El documento describe la experiencia de Egon Schiele mientras estaba encarcelado por 24 días en 1912. Schiele sufrió en la sucia y fría celda sin poder lavarse o afeitarse adecuadamente. Aunque al principio no tenía materiales para dibujar, luego se los permitieron, lo que lo ayudó a soportar el encierro. Schiele describió con detalles la celda y dibujó varias escenas de la prisión. Rogó a Dios por su liberación, pero se sentía olvidado por el juez a cargo de su caso. El arte fue