El documento presenta una mirada panorámica del sistema de salud peruano. Resume que el sistema está fragmentado en subsistemas verticales que gestionan recursos de forma independiente, lo que debilita la política integrada. También describe los cambios en la carga de enfermedades hacia las no transmisibles y las limitaciones del primer nivel de atención para satisfacer la nueva demanda. Finalmente, identifica brechas en infraestructura, recursos humanos, abastecimiento y tecnologías de información que afectan la prestación de servicios.