Lucila es una mujer de 88 años que crió 12 hijos y siempre fue trabajadora, responsable y alegre. A pesar de su edad avanzada, ella cursó el grado 11 y demostró que la edad no es un límite para seguir aprendiendo y haciendo lo que a uno le gusta. Ella creía firmemente en reivindicar los derechos de la mujer y su constancia y dedicación a la educación enseñaron que nunca es tarde para estudiar.