Un aguador transportaba agua en dos vasijas colgadas de un palo sobre sus hombros. Una vasija tenía grietas y perdía agua, mientras que la otra estaba intacta. La vasija intacta se sentía orgullosa, mientras que la agrietada se sentía defectuosa. El aguador le explicó a la vasija agrietada que gracias al agua que perdía por sus grietas, él había plantado semillas a lo largo del camino que ella regaba, haciendo florecer hermosas flores. Así, aunque