El discurso de Ernst Röhm en 1933 enfatiza que el nacionalsocialismo es una nueva ideología política surgida de las experiencias de la Primera Guerra Mundial, que busca reestructurar las relaciones entre las naciones basado en el espíritu de unidad y no de odio. Röhm critica el bolchevismo como una ideología no derivada del sacrificio del soldado, argumentando que la verdadera política debe ser impulsada por aquellos que asumen las consecuencias de la guerra. Además, aboga por un enfoque donde los soldados no solo luchan, sino que también participen en la dirección política para garantizar una paz justa y duradera.