Beethoven sufrió problemas de salud como sordera y enfermedades hepáticas y estomacales durante su vida que empeoraron con la edad, llevándolo a pasar temporadas en balnearios. En 1826 contrajo pulmonía que agravó una cirrosis, causando su muerte en 1827 a los 56 años tras varias punciones abdominales. Análisis posteriores encontraron altos niveles de plomo en sus cabellos.