Los 10 mandamientos
«Maestro, ¿qué tengo
que hacer de bueno
para obtener la vida
eterna?» (Mt 19,17)
¿Qué son los 10
mandamientos
Los Diez Mandamientos o Decálogo son las «diez
palabras» que recogen la Ley dada por Dios al pueblo
de Israel durante la Alianza hecha por medio de
Moisés (Ex. 34, 28).Los diez mandamientos son tanto
mandatos de la razón como parte de la Revelación
vinculante de Dios. Son tan fundamentalmente
vinculantes que nadie puede quedar dispensado de
su cumplimiento.
¿Qué son los 10
mandamientos
En el Antiguo Testamento Dios entregó los Diez
Mandamientos a Moisés en el Sinaí para ayudar a su
pueblo escogidos a cumplir la ley divina.
Jesucristo, en la ley evangélica, confirmó los Diez
Mandamientos y los perfeccionó con su palabra y con
su ejemplo. Nuestro amor a Dios se manifiesta en el
cumplimiento de los Diez Mandamientos y de los
preceptos de la Iglesia.
¿Cuáles son los diez mandamientos?
¿Son los diez mandamientos una
agrupación casual?
No. Los diez mandamientos constituyen una unidad. Cada
mandamiento remite a los demás. No se puede quitar
arbitrariamente ningún mandamiento. Quien transgrede alguno
de ellos quebranta toda la Ley.
Lo peculiar de los diez mandamientos consiste en que en ellos
se abarca toda la vida del hombre. Pues los hombres nos
relacionamos a la vez con Dios (mandamientos 1 al 3) y con
nuestro prójimo (mandamientos 4 al 10); somos seres sociales
y religiosos.
EL PRIMER MANDAMIENTO:
Amarás a Dios sobre todas las cosas.
¿A qué nos invita este mandamiento?
Puesto que el Todopoderoso se nos ha mostrado como
nuestro Dios y Señor, no debemos poner nada por encima de
él, ni considerar nada más importante ni conceder a ninguna
otra cosa o persona prioridad sobre él. Conocer a Dios,
servirle, adorarlo es la prioridad absoluta en la vida.
EL PRIMER MANDAMIENTO:
Amarás a Dios sobre todas las cosas.
¿Qué nos prohíbe este mandamiento?
Este mandamiento nos prohíbe:
venerar a otros dioses o ídolos o adorar a un ídolo
terreno o consagrarse enteramente a un bien terreno
(dinero, influencia, éxito, belleza, juventud, etc.) ser
supersticiosos, es decir, en lugar de creer en el poder, la
guía y la Bendición de Dios, depender de prácticas
esotéricas, mágicas u ocultas o dedicarse a la
adivinación o al espiritismo tentar a Dios con palabras o
con obras cometer un Sacrilegio.
EL SEGUNDO MANDAMIENTO:
No tomarás el nombre de Dios en vano.
¿Por qué quiere Dios que su «nombre» sea sagrado para
nosotros?
Decir a alguien el propio nombre es una muestra de
confianza. Al decirnos su nombre, Dios se da a conocer y nos
concede, mediante este nombre, el acceso a él. Dios es
totalmente verdad. Quien invoca a la verdad por su nombre,
pero la emplea para testificar una mentira, comete un pecado
grave.
EL SEGUNDO MANDAMIENTO:
No tomarás el nombre de Dios en vano.
No se debe pronunciar el nombre de Dios de forma
irreverente. Pues lo conocemos únicamente porque él nos lo
ha confiado. El nombre es la llave de acceso al corazón del
Todopoderoso. Por eso es una falta grave blasfemar, maldecir
usando el nombre de Dios y hacer falsas promesas invocando
su nombre. El segundo mandamiento es por tanto una
defensa de todo lo «santo». Lugares, objetos, nombres y
personas que han sido tocados por Dios son «santos». La
sensibilidad por lo santo se denomina reverencia.
EL TERCER MANDAMIENTO:
Santificarás las fiestas.
¿A qué nos invita el tercer mandamiento?
El tercer mandamiento - "Acuérdate de santificar las fiestas" -
nos ordena honrar a Dios con obras de culto en los días
festivos de precepto. Santificar las fiestas es estar presentes
en el día sagrado del Señor (domingos de Misa) dedicarlo
exclusivamente a Él en comunión y paz. Tiene relación en que
al participar en la misa, estamos entregando nuestro tiempo
al Señor, dejando de lado otras cosas.
EL TERCER MANDAMIENTO:
Santificarás las fiestas.
¿Por qué los cristianos sustituyeron el sábado por el domingo?
Los cristianos han reemplazado la fiesta del Sábado por la
fiesta del domingo porque Jesucristo resucitó de entre los
muertos en domingo. Pero el «día del Señor» asume en sí
elementos del sábado. Ver Gén. 2, 1-3.
EL TERCER MANDAMIENTO:
Santificarás las fiestas.
¿Cómo viven los cristianos el «día del Señor»?
Dado que el domingo es una fiesta de Pascua que se repite
cada semana, desde los primeros tiempos los cristianos se
reúnen en ese día para celebrar a su Redentor, darle gracias y
unirse con él y con los demás redimidos.
Por eso es un objetivo central de todo cristiano consciente el
«santificar» el domingo y las demás fiestas de la Iglesia.
Puesto que la participación en la Eucaristía dominical es
fundamental para la vida cristiana, la Iglesia declara como
pecado grave el hecho de no asistir a misa sin tener un motivo
justificado.
EL TERCER MANDAMIENTO:
Santificarás las fiestas.
¿Cuánto nos cuesta a los cristianos
el domingo?

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    Los 10 mandamientos «Maestro,¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?» (Mt 19,17)
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    ¿Qué son los10 mandamientos Los Diez Mandamientos o Decálogo son las «diez palabras» que recogen la Ley dada por Dios al pueblo de Israel durante la Alianza hecha por medio de Moisés (Ex. 34, 28).Los diez mandamientos son tanto mandatos de la razón como parte de la Revelación vinculante de Dios. Son tan fundamentalmente vinculantes que nadie puede quedar dispensado de su cumplimiento.
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    ¿Qué son los10 mandamientos En el Antiguo Testamento Dios entregó los Diez Mandamientos a Moisés en el Sinaí para ayudar a su pueblo escogidos a cumplir la ley divina. Jesucristo, en la ley evangélica, confirmó los Diez Mandamientos y los perfeccionó con su palabra y con su ejemplo. Nuestro amor a Dios se manifiesta en el cumplimiento de los Diez Mandamientos y de los preceptos de la Iglesia.
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    ¿Cuáles son losdiez mandamientos?
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    ¿Son los diezmandamientos una agrupación casual? No. Los diez mandamientos constituyen una unidad. Cada mandamiento remite a los demás. No se puede quitar arbitrariamente ningún mandamiento. Quien transgrede alguno de ellos quebranta toda la Ley. Lo peculiar de los diez mandamientos consiste en que en ellos se abarca toda la vida del hombre. Pues los hombres nos relacionamos a la vez con Dios (mandamientos 1 al 3) y con nuestro prójimo (mandamientos 4 al 10); somos seres sociales y religiosos.
  • 6.
    EL PRIMER MANDAMIENTO: Amarása Dios sobre todas las cosas. ¿A qué nos invita este mandamiento? Puesto que el Todopoderoso se nos ha mostrado como nuestro Dios y Señor, no debemos poner nada por encima de él, ni considerar nada más importante ni conceder a ninguna otra cosa o persona prioridad sobre él. Conocer a Dios, servirle, adorarlo es la prioridad absoluta en la vida.
  • 7.
    EL PRIMER MANDAMIENTO: Amarása Dios sobre todas las cosas. ¿Qué nos prohíbe este mandamiento? Este mandamiento nos prohíbe: venerar a otros dioses o ídolos o adorar a un ídolo terreno o consagrarse enteramente a un bien terreno (dinero, influencia, éxito, belleza, juventud, etc.) ser supersticiosos, es decir, en lugar de creer en el poder, la guía y la Bendición de Dios, depender de prácticas esotéricas, mágicas u ocultas o dedicarse a la adivinación o al espiritismo tentar a Dios con palabras o con obras cometer un Sacrilegio.
  • 8.
    EL SEGUNDO MANDAMIENTO: Notomarás el nombre de Dios en vano. ¿Por qué quiere Dios que su «nombre» sea sagrado para nosotros? Decir a alguien el propio nombre es una muestra de confianza. Al decirnos su nombre, Dios se da a conocer y nos concede, mediante este nombre, el acceso a él. Dios es totalmente verdad. Quien invoca a la verdad por su nombre, pero la emplea para testificar una mentira, comete un pecado grave.
  • 9.
    EL SEGUNDO MANDAMIENTO: Notomarás el nombre de Dios en vano. No se debe pronunciar el nombre de Dios de forma irreverente. Pues lo conocemos únicamente porque él nos lo ha confiado. El nombre es la llave de acceso al corazón del Todopoderoso. Por eso es una falta grave blasfemar, maldecir usando el nombre de Dios y hacer falsas promesas invocando su nombre. El segundo mandamiento es por tanto una defensa de todo lo «santo». Lugares, objetos, nombres y personas que han sido tocados por Dios son «santos». La sensibilidad por lo santo se denomina reverencia.
  • 10.
    EL TERCER MANDAMIENTO: Santificaráslas fiestas. ¿A qué nos invita el tercer mandamiento? El tercer mandamiento - "Acuérdate de santificar las fiestas" - nos ordena honrar a Dios con obras de culto en los días festivos de precepto. Santificar las fiestas es estar presentes en el día sagrado del Señor (domingos de Misa) dedicarlo exclusivamente a Él en comunión y paz. Tiene relación en que al participar en la misa, estamos entregando nuestro tiempo al Señor, dejando de lado otras cosas.
  • 11.
    EL TERCER MANDAMIENTO: Santificaráslas fiestas. ¿Por qué los cristianos sustituyeron el sábado por el domingo? Los cristianos han reemplazado la fiesta del Sábado por la fiesta del domingo porque Jesucristo resucitó de entre los muertos en domingo. Pero el «día del Señor» asume en sí elementos del sábado. Ver Gén. 2, 1-3.
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    EL TERCER MANDAMIENTO: Santificaráslas fiestas. ¿Cómo viven los cristianos el «día del Señor»? Dado que el domingo es una fiesta de Pascua que se repite cada semana, desde los primeros tiempos los cristianos se reúnen en ese día para celebrar a su Redentor, darle gracias y unirse con él y con los demás redimidos. Por eso es un objetivo central de todo cristiano consciente el «santificar» el domingo y las demás fiestas de la Iglesia. Puesto que la participación en la Eucaristía dominical es fundamental para la vida cristiana, la Iglesia declara como pecado grave el hecho de no asistir a misa sin tener un motivo justificado.
  • 13.
    EL TERCER MANDAMIENTO: Santificaráslas fiestas. ¿Cuánto nos cuesta a los cristianos el domingo?