El documento reflexiona sobre la relación entre teología y espiritualidad en un contexto contemporáneo, marcado por el avance técnico-científico y un creciente individualismo que contrasta con la búsqueda de lo trascendental. Se analiza cómo, a pesar de la secularización, existe una necesidad espiritual profunda en el ser humano, y se critica la proliferación de espiritualidades superficiales en la actualidad. La teología puede ofrecer una perspectiva crítica que complemente la espiritualidad, buscando un sentido auténtico de la vida sin caer en el sentimentalismo.