El Museo Británico se construyó en estilo neoclásico griego entre 1852 y 1857. Tiene planta cuadrada con cuatro alas y un gran patio interior con la sala de lectura. Su fachada principal presenta columnas jónicas, frontón triangular y escalinata de acceso, buscando reflejar la grandeza de las colecciones expuestas en su interior.