El matrimonio nunca discutió porque la esposa le enseñó al marido desde el primer día que ella tenía el control total en la relación. En su luna de miel, la yegua favorita de la esposa tropezó tres veces, y ella le advirtió que parara al animal en cada ocasión. A la tercera, la esposa mató a la yegua de cinco disparos. Cuando el marido se quejó, ella lo miró fijamente y le dijo "uno", recordándole que ella era la que mandaba. Desde entonces, nunca han tenido problemas entre