Eloy Alfaro retomó y completó la construcción del ferrocarril del Sur de Ecuador que conectaba el puerto de Guayaquil con la capital Quito, superando la fuerte oposición de conservadores y liberales que dudaban que los Andes pudieran ser conquistados por el ferrocarril. También incorporó a la mujer a la vida pública creando oportunidades educativas para maestras y estableció el laicismo en Ecuador creando colegios públicos seculares para quitarle el monopolio de la educación a la iglesia católica