Este documento es el capítulo 1 del libro "La conquista divina" de A.W. Tozer. En él, el autor argumenta que la prioridad incondicional de Dios en el universo es una verdad central tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Sin embargo, esta verdad a menudo se da por sentada y pierde significado. El autor desea recalcar la importancia de reconocer la prioridad absoluta de Dios y su presencia continua en la vida del creyente.