La Biblia dice que al hacer propósitos de año nuevo debemos buscar el consejo de Dios sobre nuestros planes y objetivos en lugar de confiar en nuestra propia sabiduría. Dios promete enderezar nuestros caminos y darnos prosperidad si ponemos nuestra confianza en Él y guardamos Sus mandamientos. Debemos también confesar nuestros pecados para recibir Su misericordia.