La maestra Luisa Rodríguez inicialmente no prestaba atención a Carlos, un estudiante con problemas familiares, pero al revisar su historial escolar se dio cuenta de su situación. Ella comenzó a apoyarlo especialmente y su rendimiento mejoró mucho, convirtiéndose en uno de los mejores de la clase. Años después, Carlos se recibió con honores y le escribió varias cartas a Luisa agradeciéndole por haber creído en él y por enseñarle que podía triunfar.