El documento resume los principales dogmas marianos de la Iglesia Católica, incluyendo que María es la verdadera Madre de Dios (Concilio de Éfeso, 431), fue concebida sin pecado original (Pío IX, 1854), permaneció virgen antes, durante y después del parto de Jesús (Concilio de Letrán, 649), fue elevada al cielo en cuerpo y alma (Pío XII, 1950), y es la Madre de la Iglesia (Pablo VI, 1964).