Este documento trata sobre la disposición a crecer y cambiar como parte de la experiencia cristiana. Explica que el cambio ocurre por gracia mediante la fe y la elección de responder al Espíritu Santo. También describe que la disposición implica reconocer el pecado y decidir abandonar lo que nos separa de Dios para volver a él. Finalmente, señala que aunque la salvación no se logra por obras, debemos ocuparnos de ella cooperando con Dios, quien produce el querer y el poder para crecer continuamente en gracia.