El ángel Gabriel anuncia a María que será la madre de Jesús, lo que permite la salvación de la humanidad. Se establecen dogmas sobre la Inmaculada Concepción, la perpetua virginidad y la asunción de María, afirmando que fue preservada del pecado original, conservó su virginidad y fue elevada al cielo. Estos dogmas han sido proclamados por papas en concilios a lo largo de la historia de la Iglesia.