Jesús se queja de que aunque se celebra su cumpleaños, él no es realmente invitado o incluido en las fiestas. Él espera con ansias ir a la casa del destinatario para ser tratado como un rey e invitado de honor. Jesús agradece al destinatario por reunir a su familia el 24 de diciembre para recordar que ese día Jesús nació para salvarles.