El documento resume cómo la NASA encontró evidencia en la Biblia que resolvió un error en sus cálculos astronómicos. Referencias bíblicas como Josué 10:12-13 explicaron un día perdido, mientras que 2 Reyes 20 explicó 40 minutos adicionales. Esto demostró la precisión científica de la Biblia y cómo Dios aún obra maravillas en el universo.