Breno Siqueira, un malabarista brasileño de 25 años, utiliza su arte callejero como medio de vida en Lima, donde ha recorrido varios países de Sudamérica. Atrae la atención de transeúntes mientras realiza su show en semáforos, a pesar de los retos que enfrenta con la delincuencia y las percepciones negativas hacia los artistas de la calle. Considera que su trabajo no solo le proporciona sustento, sino que también le permite hacer amigos y aprender de diversas culturas.