El gobierno de Argentina distribuyó libros escolares con contenido pornográfico, violento y ofensivo hacia la Iglesia Católica, incluyendo escenas de sexo explícito, zoofilia y violaciones. Un director se negó a poner estos libros en la biblioteca de su escuela y los describió como basura no apropiada para los niños. La editorial que produjo estos libros es propietaria de un partidario del gobierno y ha vendido millones de libros al Estado argentino. Ante las quejas, las autoridades educativas anunc