El documento cuenta la historia de un artista que estaba pintando en un andamio alto y se distrajo contemplando su obra, poniéndose en peligro de caer. Su hermano, otro pintor, le arrojó una brocha para sacarlo de su distracción y salvarlo. De la misma forma, Dios a veces interviene en nuestras vidas cuando nos distraemos en logros y ambiciones, arrojando "su brocha" para despertarnos y salvarnos del peligro del pecado.