Este documento explica la fiesta bíblica de las primicias, en la cual los israelitas ofrecían a Dios los primeros frutos de la cosecha en acción de gracias. Dar las primicias reconocía a Dios como el dueño y proveedor de toda bendición. Jesús resucitó el día de las primicias, ofreciéndose a sí mismo como las primicias de la nueva cosecha. Dar las primicias a Dios trae abundancia y bendición al resto.