La moda femenina del siglo XX se transformó significativamente entre las dos guerras mundiales, destacando la funcionalidad y la elegancia con diseñadores como Paul Poiret y Coco Chanel. Durante la Segunda Guerra Mundial, la escasez llevó a adoptar estilos más simples y militares, seguido en las décadas de 1960 y 1970 por la indumentaria prêt-à-porter y la moda rebelde de los hippies. A finales del siglo XX, emergieron tendencias de ropa reciclada y una mayor autoexpresión a través de piercings y tatuajes.