El documento contrasta los seres vivos (bióticos) con los seres inertes (abióticos), señalando que los seres vivos se caracterizan por nacer, nutrirse, relacionarse, reproducirse y morir, mientras que los seres inertes son inanimados. También describe que todos los seres vivos obtienen energía de su ambiente a través de la nutrición y que existen diferentes formas de alimentación, como entre los animales vivíparos que se desarrollan dentro de la madre y los ovíparos que ponen huevos.