La lección habla sobre la iglesia primitiva y cómo los miembros eran llamados "creyentes". Explica que un verdadero creyente es alguien que recibe la Palabra de Dios con alegría y la acoge en su corazón. Finalmente, contrasta la actitud de los creyentes, quienes reciben la Palabra, con la de los incrédulos, quienes la rechazan.