Dios se revela a sí mismo, sus propósitos y sus caminos para aumentar la fe de las personas y para que puedan realizar sus planes. Dios habla para incluir a las personas en su obra revelándoles quién es y lo que planea hacer, de modo que puedan responder en fe y obedecerlo. Cuando Dios se revela, las personas pueden conocerlo mejor a través de la experiencia de verlo obrar de acuerdo a sus revelaciones.