Lo que menos me imaginaba era que en breve se me caería el mundo encima. Hago frente a la adversidad Una de las peores cosas que le pueden ocurrir a un cirujano es que pierda la vista, y eso es precisamente lo que me sucedió. De repente sufrí un desgarro retiniano en los dos ojos y me quedé ciego. No tenía forma de saber si recuperaría la vista. Tras ser intervenido quirúrgicamente, quedé postrado en cama con ambos ojos vendados y caí en una depresión. Me sentía tan inútil y vacío que decidí quitarme la vida. Como estaba en el cuarto piso del hospital, me levanté y fui tanteando la pared en busca de la ventana para tirarme por ella. Sin embargo, acabé en el pasillo del hospital, y una enfermera me hizo volver a la cama. Ya no lo intenté más, si bien en mi mundo de tinieblas continuaba irritado y abatido. En aquella época de ceguera le prometí a Dios que si algún día volvía a ver, leería la Biblia de principioa fin. Con el tiempo recuperé parcialmentela visión y logré leer de nuevo. Sin embargo, no me fue posible seguir ejerciendo comocirujano. Aun así, en Uruguay es común el dicho: No hay mal que por bien no venga, y yo iba a experimentar la veracidad de este refrán.
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    Empiezo con malpie Tenía la intención de comprar la edición de letra grande de la Biblia de Jerusalén, pero me enteré de que los testigos de Jehová tenían una más barata, y un joven Testigo se ofreció a traérmela a mi hogar. A la mañana siguiente se presentó en mi puerta con la Biblia. Mi esposa salió a atenderlo y habló con él. Desde dentro le grité de forma brusca que si mi esposa ya le había pagado la Biblia, no había ninguna razón para que se quedara en la casa, y que se fuera. De más está decir que lo hizo de inmediato. Nunca hubiera pensado que este mismo joven pronto desempeñaría un papel importante en mi vida. Cierto día le prometí algo a mi esposa que no pude cumplir, así que, para compensarla y darle una alegría, le dije que la acompañaría a la Conmemoración anual de la muerte de Cristo. Cuando llegó el día, recordé la promesa y asistí con ella. Me impresionaron mucho el ambiente amigabley la cálida acogida que se me brindó. Cuando empezó el discurso, me sorprendió ver que el orador era el mismo joven al que yo había echado de mi casa. Su conferencia me conmovió tanto que lamenté haberlo tratado tan mal. ¿Cómo podría arreglarlo? Le pedí a mi esposa que lo invitara a cenar, a lo que ella contestó: “¿No crees que sería mejor que lo invitarás tú? Quédate aquí y ya verás como él viene a hablar con nosotros”. Tenía razón. El joven vino a saludarnos y aceptó gustosamente nuestra invitación. La conversación que mantuvimos la noche que vino a casa marcó el comienzo de un período de muchos cambios en mi vida. Me enseñó el libro La verdad que lleva a vida eterna,* y yo le mostré otros seis ejemplares del mismo libro. Algunos pacientes Testigos me los habían regalado en el hospital, aunque nunca los había leído. Desde que empezamos a cenar hasta bien entrada la noche le hice una pregunta tras otra, y me contestó todas con la Biblia. Seguimos hablando hasta la madrugada, y al marchar, el joven se ofreció a darme clases de la Biblia con la ayuda del libro La verdad. A los tres meses terminamos esa publicación y empezamos el libro “¡Babilonia la Grande ha caído!” ¡El reino de Dios domina!* Posteriormente dediqué mi vida a Jehová Dios y me bauticé. Me siento útil nuevamente Como consecuencia de mi ceguera literal, ‘los ojos de mi corazón’ se abrieron a las verdades bíblicas que hasta entonces había ignorado (Efesios 1:18). Conocer a Jehová y su amoroso propósito cambiómi vida por completo. Me siento útil y feliz de nuevo. Ahora puedo ayudar a las personas tanto física como espiritualmente, y les muestro cómo pueden prolongar sus vidas algunos años más en este sistema de cosas y hasta la eternidad, en el venidero.
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    Me he mantenidoal día con la medicina y he investigado los riesgos de las transfusiones sanguíneas, así como los tratamientos alternativos, los derechos del paciente y la bioética. Cuando me han invitado para hablar sobre estos temas en congresos médicos, he tenido la oportunidad de dirigirme a la comunidadmédica de la localidad. En 1994 asistí al primer congreso que se celebró sobre tratamientos sin sangre en Río de Janeiro (Brasil) y pronuncié un discurso sobre la forma de tratar las hemorragias. Incluí parte de esa información en un artículo que escribí, titulado “Una propuesta: Estrategias para el tratamiento de las hemorragias”, y que publicó la revista médica Hemoterapia. Se pone a prueba mi integridad Al principio, mi reticencia a las transfusiones sanguíneas se debía sobre todo a mis conocimientos científicos, pero cuando me tocó a mí ser paciente hospitalario, me di cuenta de que rechazar tales transfusiones y mantener la fe ante la fuerte presión de los médicos es algo muy distinto. Después de sufrir un infarto de corazón muy extenso, tuve que explicarlemi postura a un cirujano durante más de dos horas. Era hijo de unos buenos amigos míos y contestó que no me dejaría morir si creía que con una transfusión sanguínea me podía salvar. Oré en silencio a Jehová y le pedí que ayudara al médico a entender mi postura y a respetarla aunque no estuviera de acuerdo. Al final, el doctor prometió respetar mis deseos. En otra ocasión se hacía necesario extirparme un tumor grande de la próstata. Como además tenía hemorragia, de nuevo me vi obligado a explicar las razones de mi negativa a las transfusiones sanguíneas. Aunque perdí dos terceras partes de la sangre, el personal médico respetó mi postura. Se produce un cambio de actitud Como miembro de la Asociación Internacional de Bioética, he tenido la satisfacción de ver un cambio en la actitud del personal médico y las autoridades judiciales hacia los derechos de los pacientes. El respeto al consentimiento informado está sustituyendo a la antigua actitud paternalista de los médicos. Estos ahora dejan que los pacientes participen en la elección del tratamiento. Ya no consideran que los testigos de Jehová sean unos fanáticos que no merecen atención médica, sino que comprenden que son pacientes bien informados cuyos derechos deben ser respetados. En congresos médicos y programas de televisión han aparecido profesores de renombre que han declarado: “Hemos comprendidogracias a los esfuerzos que hacen los testigos de Jehová [...]”, “hemos aprendido de los Testigos” y “nos han enseñado cómo mejorar”. Se ha dicho que la vida es lo más importante de todo, porque ni la libertad ni la dignidad tienen sentido sin ella. Hoy en día, muchos concuerdan con un concepto
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    jurídico superior porel cual se reconoce que toda persona es dueña de sus derechos y es la única con potestad para decidir a cuál de ellos da prioridad en determinado momento. De esta forma se consideran más importantes la dignidad, la libertad de elección y las creencias religiosas, y el paciente mantiene su autonomía. Los Servicios de Información sobre Hospitales, creados por los testigos de Jehová, han contribuido a que muchos doctores entiendan mejor estos asuntos. El apoyo constante de mi familia me permite ser útil en el servicio a Jehová y servir de anciano en la congregación cristiana. Como ya he expresado, lo que más lamento es no haber conocido a Jehová antes, pero le estoy muy agradecidopor haberme abierto los ojos a la maravillosa esperanza de vivir bajo el Reino de Dios, donde “ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’” (Isaías 33:24).* [Notas] Publicado por los testigos de Jehová. Publicado por los testigos de Jehová. Mientras se preparaba este artículo, el hermano Egon Hauser falleció en fidelidad. Nos alegramos de que la esperanza que tenía sea segura. [Ilustración de la página 24] Trabajando en el hospital de Santa Lucía, con treinta y tantos años [Ilustración de la página 26] Con mi esposa, Beatriz, en 1995 Los deportes de la antigüedad y la importancia de ganar “TODO hombre que toma parte en una competencia ejerceautodominio en todas las cosas.” “Si alguien compite [...] en los juegos, no es coronado a menos que haya competido de acuerdo con las reglas.” (1 Corintios 9:25; 2 Timoteo 2:5.) Los juegos a los que aludió el apóstol Pablo eran parte integrante de la antigua civilización griega. ¿Qué revela la historia respecto a aquellas competiciones y el ambiente que las rodeaba? Hace poco, en el Coliseo de Roma, se presentó una exposición dedicada a los juegos griegos titulada Nike: Il gioco e la vittoria (Nike: el juego y la victoria), la cual ofreció
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    respuesta a estapregunta y aportó datos que hacen pensar en el punto de vista cristiano sobre los deportes.* Con larga historia Aunque Grecia no fue la primera civilización en practicar deportes, hacia el siglo VIII a.E.C., el poeta griego Homerola describiócomo una sociedad animada por los ideales heroicos y el espíritu competitivo, que valoraba mucho la destreza militar y el atletismo. Las primeras celebraciones deportivas griegas —según mostró la exposición— tuvieron su origen en actos religiosos en honor de los dioses durante los funerales de personajes heroicos. Por ejemplo, la Ilíada de Homero —la obra de la literatura griega más antigua que existe— cuenta que los nobles guerreros que acompañaban a Aquiles se desarmaron en los ritos funerarios de Patroclo y compitieron para demostrar su bravura en boxeo, lucha, lanzamiento de disco y de jabalina y carreras de carros tirados por caballos. Celebraciones similares empezaron a llevarse a cabo por toda Grecia. El folletode la exposición dice: “Las fiestas constituían una oportunidad en la que los griegos —por respeto a sus deidades— dejaban a un lado sus eternas y frecuentes disputas violentas y sublimaban su característico espíritu competitivo de una forma pacífica y a la vez sincera: la competición atlética”. Ciertas ciudades estado adoptaron la costumbre de reunirse regularmente en centros comunitarios de adoración para honrar a sus deidades mediante la competición de juegos atléticos. Con el tiempo, cuatro celebraciones —los Juegos Olímpicos y Nemeos, dedicados a Zeus, y los Píticos e Ístmicos, en honor de Apolo y Poseidón respectivamente— fueron ganando importancia hasta convertirse en juegos panhelénicos, es decir, que aceptaban competidores procedentes de todo el mundo griego. Se ofrecían sacrificios y oraciones, y también se honraba a los dioses con excepcionales competiciones atléticas y artísticas. La celebración más antigua y prestigiosa, que al parecer data del año 776 a.E.C., se llevaba a cabo cada cuatro años en Olimpia en honor de Zeus. La segunda en importancia era la pítica, que también incluía juegos atléticos y que tenía lugar cerca de Delfos, donde se hallaba el oráculo más famoso del mundo antiguo. Como se realizaba en honor de Apolo, el patrón de la poesía y la música, se destacaban más el canto y el baile. Las pruebas En comparación con el atletismo moderno, la cantidad de pruebas era bastante limitada, y solo participaban los varones. El programa de las Olimpiadas antiguas nunca
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    incluía más dediez competiciones. Las estatuas, los relieves, los mosaicos y las vasijas de terracota que se exhibieron en el Coliseo ofrecieron una pequeña muestra de estas pruebas. Había carreras pedestres de tres distancias: el estadio, de 200 metros; el doble estadio, que equivaldría a los 400 metros de la actualidad, y la carrera larga, de unos 4.500 metros. Los atletas corrían y competían completamente desnudos. Quienes participaban en el pentatlón realizaban cinco pruebas: carrera, salto de longitud, lucha, y lanzamiento de disco y de jabalina. Otras competiciones incluían el boxeo y el pancracio, descrito como un “combate brutal que combinaba la lucha con el pugilato”. Había una prueba hípica en la que se recorría una distancia de ocho estadios. Los carros utilizados en la carrera eran livianos y abiertos por la parte posterior, con ruedas pequeñas y tirados por dos o cuatro potros o caballos adultos. Los combates de boxeo eran sumamente violentos y, en ocasiones, mortales. Los contrincantes se envolvían los puños con tiras de cuero duro que tenían incrustados demoledores pedazos de metal. Así comprendemos por qué un contendiente llamado Stratofonte no pudo reconocerse a sí mismo en el espejo después de boxear por cuatro horas. Las estatuas y los mosaicos antiguos dan testimonio de que los púgiles quedaban horriblemente desfigurados. En la lucha solo se permitía que los participantes se agarraran de la parte superior del cuerpo, y para ganar había que arrojar al rival tres veces al suelo. Sin embargo, en el pancracio se aceptaba todo tipode llaves. Estaba permitido dar patadas y puñetazos o torcer las articulaciones. Lo único que se prohibía era arañar, morder y sacarle los ojos al adversario. El objetivo era inmovilizar al contrario en el suelo y obligarlo a declararse vencido. Hubo quien calificó esta modalidad como“el mejor espectáculode las Olimpiadas”. Se dice que el combate más famoso de tiempos antiguos tuvo lugar en la final olímpica del año 564 a.E.C. Arriquión, a punto de morir estrangulado, tuvo la presencia de ánimo para dislocar uno de los dedos del pie de su adversario, quien ante tanto dolor, se rindió justo antes de que muriera Arriquión. ¡Los jueces le dieron la victoria al cadáver de Arriquión! La carrera de carros era la competición más prestigiosa, además de ser la más popular entre los aristócratas, pues el ganador no era el auriga, o conductor, sino el dueño del carro y los caballos. Había dos momentos decisivos en la carrera: en la salida —cuando los aurigas no podían cambiar de carril— y sobre todo, cuando rodeaban los postes situados en ambos extremos de la pista. Los errores o la violación de las reglas provocaban accidentes que hacían que esta prueba fuera aún más espectacular.
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    El premio “Los corredoresen una carrera todos corren —dijo el apóstol Pablo—, pero solo uno recibe el premio.” (1 Corintios 9:24.) Lo único que importaba era ganar. No había medallas de plata ni de bronce, no había segundo ni tercer puesto. “El objetivo del atleta consistía solamente en la victoria, ‘Nike’ —explicaba la exposición—, pues era el reflejo de su calidad personal, tanto física como moral, y el orgullo de su ciudad natal.” Tal actitud se resume en una frase de Homero: “Siempre supe sobresalir”. El premio que se le entregaba al vencedor en los juegos panhelénicos era puramente simbólico: una corona de hojas. Pablo la llamó “una corona corruptible” (1 Corintios 9:25). Sin embargo, el premio tenía gran significado. Representaba la fuerza de la naturaleza que concedía sus poderes al ganador. La victoria, que se buscaba con gran determinación, significaba que el campeón contaba con el favor divino. En la exposición se mostró cómo los escultores y pintores de la antigüedad se imaginaban a Nike —la diosa alada de la victoria—extendiendola corona al vencedor. Una victoria en Olimpia marcaba el punto culminante de la carrera del atleta. Las coronas de los Juegos Olímpicos estaban hechas de olivo silvestre; las de los Ístmicos, de pino; las de los Píticos, de laurel, y las de los Nemeos, de apio silvestre. Los organizadores de competiciones en otras ciudades ofrecían premios monetarios y de otro tipo para atraer a los mejores atletas. Algunas de las vasijas que se presentaron en la exposición habían sido trofeos otorgados en los juegos de las fiestas panateneas, celebradas en Atenas en honor de la diosa Atenea. Estas ánforas originalmente guardaban aceite de oliva muy preciadoprocedente del Ática y tenían en un lado una imagen de la diosa con la frase “premio al ganador en las competiciones de Atenea”, y en el otro, una representación de una de las pruebas, probablemente en la que el atleta había obtenido la victoria. Las ciudades griegas disfrutaban de compartir la fama de sus atletas, cuyas victorias los convertían en héroes en su ciudad natal. El regreso de los ganadores se celebraba con procesiones triunfales. Se erigían estatuas en su honor como ofrendas de gracias a los dioses —un honor que normalmente no se concedía a los mortales—, y los poetas cantaban su valor. A partir de entonces, los campeones recibían el primer lugar en las ceremonias públicas y una pensión del Estado. Los gimnasios y sus atletas Las competiciones atléticas se consideraban un elemento esencial en el desarrollo de los ciudadanos y soldados. Todas las ciudades griegas tenían sus gimnasios donde el entrenamiento físico de los jóvenes se combinaba con la enseñanza de disciplinas intelectuales y espirituales. Los edificios de los gimnasios se ubicaban en torno a
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    grandes espacios abiertospara hacer ejercicios, y estaban rodeados de pórticos y otras áreas cubiertas que se utilizaban como bibliotecas y aulas. Quienes mayormente asistían a estas instituciones eran jóvenes de familias acaudaladas que podían darse el lujo de no trabajar y dedicar tiempo a la educación. Los atletas se sometían a un entrenamiento largo e intenso en preparación para los juegos bajo la dirección de entrenadores, quienes les recetaban dietas y se aseguraban de que se abstuvieran de tener relaciones sexuales. La reciente exposición del Coliseo ofreció a los visitantes la oportunidad de admirar muy buenas representaciones de atletas de la antigüedad, que en su mayoría eran copias romanas de las esculturas griegas originales. Dado que, según la ideología clásica, la perfección física correspondía a la perfección moral y era posesión exclusiva de la aristocracia, los cuerpos bien proporcionados de los atletas victoriosos simbolizaban un ideal filosófico. Los romanos consideraban tales estatuas obras de arte y las utilizaron para decorar estadios, baños, villas y palacios. Los espectáculos violentos siempre fueron populares entre los romanos. Por ello, de todas las disciplinas griegas que se presentaban en Roma, las favoritas eran el boxeo, la lucha y el pancracio. Los romanos veían estos deportes, no como una competencia entre iguales para determinar sus respectivas virtudes, sino como simple entretenimiento. Abandonaron el concepto original de que la participación colectiva en los deportes de la flor y nata de los atletas guerreros formaba parte de su educación. En lugar de eso, desvirtuaron los juegos griegos hasta convertirlos en ejercicios saludables antes de darse un baño o en un deporte para espectadores en el que participaban profesionales de clase baja, muy parecido a lo que ocurría en los combates de gladiadores. Los cristianos y los juegos La naturaleza religiosa de los juegos era una razón por la que los cristianos del siglo primero los evitaban, pues “[¿]qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos?” (2 Corintios 6:14, 16). ¿Qué puede decirse de los deportes de la actualidad? Indudablemente, los deportes modernos no honran a los dioses paganos. Sin embargo, ¿no es cierto que algunos deportes se caracterizan por un fervor casi religioso, parecido al que existía en la antigüedad? Además, en los últimos años se ha revelado que, a fin de ganar, algunos deportistas han estado dispuestos a ingerir sustancias para mejorar el rendimiento que ponen en peligro su salud y su vida. Los cristianos consideramos que los logros físicos tienen un valor muy limitado. Las cualidades espirituales de “la persona secreta del corazón” son lo que nos hace hermosos a los ojos de Dios (1 Pedro 3:3, 4). Reconocemos que no todos los que
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    participan en deportestienen un feroz espíritu competitivo, pero muchos sí. Si nos relacionamos con estas personas, ¿se nos hará más fácil seguir la exhortación bíblica de ‘no hacer nada movidos por espíritu de contradicción ni por egotismo, sino con humildad mental’? ¿O resultará en que tengamos “enemistades, contiendas, celos, arrebatos de cólera, altercaciones [y] divisiones”? (Filipenses 2:3; Gálatas 5:19-21.) Muchos deportes de contacto pueden terminar en violencia. Cualquiera que se sienta atraído a ellos debe recordar las palabras de Salmo 11:5: “Jehová mismo examina al justo así como al inicuo, y Su alma ciertamente odia a cualquiera que ama la violencia”. El ejercicio puede ser deleitable cuando se mantiene en su debido lugar, y el apóstol Pablo dijo que “el entrenamiento corporal es provechoso para poco” (1 Timoteo 4:7- 10). No obstante, cuando habló de los juegos griegos, se refirió apropiadamente a ellos solo para ilustrar la importancia de que los cristianos tengamos cualidades como el autodominio y el aguante. La meta que Pablo procuraba alcanzar, sobre todo lo demás, era la de recibir la “corona” de la vida eterna que Dios da (1 Corintios 9:24- 27; 1 Timoteo 6:12). De hecho, nos puso un ejemplo que nos conviene seguir. [Nota] Nike es la palabra griega para “victoria”. [Ilustración y recuadro de la página 31] El púgil sentado Este bronce que se remonta al siglo IV a.E.C. muestra los efectos devastadores del boxeo antiguo, en el que, según el catálogo de la exposición de Roma, “la resistencia del púgil [...] que participaba en agotadoras peleas en las que intercambiaba ‘herida por herida’ se alababa comoun magnífico ejemplo”. “Las marcas de la última pelea realzan las cicatrices de los combates anteriores”, explica el catálogo. [Ilustración de la página 29] La carrera de carros era la prueba más prestigiosa de las competiciones antiguas [Ilustración de la página 30] Los pintores de la antigüedad se imaginaban a Nike, la diosa alada de la victoria, coronando al ganador ¿Lo fortalece la Palabra de Dios? ¿QUÉ hace usted cuando afronta dificultades? En el caso de Jesús, recordar un pasaje de las Escrituras le ayudó a hacer frente a los desafíos de Satanás (Mateo 4:1-11). De igual manera, cuando el rey David se enfrentó a pruebas personales, obtuvo fortaleza de la Palabra de Dios. Él dijo: “Cuando mis pensamientos inquietantes
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    llegaron a sermuchos dentro de mí, tus propias consolaciones empezaron a acariciar mi alma” (Salmo 94:19). De modo parecido, recordar un texto bíblico favoritopuede consolarnos o darnos fuerzas cuando nos encaramos a problemas. Por ejemplo, Rex, de 89 años, ha sido evangelizador de tiempo completodesde 1931. No obstante, dice: “A menudo me sentía incompetente cuando recibía una asignación especial en el ministerio”. ¿Qué hacía? “Pensaba en mi texto preferido, Proverbios 3:5, que dice: ‘Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento’. Recordar y aplicar esas palabras me ayudó a cumplir con mis asignaciones.” Incluso los jóvenes se benefician de tener un texto favorito. Jack, de seis años, dice que el texto que más le gusta es Mateo 24:14, pues lo motiva a predicar con sus padres. Explica: “Me gusta predicar todos los sábados con mamá, papá y mi hermana”. ¿Recibe su fe ataques directos, igual que la de Jesús? En ese caso, Filipenses 4:13pudiera llegar a ser uno de sus textos preferidos. ¿Tiene “pensamientos inquietantes”, como le ocurría al rey David? Meditar en Filipenses 4:6, 7 le ayudará a encararse a ellos. ¿Le preocupa a veces que su servicio a Dios sea en vano? Recordar las palabras de 1 Corintios 15:58 lo fortalecerá. Si memorizamos textos apropiados, permitimos que la Palabra de Dios ejerza poder en nuestra vida (Hebreos 4:12). Tales textos preferidos pueden darnos fortaleza y consuelo (Romanos 15:4).