La oración contemplativa es una gracia divina que no puede lograrse mediante técnicas espirituales o vaciamiento deliberado del ser. Es una respuesta al llamado de Dios que conduce al vacío espiritual, no para protegerse sino para ser llevado a través de peligros desconocidos por el amor divino. El verdadero contemplativo no desea serlo, sino desear con todo el corazón no serlo y dejarse llevar por un deseo tan grande que es incomprensible.