Nerón fue el quinto emperador de Roma que cometió numerosos actos atroces a pesar de sus deseos de ser artista. Nerón envenenó a su hermanastro Británico y a su madre Agripina para consolidar su poder. También ordenó la persecución y muerte de los cristianos luego de culparlos por el gran incendio de Roma en el año 64. Finalmente, Nerón se suicidó a los 31 años debido a las protestas del pueblo romano por su crueldad y locura.