El documento argumenta que la actitud de las personas es lo que realmente hace la diferencia entre países pobres y ricos, no factores como la antigüedad del país, recursos naturales o inteligencia. Señala que en países ricos la mayoría de la población sigue ciertas reglas básicas como la moral, el orden, la honestidad y el respeto por la ley, mientras que en México muy pocas personas siguen estas reglas en su vida diaria, por lo que la pobreza se debe a la falta de carácter para cumplir estas premisas b