Curso 2012/2013
(Escritos en los meses de abril y mayo. Selección)
Microrrelato 1
Cuando abrí los ojos, vi mi tierra, mi país arrasado, destruido… Desde
aquel momento juré por mi madre y mi padre buscar al creador de
terremotos. Aunque mi hermana fue la única que se salvó de esa catástrofe,
me lo impidió, ya que no quería perderme a mí también. Me resigné. Pero
cuando ella se durmió yo me escabullí, me adentré en el bosque oscuro, veía
murciélagos, sombras tenebrosas, oía murmullos y salvo que sentía pánico,
tenía que buscar a ese ser, no sabía cómo era, ni lo que iba a pasar…
Autora: Verónica A.B.
Microrrelato 2
Un día caluroso en mi estuche… ¡todos pasarían calor!:
Los lápices buscarían trozos de papel para resguardarse. Mientras que
los afiladores admiran las puntas de los lápices que anteriormente habían
afilado para distraerse. Los rotuladores, como a muchos se les suele caer
las tapas, se la intentan poner y la utilizan como visera. Y mi pen drive
decide mirar mis trabajos por entregar.
¿Qué pasa en mi estuche?
Autor: Sergio Q.P.
Microrrelato 3
Siempre tengo miedo de irme a la cama, me duermo, y, tengo una
pesadilla, pienso que estoy en ella realmente, pienso que en el sueño hay
tarántulas gigantes, que cuando llego, se me meten en la ropa unos gusanos
que nunca mueren, y siempre, que mi familia me abandona y eso es lo que
más miedo me da, pero estoy segura de que en la vida real, eso no va a
suceder jamás.
Autora: Carolina M. A.
Microrrelato 4
Llevo una semana horrorosa: he suspendido dos exámenes y todas las
noches tengo pesadillas.
El lunes: un dinosaurio arrasaba la ciudad en la que vivo.
El martes: mis padres y mi hermana morían en un accidente de tráfico.
El miércoles: soñé que era esclavo de Satanás, el peor diablo de todos.
Pero me he dado cuenta de que los sueños y pesadillas son parte de ti
y hay que afrontarlas con valor.
Autor: Juan Jesús S.S.
Microrrelato 5
Me siento triste -¿por qué?- preguntarán, pues muy fácil: la Semana
Santa se acabó, echo de menos a mis primos: Claudia, Alex, Pablo... no sé
porqué me siento así si dentro de dos semanas los volveré a ver. Pero creo
que sé la razón de estar triste; y esta es: echo de menos los abrazos que
me daban al llegar, el oír ¡prima!, cuando me veían, las risas de las tomas
falsas cuando hacíamos anuncios de la tele, los abrazos y los besos de Pablo
cuando me lo encontraba por la calle, la risa que me entró cuando Alex se
disfrazó para el anuncio casero que hicimos…
Autora: Cristina M.R.
Microrrelato 6
Aunque no lo parezca yo también tengo miedos. Uno de ellos es a la
oscuridad, no a la oscuridad en sí, sino a mis pensamientos. Mi imaginación se
abre sin fin, y me provoca ese miserable y cobarde miedo. Me imagino
monstruos, asesinos, muñecas, todo en ese momento me da vueltas. Otro de
ellos es a los fenómenos naturales: terremotos, tornados, tormentas y
demás. Este es más poderoso, ya que la naturaleza es sabia, no como los
pensamientos guardados en el cajón de mi mente.
Autor: Sandro S.S.
Microrrelato 7
Hay muchas cosas que me dan miedo, y una de las que más me asusta
es pensar igual a los demás. Es raro, imagínate que a la vez que hablas tú,
otro dice exactamente lo mismo que has dicho. No tendrías un criterio
propio porque habría otro que diría las mismas palabras.
Mi problema es eso porque es justo lo que me pasa y lo más absurdo
es que no se me quita el miedo. Cada vez que pienso en enfrentarme a él me
acobardo y es que soy así.
Autora: Minerva Q. F.
Microrrelato 8
Todo ocurrió al atardecer, cuando el Sol empezó a alejarse cada vez
más y más. Lo cierto es que nunca más salí. Todo quedó oscuro por la noche y
la luna ya no brillaba. Los árboles se fueron quedando sin hojas. La lluvia ya
no caía. El mar ya no levantaba sus olas. Se estarán preguntando ¿por qué?
Yo tampoco lo sé….
Autora: Yazmina S.H.
Microrrelato 9
Sueño que soy un gato, me tiro al jardín, y de vez en cuando me dejo
rascar detrás de la oreja. Como pescado y duermo toda la tarde sobre una
alfombra persa. Cuando mis dueños duermen, me escapo con mis amigos y
recorremos el barrio en busca de comida, cenamos de las basuras del barrio,
no es lo que parece pero admito que una o dos veces lo hago. Por la noche
trepo los tejados y contemplo la luna. Más tarde me acuesto en la alfombra
otra vez y hasta mañana que me verán mis dueños aquí como si no hubiera
pasado nada. Pero lo que más me gusta de ser gato es que tengo siete vidas,
siete vidas para disfrutarlas.
Autor: Miguel S. G.
Microrrelato 10
Lo que más me gustaría ser sería ser un pájaro, un pájaro libre de
preocupaciones, volar por el cielo azul, siempre quise volar, nunca dejé de
pensar en cómo sería poder trinar y despertar suavemente con mi canto al
vecindario, dormir en un árbol que me resguarde de la lluvia y del sol que con
su rayos radiantes te golpean de calor. Lo que más me agradaría sería
quedarme en mi nido cómodo, hogareño que me ofrece un lugar donde
dormitar y vivir.
Autora: Zoé S. R.
Microrrelato 11
Hablaba, hablaba, hablaba y hablaba. Mi conciencia hablaba y hablaba
sin pronunciar una sola palabra. Mi conciencia no paraba, paraba de pensar
en el examen de mañana. Me acababa, me acababa de acordar a las 10 de la
noche (de madrugada, madrugada). Estudié. Y a las 12 de la noche estaba,
estaba en la cama. ¿Por qué no estudiar más? Pues las letras de mi libro esta
noche saldrán y en mi examen se pondrán. Mañana voy a aprobar.
Autor: Samuel G. S.
Microrrelato 12
Mi calle empieza sin avisar. Está entre montañas, en un alto, y de
repente aparecen casas a los dos lados. Es como si una mitad hubiera huido
despavorida y caído al barranco.
Las montañas, a lo lejos, esconden el resto de la isla y el mar oculta
sus tesoros.
Las casas, de tantos colores, iguales o diferentes, parecen plantadas.
La brisa fresca sigue a un trino cercano siendo interrumpido por la
voz de un niño.
Autor: Pablo R. F.
Microrrelato 13
Un día hace mucho tiempo, compré un espejo. Ese espejo era muy
bonito con un recubierto de cuarzo y piedra roja. Así que me lo llevé a casa
y lo puse en el salón para que todos los invitados lo pudieran apreciar.
Pero un día al pasar a su lado empezó a brillar. Creí que había sido el
reflejo de la luz del sol, pero me equivoqué. Apareció una chica. Cuando yo
hablaba, ella se callaba y cuando ella hablaba, yo no podía hablar.
Autor: Iraultza V.M.
Microrrelato 14
Desde mi ventana veía cómo el viento rizaba los amarillentos
hierbajos de aquella montaña colosal, cómo la lluvia deseada brillaba sobre
los esqueléticos y descuidados arbustos. Escuchaba el trino de los exóticos
pájaros que desaparecían revoloteando entre las ramas secas de los árboles.
Observaba la caída del sol tras esas majestuosas montañas.
Autora: Marta A.
Microrrelato 15
Surgió del océano, no era una persona, ni un animal, era una ondina y
como cuenta la mitología, de extraordinaria belleza. Su dulce voz me
hechizó y a partir de ese instante mi corazón se aceleraba, cada vez más la
oía en mi mente, quería olvidarme pero no era posible, ella ya estaba dentro
de mí y nos encontramos cara a cara.
Autor: Nico D.
Curso 2013/2014
(Escritos en los meses de enero y febrero. Selección)
MICRORRELATO 1: La muerte
Estaba a punto de llegar, faltaba poco, lo presentía. Hacía mucho
tiempo que la había visto por última vez… ¡Casi 50 años! Recordaba estar,
con tan solo 16 años, mirando cómo las hadas construían un nido, cuando una
nube negra apareció en el cielo seguida de ella. La recordaba con su
magnífico traje brillante rojo intenso con pequeñas pintas negras, ojos
negros-azabache y rodeada de un fuego cegador, lo que hacía que todas las
miradas se centrasen en ella; desde ese momento supo que sería el amor de
su vida. Sin embargo, sus “amigos” no pensaban lo mismo. Se habían burlado
de él hasta hartarse, pero le daba igual; cuando alguien se empezaba a reír,
siempre decía: “Si el amor de La Bella y La Bestia fue posible, o el de La
Sirenita y Erik, el mío con ella es posible”.
¡BAM! Se sobresaltaron sus pensamientos; las ventanas se habían
abierto de par en par con gran estruendo. Y sin ton ni son apareció, tan
guapa como la recordaba; había venido a buscarlo, la grandiosa, la magnífica,
la inigualable, La Muerte.
Mireya S.
MICRORRELATO 2: La conciencia
Ya estaba cansada, tantas órdenes que recordar y replicar, al final
te acabas hartando ¿no? ¡Todos los días es una lucha contra Irene!, que si no
se quiere levantar, no quiere hacer las tareas… ¡Ya está bien! Bueno le diré
que si no mejora, me buscaré una niña más aplicada.
Irene no se esforzó, y yo me enfadé tanto que intenté escapar de
todas las formas: por la nariz, por los oídos, por la boca, pero no lo conseguí
y me di cuenta de que ella era mi responsabilidad y que tenía que
esforzarme el doble o el triple para que ella la tuviese en cuenta.
Adelaida O.
No sé dónde estará, si en el corazón o en la cabeza o en cualquier
otro lugar. Esa pequeña vocecilla que te hace pensar, si comprar una mochila
grande y barata, pero que no te guste, o una mochila enana y muy cara, que
te encante. ¿La conciencia será una receta mágica de nuestro cuerpo con
varios ingredientes como: la memoria, la honradez, divertirse y trabajar?
Francisco Javier R.
La conciencia. Ahí la encontré llorando desconsoladamente pues a su
dueña había perdido. Me acerqué y se asustó, entonces, me di cuenta de por
quién lloraba, por una chica con un lazo rojo que vivía cerca de mí. Y así la
llevé a su casa, donde su dueña la esperaba ansiosa.
Ioan C.
Me asustaba. No sabía qué o quién era lo que torturaba mi cabeza. Lo
que hice no estuvo bien. Mi conciencia me estaba haciendo sufrir las
consecuencias, hasta que restauré lo que había roto. Al fin se calló, lo que
me pareció extraordinariamente imposible.
Sara F.
Lista y eficaz, imposible luchar contra ella. Sergio, haz esto. Sergio,
haz lo otro ¡Qué pesada es!
¿Qué hará la conciencia ahora? Deja de hacer preguntas y escucha a
Claudia y saca ideas.
Obligatoriamente cogí el bolígrafo y empecé a escribir.
Sergio B.
Mis sentimientos desordenados en una batalla campal. ¿Qué decisión
tomar? Todos respondieron: “La conciencia nos lo dirá”.
David G.
Quizás ella no sabía que yo era listo, y que no necesitaba más de sus
consejos, o quizás ella era más lista, y se hacía la tonta para no
abandonarme.
Christopher A.
Estoy caminando para ir a casa, pero tengo ganas de coger un taxi. Mi
conciencia me lo impide. Yo soy como un demonio y ella es mi ángel, siempre
intenta hacer lo mejor para mí, yo le digo:
-Déjame coger un taxi, por favor.
Y ella me contesta:
- No, ve caminando y así no contaminarás.
La conciencia y yo íbamos discutiendo mientras caminábamos.
Finalmente ella venció y me dio una lección.
Acorán S.
Es un poco insistente, no para de decirme qué debo hacer. Muchas
veces la escucho dentro de mi cabeza, reflexionando sobre lo que hago…
¿Está bien?, ¿está mal? Gracias a ella no me siento sola, ya es como una
amiga para mí, aunque a veces no solo me haga sonreír.
Marta B.
Ella me negaba, pero yo afirmaba. Ella muy tozuda, siempre me
llevaba la contraria. Ya no sabía qué hacer, quería que saliese de mi cuerpo,
pero era imposible. Estaba harto, todo el día negando y negando. Cuando me
di cuenta, se había apoderado de mi cuerpo. En realidad solo quería salir a la
calle y hacer amigos.
Juan José V.
La conciencia sabía todo de mí. Ella, que era tan lista, me ayudaba a
recordar cosas y algunas veces me sugería colaborar en las tareas de casa.
Los dos nos llevamos muy mal, siempre me ordenaba algo que yo no quería.
Samuel V.
Mi conciencia me hablaba, me desconcertaba, los mensajes no eran
exactos, no sabía si estaba bien o mal, si lo podía hacer o no. Yo me
pregunto: ¿cómo será mi conciencia?, ¿roja, blanca o de todos los colores?
Le voy a poner un nombre. Yo solo sé de ella que me dice lo que se puede
lograr, ella dirige mi vida y mis situaciones. Me cae muy bien mi conciencia.
Laura A.
Me preguntaba por qué no me ayudaba si siempre lo había hecho. En
mi cabeza ella lo ocupaba todo, pero aquel día, de repente, no me respondió.
Melania H.
Me pregunto que estará haciendo en estos momentos la conciencia
mientras hablamos de ella. La mayor pena es que ella nos puede hablar a
nosotros, pero nosotros a ella no.
Víctor B.
Amiga de toda la vida, a mi lado siempre. Desde mi nacimiento hasta
la muerte, a mi lado los 365 días al año. Te recuerda las cosas pendientes.
Te acompaña en todos tus momentos, tanto como buenos o malos y te ayuda
en todas tus dudas. Ella, la conciencia, poco a poco recorre mi cuerpo hasta
llegar al cerebro, allí se instala.
Judith L.
MICRORRELATO 3: La curiosidad
Me hace buscar la información sobre lo que quiero saber, me dice
que averigüe que en Google para ver qué le pasó a Mahatma Gandhi, a María
Teresa de Calcuta o a César Manrique, y hasta a mi mejor amigo Javier; me
dice que se lo pregunte, pero me parece que eso es ser un poco entrometido,
me anima: ¡pregunta Marcos, pregunta!, le digo que no, pero sigue y sigue sin
parar hasta que puede conmigo y tengo que ser un chismoso.
Marcos Q.
Solo existe una pregunta, ¿por qué?, ¿por qué? Un fino oído y una
buena vista sirven para disparar la curiosidad. La casa del vecino no has de
saber pero la curiosidad es lo más bueno que hay.
Alba C.
Me invade. Yo sabía que pasaba algo. No entendía por qué ella me lo
había nombrado. Ahora la curiosidad me comía por dentro. Cada minuto que
pasaba se me hacía más inquieta la espera. No poder entender lo que
ocurría, me atormentaba.
Sara F.
Un día me desperté con una sensación distinta, diferente, una que
nunca había sentido antes. Tenía tantas preguntas en mi cabeza que no sabía
si habría respuestas suficientes. Me surgían dudas a las que no me
imaginaba si alguien podría responder, pero, ¿habría alguien que lo supiera?,
¿alguien que me ayudara a resolverlas? Más tarde, me surgieron más cosas
que quería descubrir, cómo saber de dónde venía esa inquietud que estaba
sintiendo. ¿Todos la habrán percibido alguna vez?, ¿es algo nuevo quizás?,
¿quién la habrá inventado y por qué? Cada vez más preguntas sin disipar.
Claudia S.
En un campo de batalla, las metralletas disparaban preguntas. La
curiosidad iba ganando la guerra. ¿Qué podíamos hacer? La respuesta era
sencilla: coger el libro y a leer.
David G.
No me había fijado en las miles de veces que había pasado por ahí,
esa escultura tan extraña con dos cabezas que parecían alienígenas. Me
pregunté:
-¿Por qué he pasado montones de veces por ahí y todavía no sabía qué
representaba?
Tenía curiosidad, busqué en internet pero no lo encontraba, le
pregunté a mi padre, pero él tampoco sabía. Mi padre se unió a mí, no
podíamos parar hasta hallar el significado de aquella escultura. Le dije a mi
padre:
-¡Ya sé, Julia es nuestra solución!
Y efectivamente sabía lo que representaba e incluso conocía al autor.
Entonces me di cuenta de una cosa, de mayor quiero ser Julia.
Paula C.
La curiosidad es buena, aunque digan que mató al gato, por eso yo
tengo tanta por conocer el final de esa novela, pero…, no hay que comer
ansias, por eso esperaré a que la pongan en la televisión y no la veré por
internet.
Christopher A.
Qué curioso soy, si me compro algo tengo que saber para qué sirven
todos sus botones. La curiosidad es algo en tu cabeza que quiere saber,
aprender, qué haríamos sin ella porque es como la vida, sin ella no
tendríamos interés por descubrir, por averiguar, por indagar, por rebuscar,
por saber… La curiosidad tiene poder sobre mí.
Alejandro P.
Todo el mundo la tiene en su interior escondida en lo más profundo
de su corazón. Es ese sentimiento que te anima a querer descubrir algo, a
averiguarlo todo o a investigarlo.
Haridian P.
La curiosidad me conducía hacia aquel lugar donde ella estaba con el
profesor, yo intentaba frenarme pero yo seguía caminando cada vez más
cerca, hasta que paré, y pensé, yo no he creado ese problema y no tengo que
ir para allá para enterarme. Es la curiosidad la que me dirige.
Lucía S.
Le presto atención, me altera con preguntas. ¿Qué es?, ¿qué va a
pasar? me llena de inquietud por saberlo todo. Me mantiene alerta sobre
sucesos que vayan a pasar. Transmite vida, te hace vivir en otro mundo, es
una sensación divina.
Alexia D.
Es ese pinchazo que no nos duele, que recibes al mirar algo que no
hayas visto nunca o cualquier cosa que tú no sepas. Esas pequeñas
hormiguitas que corren por tu cuerpo que te hacen saber lo que pasa a tu
alrededor. Yo lo que quiero descubrir, mi curiosidad es ¿por qué todos
tenemos curiosidad?
Francisco Javier R.
Ese cosquilleo que me sube por mis entrañas, me hipnotiza y quiere
saber todo sobre el edificio abandonado, por qué estará abandonado.
¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué? ¡Maldita la curiosidad que tengo!
Sergio B.
Hay algo que me inquieta por dentro, ¿qué puede ser? Será el saber
o la duda. Lo que entiendo es que la curiosidad me mantiene alerta.
Lucía S. R.
Ese día me encontraba con mi amiga Julia en el recreo, me tenía que
contar una cosa que le había pasado, sonó la campana y no pudo decirlo, me
había quedado con algo dentro de mí, no sabía qué era y al llegar del cole le
pregunté a mi madre, ella me dijo que era la curiosidad, y me puse a
investigar en el ordenador, de repente se me apagó el ordenador y ahí
estaba otra vez…
Elena S.
La curiosidad está dentro de mí, pero, ¿dónde estará?, ¿en las
manos?, ¿en los pies? Nadie lo sabe, ¿o tal vez sí? Siempre mirando para
enterarse de todo, ese deseo de saber y averiguar que pasa alrededor de ti
o incluso saber de un país que está al otro lado del mundo. La curiosidad es
muy investigadora.
Sheila S.
Ese amiguito que solo te habla para siempre hacer lo mejor para ti,
que te parecerá un padre u otra madre, que te avisará siempre. No tiene
cuerpo, ni brazos. Es solo una voz misteriosa dentro de tu cabeza. Que
ordena sin parar o cuando recuerdas algo y esa voz se guarda en tus más
secretos pensamientos… ¿Dónde está ese lugar?
Daniel Alexander G.
No puedo evitar sentirme atraído por la curiosidad día y noche, por
lo que me va a pasar cada año de mi vida, por las cosas maravillosas que
nunca se sabe si le van a tocar a uno.
Ioan C.
MICRORRELATO 4: El éxito
Ese placer intenso que sientes al ser aceptado. Indescriptible, más
bien se podría decir que es una sensación de gloria.
Ese deleite que saboreas cuando compruebas que alguien te quiere.
También el esfuerzo es parte del éxito, la confianza en uno mismo, la
voluntad…
Cuando tengo éxito me siento poderosa. La satisfacción que sientes
cuando te dicen “qué guapa estás”. Para mí eso es muy importante. Me
encanta que me acepten y me digan piropos.
Otra cosa que se necesita para conseguir “el éxito” es la seguridad en
uno mismo. Sin seguridad en lo que haces, en lo que llevas o en lo que dices,
no podrías conseguir “el éxito”.
La palabra “éxito” significa para mí aceptación, esfuerzo, voluntad,
constancia, agrado, satisfacción, confianza, ser capaz, seguridad, gustar.
Sin todas esas cosas, yo por lo menos no conseguiría “el éxito”.
Laura A.
El éxito es un placer que nos gusta tener a todas las personas de
este mundo. A todos nos satisface, nos agrada que nos digan cosas bonitas.
Es un gozo muy codiciado, porque cuando alcanzas la cima del éxito, ya
no quieres fracasar nunca más, y eso te lleva al esfuerzo y a la dedicación.
A mí me ha pasado de ambas cosas, he tenido éxitos y fracasos.
Hasta este curso tenía tantos fracasos que me daba igual fracasar aún más.
Pero este año he descubierto el éxito y lucho con todas mis ganas para
retenerlo conmigo.
David G.

Microrrelatos

  • 1.
    Curso 2012/2013 (Escritos enlos meses de abril y mayo. Selección) Microrrelato 1 Cuando abrí los ojos, vi mi tierra, mi país arrasado, destruido… Desde aquel momento juré por mi madre y mi padre buscar al creador de terremotos. Aunque mi hermana fue la única que se salvó de esa catástrofe, me lo impidió, ya que no quería perderme a mí también. Me resigné. Pero cuando ella se durmió yo me escabullí, me adentré en el bosque oscuro, veía murciélagos, sombras tenebrosas, oía murmullos y salvo que sentía pánico, tenía que buscar a ese ser, no sabía cómo era, ni lo que iba a pasar… Autora: Verónica A.B. Microrrelato 2 Un día caluroso en mi estuche… ¡todos pasarían calor!: Los lápices buscarían trozos de papel para resguardarse. Mientras que los afiladores admiran las puntas de los lápices que anteriormente habían afilado para distraerse. Los rotuladores, como a muchos se les suele caer las tapas, se la intentan poner y la utilizan como visera. Y mi pen drive decide mirar mis trabajos por entregar. ¿Qué pasa en mi estuche? Autor: Sergio Q.P. Microrrelato 3 Siempre tengo miedo de irme a la cama, me duermo, y, tengo una pesadilla, pienso que estoy en ella realmente, pienso que en el sueño hay tarántulas gigantes, que cuando llego, se me meten en la ropa unos gusanos que nunca mueren, y siempre, que mi familia me abandona y eso es lo que más miedo me da, pero estoy segura de que en la vida real, eso no va a suceder jamás. Autora: Carolina M. A. Microrrelato 4 Llevo una semana horrorosa: he suspendido dos exámenes y todas las noches tengo pesadillas. El lunes: un dinosaurio arrasaba la ciudad en la que vivo. El martes: mis padres y mi hermana morían en un accidente de tráfico. El miércoles: soñé que era esclavo de Satanás, el peor diablo de todos. Pero me he dado cuenta de que los sueños y pesadillas son parte de ti y hay que afrontarlas con valor. Autor: Juan Jesús S.S. Microrrelato 5 Me siento triste -¿por qué?- preguntarán, pues muy fácil: la Semana Santa se acabó, echo de menos a mis primos: Claudia, Alex, Pablo... no sé
  • 2.
    porqué me sientoasí si dentro de dos semanas los volveré a ver. Pero creo que sé la razón de estar triste; y esta es: echo de menos los abrazos que me daban al llegar, el oír ¡prima!, cuando me veían, las risas de las tomas falsas cuando hacíamos anuncios de la tele, los abrazos y los besos de Pablo cuando me lo encontraba por la calle, la risa que me entró cuando Alex se disfrazó para el anuncio casero que hicimos… Autora: Cristina M.R. Microrrelato 6 Aunque no lo parezca yo también tengo miedos. Uno de ellos es a la oscuridad, no a la oscuridad en sí, sino a mis pensamientos. Mi imaginación se abre sin fin, y me provoca ese miserable y cobarde miedo. Me imagino monstruos, asesinos, muñecas, todo en ese momento me da vueltas. Otro de ellos es a los fenómenos naturales: terremotos, tornados, tormentas y demás. Este es más poderoso, ya que la naturaleza es sabia, no como los pensamientos guardados en el cajón de mi mente. Autor: Sandro S.S. Microrrelato 7 Hay muchas cosas que me dan miedo, y una de las que más me asusta es pensar igual a los demás. Es raro, imagínate que a la vez que hablas tú, otro dice exactamente lo mismo que has dicho. No tendrías un criterio propio porque habría otro que diría las mismas palabras. Mi problema es eso porque es justo lo que me pasa y lo más absurdo es que no se me quita el miedo. Cada vez que pienso en enfrentarme a él me acobardo y es que soy así. Autora: Minerva Q. F. Microrrelato 8 Todo ocurrió al atardecer, cuando el Sol empezó a alejarse cada vez más y más. Lo cierto es que nunca más salí. Todo quedó oscuro por la noche y la luna ya no brillaba. Los árboles se fueron quedando sin hojas. La lluvia ya no caía. El mar ya no levantaba sus olas. Se estarán preguntando ¿por qué? Yo tampoco lo sé…. Autora: Yazmina S.H. Microrrelato 9 Sueño que soy un gato, me tiro al jardín, y de vez en cuando me dejo rascar detrás de la oreja. Como pescado y duermo toda la tarde sobre una alfombra persa. Cuando mis dueños duermen, me escapo con mis amigos y recorremos el barrio en busca de comida, cenamos de las basuras del barrio, no es lo que parece pero admito que una o dos veces lo hago. Por la noche trepo los tejados y contemplo la luna. Más tarde me acuesto en la alfombra otra vez y hasta mañana que me verán mis dueños aquí como si no hubiera
  • 3.
    pasado nada. Perolo que más me gusta de ser gato es que tengo siete vidas, siete vidas para disfrutarlas. Autor: Miguel S. G. Microrrelato 10 Lo que más me gustaría ser sería ser un pájaro, un pájaro libre de preocupaciones, volar por el cielo azul, siempre quise volar, nunca dejé de pensar en cómo sería poder trinar y despertar suavemente con mi canto al vecindario, dormir en un árbol que me resguarde de la lluvia y del sol que con su rayos radiantes te golpean de calor. Lo que más me agradaría sería quedarme en mi nido cómodo, hogareño que me ofrece un lugar donde dormitar y vivir. Autora: Zoé S. R. Microrrelato 11 Hablaba, hablaba, hablaba y hablaba. Mi conciencia hablaba y hablaba sin pronunciar una sola palabra. Mi conciencia no paraba, paraba de pensar en el examen de mañana. Me acababa, me acababa de acordar a las 10 de la noche (de madrugada, madrugada). Estudié. Y a las 12 de la noche estaba, estaba en la cama. ¿Por qué no estudiar más? Pues las letras de mi libro esta noche saldrán y en mi examen se pondrán. Mañana voy a aprobar. Autor: Samuel G. S. Microrrelato 12 Mi calle empieza sin avisar. Está entre montañas, en un alto, y de repente aparecen casas a los dos lados. Es como si una mitad hubiera huido despavorida y caído al barranco. Las montañas, a lo lejos, esconden el resto de la isla y el mar oculta sus tesoros. Las casas, de tantos colores, iguales o diferentes, parecen plantadas. La brisa fresca sigue a un trino cercano siendo interrumpido por la voz de un niño. Autor: Pablo R. F. Microrrelato 13 Un día hace mucho tiempo, compré un espejo. Ese espejo era muy bonito con un recubierto de cuarzo y piedra roja. Así que me lo llevé a casa y lo puse en el salón para que todos los invitados lo pudieran apreciar. Pero un día al pasar a su lado empezó a brillar. Creí que había sido el reflejo de la luz del sol, pero me equivoqué. Apareció una chica. Cuando yo hablaba, ella se callaba y cuando ella hablaba, yo no podía hablar. Autor: Iraultza V.M. Microrrelato 14 Desde mi ventana veía cómo el viento rizaba los amarillentos hierbajos de aquella montaña colosal, cómo la lluvia deseada brillaba sobre
  • 4.
    los esqueléticos ydescuidados arbustos. Escuchaba el trino de los exóticos pájaros que desaparecían revoloteando entre las ramas secas de los árboles. Observaba la caída del sol tras esas majestuosas montañas. Autora: Marta A. Microrrelato 15 Surgió del océano, no era una persona, ni un animal, era una ondina y como cuenta la mitología, de extraordinaria belleza. Su dulce voz me hechizó y a partir de ese instante mi corazón se aceleraba, cada vez más la oía en mi mente, quería olvidarme pero no era posible, ella ya estaba dentro de mí y nos encontramos cara a cara. Autor: Nico D. Curso 2013/2014 (Escritos en los meses de enero y febrero. Selección) MICRORRELATO 1: La muerte Estaba a punto de llegar, faltaba poco, lo presentía. Hacía mucho tiempo que la había visto por última vez… ¡Casi 50 años! Recordaba estar, con tan solo 16 años, mirando cómo las hadas construían un nido, cuando una nube negra apareció en el cielo seguida de ella. La recordaba con su magnífico traje brillante rojo intenso con pequeñas pintas negras, ojos negros-azabache y rodeada de un fuego cegador, lo que hacía que todas las miradas se centrasen en ella; desde ese momento supo que sería el amor de su vida. Sin embargo, sus “amigos” no pensaban lo mismo. Se habían burlado de él hasta hartarse, pero le daba igual; cuando alguien se empezaba a reír, siempre decía: “Si el amor de La Bella y La Bestia fue posible, o el de La Sirenita y Erik, el mío con ella es posible”. ¡BAM! Se sobresaltaron sus pensamientos; las ventanas se habían abierto de par en par con gran estruendo. Y sin ton ni son apareció, tan guapa como la recordaba; había venido a buscarlo, la grandiosa, la magnífica, la inigualable, La Muerte. Mireya S. MICRORRELATO 2: La conciencia Ya estaba cansada, tantas órdenes que recordar y replicar, al final te acabas hartando ¿no? ¡Todos los días es una lucha contra Irene!, que si no se quiere levantar, no quiere hacer las tareas… ¡Ya está bien! Bueno le diré que si no mejora, me buscaré una niña más aplicada. Irene no se esforzó, y yo me enfadé tanto que intenté escapar de todas las formas: por la nariz, por los oídos, por la boca, pero no lo conseguí
  • 5.
    y me dicuenta de que ella era mi responsabilidad y que tenía que esforzarme el doble o el triple para que ella la tuviese en cuenta. Adelaida O. No sé dónde estará, si en el corazón o en la cabeza o en cualquier otro lugar. Esa pequeña vocecilla que te hace pensar, si comprar una mochila grande y barata, pero que no te guste, o una mochila enana y muy cara, que te encante. ¿La conciencia será una receta mágica de nuestro cuerpo con varios ingredientes como: la memoria, la honradez, divertirse y trabajar? Francisco Javier R. La conciencia. Ahí la encontré llorando desconsoladamente pues a su dueña había perdido. Me acerqué y se asustó, entonces, me di cuenta de por quién lloraba, por una chica con un lazo rojo que vivía cerca de mí. Y así la llevé a su casa, donde su dueña la esperaba ansiosa. Ioan C. Me asustaba. No sabía qué o quién era lo que torturaba mi cabeza. Lo que hice no estuvo bien. Mi conciencia me estaba haciendo sufrir las consecuencias, hasta que restauré lo que había roto. Al fin se calló, lo que me pareció extraordinariamente imposible. Sara F. Lista y eficaz, imposible luchar contra ella. Sergio, haz esto. Sergio, haz lo otro ¡Qué pesada es! ¿Qué hará la conciencia ahora? Deja de hacer preguntas y escucha a Claudia y saca ideas. Obligatoriamente cogí el bolígrafo y empecé a escribir. Sergio B. Mis sentimientos desordenados en una batalla campal. ¿Qué decisión tomar? Todos respondieron: “La conciencia nos lo dirá”. David G. Quizás ella no sabía que yo era listo, y que no necesitaba más de sus consejos, o quizás ella era más lista, y se hacía la tonta para no abandonarme. Christopher A.
  • 6.
    Estoy caminando parair a casa, pero tengo ganas de coger un taxi. Mi conciencia me lo impide. Yo soy como un demonio y ella es mi ángel, siempre intenta hacer lo mejor para mí, yo le digo: -Déjame coger un taxi, por favor. Y ella me contesta: - No, ve caminando y así no contaminarás. La conciencia y yo íbamos discutiendo mientras caminábamos. Finalmente ella venció y me dio una lección. Acorán S. Es un poco insistente, no para de decirme qué debo hacer. Muchas veces la escucho dentro de mi cabeza, reflexionando sobre lo que hago… ¿Está bien?, ¿está mal? Gracias a ella no me siento sola, ya es como una amiga para mí, aunque a veces no solo me haga sonreír. Marta B. Ella me negaba, pero yo afirmaba. Ella muy tozuda, siempre me llevaba la contraria. Ya no sabía qué hacer, quería que saliese de mi cuerpo, pero era imposible. Estaba harto, todo el día negando y negando. Cuando me di cuenta, se había apoderado de mi cuerpo. En realidad solo quería salir a la calle y hacer amigos. Juan José V. La conciencia sabía todo de mí. Ella, que era tan lista, me ayudaba a recordar cosas y algunas veces me sugería colaborar en las tareas de casa. Los dos nos llevamos muy mal, siempre me ordenaba algo que yo no quería. Samuel V. Mi conciencia me hablaba, me desconcertaba, los mensajes no eran exactos, no sabía si estaba bien o mal, si lo podía hacer o no. Yo me pregunto: ¿cómo será mi conciencia?, ¿roja, blanca o de todos los colores? Le voy a poner un nombre. Yo solo sé de ella que me dice lo que se puede lograr, ella dirige mi vida y mis situaciones. Me cae muy bien mi conciencia. Laura A. Me preguntaba por qué no me ayudaba si siempre lo había hecho. En mi cabeza ella lo ocupaba todo, pero aquel día, de repente, no me respondió. Melania H.
  • 7.
    Me pregunto queestará haciendo en estos momentos la conciencia mientras hablamos de ella. La mayor pena es que ella nos puede hablar a nosotros, pero nosotros a ella no. Víctor B. Amiga de toda la vida, a mi lado siempre. Desde mi nacimiento hasta la muerte, a mi lado los 365 días al año. Te recuerda las cosas pendientes. Te acompaña en todos tus momentos, tanto como buenos o malos y te ayuda en todas tus dudas. Ella, la conciencia, poco a poco recorre mi cuerpo hasta llegar al cerebro, allí se instala. Judith L. MICRORRELATO 3: La curiosidad Me hace buscar la información sobre lo que quiero saber, me dice que averigüe que en Google para ver qué le pasó a Mahatma Gandhi, a María Teresa de Calcuta o a César Manrique, y hasta a mi mejor amigo Javier; me dice que se lo pregunte, pero me parece que eso es ser un poco entrometido, me anima: ¡pregunta Marcos, pregunta!, le digo que no, pero sigue y sigue sin parar hasta que puede conmigo y tengo que ser un chismoso. Marcos Q. Solo existe una pregunta, ¿por qué?, ¿por qué? Un fino oído y una buena vista sirven para disparar la curiosidad. La casa del vecino no has de saber pero la curiosidad es lo más bueno que hay. Alba C. Me invade. Yo sabía que pasaba algo. No entendía por qué ella me lo había nombrado. Ahora la curiosidad me comía por dentro. Cada minuto que pasaba se me hacía más inquieta la espera. No poder entender lo que ocurría, me atormentaba. Sara F. Un día me desperté con una sensación distinta, diferente, una que nunca había sentido antes. Tenía tantas preguntas en mi cabeza que no sabía si habría respuestas suficientes. Me surgían dudas a las que no me imaginaba si alguien podría responder, pero, ¿habría alguien que lo supiera?, ¿alguien que me ayudara a resolverlas? Más tarde, me surgieron más cosas que quería descubrir, cómo saber de dónde venía esa inquietud que estaba sintiendo. ¿Todos la habrán percibido alguna vez?, ¿es algo nuevo quizás?, ¿quién la habrá inventado y por qué? Cada vez más preguntas sin disipar. Claudia S.
  • 8.
    En un campode batalla, las metralletas disparaban preguntas. La curiosidad iba ganando la guerra. ¿Qué podíamos hacer? La respuesta era sencilla: coger el libro y a leer. David G. No me había fijado en las miles de veces que había pasado por ahí, esa escultura tan extraña con dos cabezas que parecían alienígenas. Me pregunté: -¿Por qué he pasado montones de veces por ahí y todavía no sabía qué representaba? Tenía curiosidad, busqué en internet pero no lo encontraba, le pregunté a mi padre, pero él tampoco sabía. Mi padre se unió a mí, no podíamos parar hasta hallar el significado de aquella escultura. Le dije a mi padre: -¡Ya sé, Julia es nuestra solución! Y efectivamente sabía lo que representaba e incluso conocía al autor. Entonces me di cuenta de una cosa, de mayor quiero ser Julia. Paula C. La curiosidad es buena, aunque digan que mató al gato, por eso yo tengo tanta por conocer el final de esa novela, pero…, no hay que comer ansias, por eso esperaré a que la pongan en la televisión y no la veré por internet. Christopher A. Qué curioso soy, si me compro algo tengo que saber para qué sirven todos sus botones. La curiosidad es algo en tu cabeza que quiere saber, aprender, qué haríamos sin ella porque es como la vida, sin ella no tendríamos interés por descubrir, por averiguar, por indagar, por rebuscar, por saber… La curiosidad tiene poder sobre mí. Alejandro P. Todo el mundo la tiene en su interior escondida en lo más profundo de su corazón. Es ese sentimiento que te anima a querer descubrir algo, a averiguarlo todo o a investigarlo. Haridian P. La curiosidad me conducía hacia aquel lugar donde ella estaba con el profesor, yo intentaba frenarme pero yo seguía caminando cada vez más cerca, hasta que paré, y pensé, yo no he creado ese problema y no tengo que ir para allá para enterarme. Es la curiosidad la que me dirige.
  • 9.
    Lucía S. Le prestoatención, me altera con preguntas. ¿Qué es?, ¿qué va a pasar? me llena de inquietud por saberlo todo. Me mantiene alerta sobre sucesos que vayan a pasar. Transmite vida, te hace vivir en otro mundo, es una sensación divina. Alexia D. Es ese pinchazo que no nos duele, que recibes al mirar algo que no hayas visto nunca o cualquier cosa que tú no sepas. Esas pequeñas hormiguitas que corren por tu cuerpo que te hacen saber lo que pasa a tu alrededor. Yo lo que quiero descubrir, mi curiosidad es ¿por qué todos tenemos curiosidad? Francisco Javier R. Ese cosquilleo que me sube por mis entrañas, me hipnotiza y quiere saber todo sobre el edificio abandonado, por qué estará abandonado. ¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué? ¡Maldita la curiosidad que tengo! Sergio B. Hay algo que me inquieta por dentro, ¿qué puede ser? Será el saber o la duda. Lo que entiendo es que la curiosidad me mantiene alerta. Lucía S. R. Ese día me encontraba con mi amiga Julia en el recreo, me tenía que contar una cosa que le había pasado, sonó la campana y no pudo decirlo, me había quedado con algo dentro de mí, no sabía qué era y al llegar del cole le pregunté a mi madre, ella me dijo que era la curiosidad, y me puse a investigar en el ordenador, de repente se me apagó el ordenador y ahí estaba otra vez… Elena S. La curiosidad está dentro de mí, pero, ¿dónde estará?, ¿en las manos?, ¿en los pies? Nadie lo sabe, ¿o tal vez sí? Siempre mirando para enterarse de todo, ese deseo de saber y averiguar que pasa alrededor de ti o incluso saber de un país que está al otro lado del mundo. La curiosidad es muy investigadora. Sheila S. Ese amiguito que solo te habla para siempre hacer lo mejor para ti, que te parecerá un padre u otra madre, que te avisará siempre. No tiene cuerpo, ni brazos. Es solo una voz misteriosa dentro de tu cabeza. Que
  • 10.
    ordena sin pararo cuando recuerdas algo y esa voz se guarda en tus más secretos pensamientos… ¿Dónde está ese lugar? Daniel Alexander G. No puedo evitar sentirme atraído por la curiosidad día y noche, por lo que me va a pasar cada año de mi vida, por las cosas maravillosas que nunca se sabe si le van a tocar a uno. Ioan C. MICRORRELATO 4: El éxito Ese placer intenso que sientes al ser aceptado. Indescriptible, más bien se podría decir que es una sensación de gloria. Ese deleite que saboreas cuando compruebas que alguien te quiere. También el esfuerzo es parte del éxito, la confianza en uno mismo, la voluntad… Cuando tengo éxito me siento poderosa. La satisfacción que sientes cuando te dicen “qué guapa estás”. Para mí eso es muy importante. Me encanta que me acepten y me digan piropos. Otra cosa que se necesita para conseguir “el éxito” es la seguridad en uno mismo. Sin seguridad en lo que haces, en lo que llevas o en lo que dices, no podrías conseguir “el éxito”. La palabra “éxito” significa para mí aceptación, esfuerzo, voluntad, constancia, agrado, satisfacción, confianza, ser capaz, seguridad, gustar. Sin todas esas cosas, yo por lo menos no conseguiría “el éxito”. Laura A. El éxito es un placer que nos gusta tener a todas las personas de este mundo. A todos nos satisface, nos agrada que nos digan cosas bonitas. Es un gozo muy codiciado, porque cuando alcanzas la cima del éxito, ya no quieres fracasar nunca más, y eso te lleva al esfuerzo y a la dedicación. A mí me ha pasado de ambas cosas, he tenido éxitos y fracasos. Hasta este curso tenía tantos fracasos que me daba igual fracasar aún más. Pero este año he descubierto el éxito y lucho con todas mis ganas para retenerlo conmigo. David G.