La espiritualidad implica involucrarse en lugar de alejarse. Implica dejarse ayudar a encontrar el sentido de la existencia, descubrir los propios deseos más profundos y presentarlos ante Dios. Una espiritualidad que pretende estar a la altura de los tiempos debe tomar en serio las responsabilidades sociales y políticas como ciudadano, cuestionar si las instituciones religiosas confunden la espiritualidad con elitismos o brindan soluciones a los problemas del mundo, y luchar por encontrar un sentido de vida que va más allá de las