Este documento expresa preocupación por la condición espiritual de la juventud cristiana en Occidente y cómo se han abierto las iglesias al mundo, permitiendo que el mundo influya en los cristianos, especialmente los jóvenes. Advierte que el diablo se aprovecha de la ingenuidad de los jóvenes y que debemos guiarlos sabiamente según las Escrituras. Finalmente, critica el uso de conceptos ocultistas como "Encuentros en la 4a Dimensión" en un medio juvenil evangélico.