Melilla es una ciudad autónoma con competencias intermedias entre un municipio y una comunidad autónoma, caracterizada por su gastronomía, festividades y patrimonio cultural. El estatuto de autonomía, aprobado en 1995, define su nombre, símbolos y competencias, y la ciudad se rige por un ayuntamiento y un consejo de gobierno. Su economía es principalmente portuaria y cuenta con un atractivo turístico que incluye playas y patrimonio histórico.