La Luna y el Sol vivían en la Tierra pero no se llevaban bien debido a sus temperaturas opuestas. Un día, la Luna decidió separarse de su compañero el Sol subiendo al cielo con una soga larga para caminar allí por siglos. El Sol se preguntó qué estaría haciendo la Luna y también decidió ir al cielo para unirse a ella. Por eso en la cosmovisión andina, la Luna y el Sol son una pareja en el cielo.