La autora reflexiona sobre el proceso de envejecimiento y la madurez. Aunque cree que la sociedad ve a las mujeres mayores como invisibles, ella se siente más consciente y protagonista de su vida que nunca. Ha descubierto que no necesita ser perfecta y puede aceptarse a sí misma con defectos. Ahora disfruta plenamente cada momento sin aferrarse al pasado ni a las expectativas de los demás.