El documento enfatiza la importancia de proteger y cuidar la naturaleza. Argumenta que al destruir los árboles y contaminar los ríos, estamos destruyéndonos a nosotros mismos, ya que nuestros hijos necesitarán de estos recursos naturales. Finalmente, hace un llamado a tener más respeto y sentido de pertenencia hacia la naturaleza, pues Dios nos dio el mundo para que lo cuidáramos.