El documento compara y contrasta a Moisés y Jesús como mediadores del Antiguo y Nuevo Pacto respectivamente. Resalta que Moisés entregó la ley pero nadie podía cumplirla, mientras que Jesús trajo la gracia y la verdad. Jesús es el verdadero pan del cielo, no Moisés. Jesús perdona los pecados, mientras que bajo Moisés no se podía ser justificado. Jesús quitó el velo para que podamos ver a Dios, no como las tablas de piedra de Moisés