La autora describe cómo se siente más consciente y protagonista de su vida ahora que es mayor, en contraste con la creencia de que las mujeres se vuelven invisibles con la edad. Aunque ya no es perfecta, se acepta a sí misma con defectos y equivocaciones. Comprende que debe dejar atrás sus ilusiones juveniles para enfocarse en el presente. Explica también que es mejor disfrutar y apreciar las cosas sin aferrarse a ellas, como el mar, un amigo o el viento, para poder realmente poseerlas sin perderlas