Evelyn Underhill analiza la mística y la magia, señalando que aunque ambas surgen de la convicción humana de realidades más allá de los sentidos, difieren en sus objetivos. La mística busca la unión con lo Absoluto, mientras que la magia intenta ampliar los límites del conocimiento y la voluntad humanos sin escapar del mundo fenoménico. A lo largo de la historia, la magia a menudo se ha disfrazado de mística o ciencia, aunque sus raíces se encuentran en la psicología