Los micromachismos son prácticas sutiles de violencia en la vida cotidiana que fomentan una cultura desigualitaria entre hombres y mujeres y aumentan la probabilidad de violencia hacia la mujer. Estas prácticas pasan desapercibidas pero influyen en la perpetuación de roles de género tradicionales y estereotipos, y pueden conducir a actitudes más machistas. Algunos ejemplos incluyen frases y representaciones gráficas que refuerzan estereotipos de género.