La historia de la tinturación capilar se remonta a las primeras civilizaciones, que utilizaban productos naturales como la alheña para teñir el cabello. En el siglo XIX se desarrollaron técnicas químicas como el peróxido de hidrógeno, pero no fue hasta 1883 cuando se descubrió la parafenilendiamina para tintes modernos. La cultura Paracas también destacó por sus elaborados tintes vegetales, animales y minerales para los mantos funerarios.