El texto presenta una exploración lírica de la vida urbana y la experiencia de la soledad y el deseo a través de imágenes surrealistas, donde se entrelazan elementos de la cultura mexicana y referencias mitológicas. A lo largo del poema, el autor mezcla el estado emocional con la representación de la ciudad, reflejando la lucha interna del ser humano frente a la pérdida y el olvido. A medida que se desarrolla, el autor evoca un sentimiento de apocalipsis personal y colectivo, contrastando el caos y la belleza de la existencia.