Dios observa a una persona mientras se levanta por la mañana y se prepara para el día sin dedicarle tiempo a Dios. A pesar de los esfuerzos de Dios por llamar su atención a través de la naturaleza y la música, la persona pasa todo el día ocupada sin hablar con Dios. Al final del día, Dios le desea lo mejor y espera poder pasar tiempo con la persona en el futuro.