Este documento describe la integridad incuestionable como un ideal a seguir. Resalta las virtudes de Pablo y Silas como líderes que predicaron el evangelio con integridad a pesar de la oposición, diciendo la verdad sin adulación o engaño, y negándose a predicar por motivos de lucro personal. También analiza los atributos de la integridad como no dividirse ni fingir, teniendo la vida y el ministerio abiertos sin nada que ocultar.