El documento analiza el fenómeno del fanatismo y argumenta que las personas fanáticas se niegan a considerar puntos de vista alternativos y defienden sus creencias de forma irracional e inamovible. Se define al fanático como alguien que defiende apasionadamente sus opiniones sin aceptar críticas y que se niega al debate. El fanatismo, concluye el texto, no es beneficioso para los individuos ni para la sociedad.