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MINISTERIO PRÁCTICO
Nombre: JORGE LUIS MANCILLA RODRIGUEZ
Docente: Argelis Villasmil
Fundación universitaria Bautista internacional
2017
MERECEMOS UN CAMBIO
“Bienaventurados los pacificadores,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
Hubo en una época, un tiempo donde en nuestras tierras nos rodeaba la felicidad,
donde la comunidad del pacifico vivía en paz, donde los turistas viajaban felices por
nuestras tierras sin la zozobra de que les pudiera suceder algo malo. Donde las personas
podían llegar a sus hogares en las noches sin temer sus vidas, donde los adolescentes y
jóvenes bajo la luna llena hacían sus llamadas “urambas” (comitivas) sin correr ningún
peligro su vida; eran épocas donde la alegría y la tranquilidad llenaba los corazones de
nuestros habitantes.
Pero hoy, hoy ya no se cuenta con esta tranquilidad, hoy ya no podemos andar en las
calles sin miedo, ya no podemos caminar sin la zozobra que sobrecoge a nuestros
transeúntes, ya nuestros turistas no visitan nuestras tierras por el temor que ha sobrevenido
sobre las comunidades, ya no podemos andar como antes lo hacíamos, ya no somos tierra
deseable.
Pero ahora, podemos iniciar un nuevo camino, un nuevo trayecto, una nueva visión de
futuro.
Vamos a generar un cambio buscando la paz como dice pablo ““Seguid la paz con
todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” cuando pablo nos insta a seguir la paz
y a buscar la santidad, es porque sin esta no podemos tener esa armonía que debemos
buscar como hermanos, sin importar las diferencias ideológicas que poseemos los seres
humanos. Buscar la paz significa seguir el amor, comprender a los demás aunque no
estemos de acuerdo, es seguir el mismo camino por los mismos senderos aunque estemos
ubicados a uno y otro lado de la vía.
Paz que no solo necesitamos unos pocos, sino todo nuestro país, que nuestros hijos
puedan transportarse por las vías y recorrer ciudades sin temor a ser secuestrados, donde
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solo hay hombres que buscan la paz haciendo la guerra; como dijo un sabio “Todos quieren
la paz, y para asegurarla, fabrican más armas que nunca”. Los hombres hoy buscan la paz y
siguen construyendo armamentos, y lo que hoy enfrentamos son las amenazas de las
llamadas bombas nucleares que causan destrucciones atroces a la sociedad, de la forma que
ocurrió con las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, ciudades que gracias a la guerra fueron
destruidas y hoy solo queda el recuerdo amargo de lo que sucedió.
Para eso, el amor debe ser el eje de la paz, un amor que no excluya a nuestros
enemigos, como dijo el maestro “amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os
maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”
debemos cambiar el pensamiento, debemos buscar la forma de que ese amor se vea
reflejado hoy en los corazones de todos los que somos hijos de Dios, debemos buscar la paz
y la santidad, debemos procurar el cambio para nuestro país, donde todos los colombianos
podamos ver un nuevo aire de paz, un nuevo comienzo, un nuevo camino.
El Doctor King dijo “hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los
peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”, en un país que
merece un cambio, que todos podamos caminar bajo la cálida puesta de sol, que podamos
amanecer con un hermoso sol que nos salude, donde junto con los vecinos sirvamos esa
taza de té comentando esos buenos momentos que transcurrieron el día anterior.
Que aprendamos que la paz también se construye con la educación como dijo un día
Mandela “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo” que el estado lleve
a nuestros jóvenes del país a una mejor educación, donde el arma que se empuñe sea un
lápiz y un cuaderno, donde las leyes sean más consecuentes con la sociedad, donde el país
pueda caminar en pro de mejorar el conocimiento, donde la iglesia sea la institución
sanadora que ha debido ser y lleguemos al corazón de la gente, que el proletariado tenga un
mejor salario; eso sería posible teniendo una mejor educación.
Pero sin educación no vamos a llevar a mejorar el país, no vamos a hacer que la zona
del pacifico tenga un nuevo despertar, un nuevo amanecer. Aunque nos queda la esperanza
de vivir en un pacífico que haga honor a su nombre; merecemos un cambio.
Merecemos un cambio donde nuestros jóvenes vuelvan a hacer sus comitivas,
merecemos un cambio donde nuestros jóvenes no mueran a manos de los grupos armados
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al margen de la ley, merecemos un cambio donde nuestros niños no crezcan con el temor de
andar en las calles pensando que puede explotar algún artefacto, que nuestras mujeres no
sufran los embates de la violencia, merecemos un cambio donde mi raza, mi pueblo y mi
región pueda volver a ver en sus tierras a aquellos turistas que un día nos visitaron,
merecemos un cambio donde la violencia salga de nuestras tierra y volvamos a respirar aire
de paz y armonía. MARECEMOS UN CAMBIO y que la paz no nos salude como una
utopía sino que se sea una realidad.
Creo que es tiempo de que como cristianos debemos buscar un mejor país, que no solo
somos ciudadanos del cielo sino que estamos en esta tierra que merece un cambio. Por ese
cambio seguiremos adelante.

Merecemos un cambio

  • 1.
    Página 1 de3 MINISTERIO PRÁCTICO Nombre: JORGE LUIS MANCILLA RODRIGUEZ Docente: Argelis Villasmil Fundación universitaria Bautista internacional 2017 MERECEMOS UN CAMBIO “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” Hubo en una época, un tiempo donde en nuestras tierras nos rodeaba la felicidad, donde la comunidad del pacifico vivía en paz, donde los turistas viajaban felices por nuestras tierras sin la zozobra de que les pudiera suceder algo malo. Donde las personas podían llegar a sus hogares en las noches sin temer sus vidas, donde los adolescentes y jóvenes bajo la luna llena hacían sus llamadas “urambas” (comitivas) sin correr ningún peligro su vida; eran épocas donde la alegría y la tranquilidad llenaba los corazones de nuestros habitantes. Pero hoy, hoy ya no se cuenta con esta tranquilidad, hoy ya no podemos andar en las calles sin miedo, ya no podemos caminar sin la zozobra que sobrecoge a nuestros transeúntes, ya nuestros turistas no visitan nuestras tierras por el temor que ha sobrevenido sobre las comunidades, ya no podemos andar como antes lo hacíamos, ya no somos tierra deseable. Pero ahora, podemos iniciar un nuevo camino, un nuevo trayecto, una nueva visión de futuro. Vamos a generar un cambio buscando la paz como dice pablo ““Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” cuando pablo nos insta a seguir la paz y a buscar la santidad, es porque sin esta no podemos tener esa armonía que debemos buscar como hermanos, sin importar las diferencias ideológicas que poseemos los seres humanos. Buscar la paz significa seguir el amor, comprender a los demás aunque no estemos de acuerdo, es seguir el mismo camino por los mismos senderos aunque estemos ubicados a uno y otro lado de la vía. Paz que no solo necesitamos unos pocos, sino todo nuestro país, que nuestros hijos puedan transportarse por las vías y recorrer ciudades sin temor a ser secuestrados, donde
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    Página 2 de3 solo hay hombres que buscan la paz haciendo la guerra; como dijo un sabio “Todos quieren la paz, y para asegurarla, fabrican más armas que nunca”. Los hombres hoy buscan la paz y siguen construyendo armamentos, y lo que hoy enfrentamos son las amenazas de las llamadas bombas nucleares que causan destrucciones atroces a la sociedad, de la forma que ocurrió con las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, ciudades que gracias a la guerra fueron destruidas y hoy solo queda el recuerdo amargo de lo que sucedió. Para eso, el amor debe ser el eje de la paz, un amor que no excluya a nuestros enemigos, como dijo el maestro “amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” debemos cambiar el pensamiento, debemos buscar la forma de que ese amor se vea reflejado hoy en los corazones de todos los que somos hijos de Dios, debemos buscar la paz y la santidad, debemos procurar el cambio para nuestro país, donde todos los colombianos podamos ver un nuevo aire de paz, un nuevo comienzo, un nuevo camino. El Doctor King dijo “hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”, en un país que merece un cambio, que todos podamos caminar bajo la cálida puesta de sol, que podamos amanecer con un hermoso sol que nos salude, donde junto con los vecinos sirvamos esa taza de té comentando esos buenos momentos que transcurrieron el día anterior. Que aprendamos que la paz también se construye con la educación como dijo un día Mandela “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo” que el estado lleve a nuestros jóvenes del país a una mejor educación, donde el arma que se empuñe sea un lápiz y un cuaderno, donde las leyes sean más consecuentes con la sociedad, donde el país pueda caminar en pro de mejorar el conocimiento, donde la iglesia sea la institución sanadora que ha debido ser y lleguemos al corazón de la gente, que el proletariado tenga un mejor salario; eso sería posible teniendo una mejor educación. Pero sin educación no vamos a llevar a mejorar el país, no vamos a hacer que la zona del pacifico tenga un nuevo despertar, un nuevo amanecer. Aunque nos queda la esperanza de vivir en un pacífico que haga honor a su nombre; merecemos un cambio. Merecemos un cambio donde nuestros jóvenes vuelvan a hacer sus comitivas, merecemos un cambio donde nuestros jóvenes no mueran a manos de los grupos armados
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    Página 3 de3 al margen de la ley, merecemos un cambio donde nuestros niños no crezcan con el temor de andar en las calles pensando que puede explotar algún artefacto, que nuestras mujeres no sufran los embates de la violencia, merecemos un cambio donde mi raza, mi pueblo y mi región pueda volver a ver en sus tierras a aquellos turistas que un día nos visitaron, merecemos un cambio donde la violencia salga de nuestras tierra y volvamos a respirar aire de paz y armonía. MARECEMOS UN CAMBIO y que la paz no nos salude como una utopía sino que se sea una realidad. Creo que es tiempo de que como cristianos debemos buscar un mejor país, que no solo somos ciudadanos del cielo sino que estamos en esta tierra que merece un cambio. Por ese cambio seguiremos adelante.