La autora describe cómo se siente más consciente y protagonista de su vida ahora que cuando era más joven. A pesar de creer que las mujeres mayores se vuelven invisibles, ella disfruta cada momento y ha aprendido a aceptarse a sí misma, defectos y todo. También ha aprendido que es mejor disfrutar del presente en lugar de aferrarse al pasado o perseguir sueños irrealizables, y que es importante dejar ir a los seres queridos para que puedan crecer, en lugar de tratar de retenerlos.